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Después que baja el telón…

Así mismo como llegó, se fue el segundo fin de semana de diciembre… ese fin de semana en el que la tarifa de televisión paga se hace valer centavo por centavo dado que todos los canales locales transmiten exactamente lo mismo: la Teletón.

Creo que está de más decir que no soy fan de la Teletón, con todo y que vi a Menudo gratis no mucho antes de su transición a MDO… *tira la cédula*

Sí, la Teletón… No es sostenible. No es ciudadanía corporativa. No es una solución para ninguno de esos problemas para los que establecen una meta de recaudación.

Si algo puedo rescatar, es que año con año la Teletón nos recuerda todas las necesidades desatendidas en esta tierra de bonanza, y que el panameño es solidario. Además, el Club Activo 20-30 ha logrado sacar el mismo conejo del sombrero por más de 30 años con la cuña más larga y más vista de la historia de la televisión panameña… sino me creen, pregúntenle a la gente de la Caja de Ahorros, que hicieron un live show con su jingle.

Después que la transmisión termina y el Anayansi se queda vacío y baja el telón, ¿qué nos queda? Sí, se compran equipos, se mejoran instalaciones, los niños se rehabilitan, pero me sigue quedando la duda de a dónde van nuestros impuestos que no se están utilizando para mejorar el acceso a servicios de salud pública.

¿Alguien se los embolsilla? ¿No se recauda lo suficiente? ¿Es acaso la Teletón una forma indirecta de subsidiar la corrupción, la ineptitud y la inoperancia en nuestras instituciones?

En teoría, en Panamá la salud y la educación son universales y gratuitas; sin embargo, muchísimas familias como la mía, además de lo que se nos descuenta de seguro educativo y seguro social, pagamos por esto de forma exponencial a través de seguros de salud privado y educación privada.

Dudo mucho que de la noche a la mañana podamos hacer limpieza y reestructurar un sistema que de tanto nos priva, pero todos tenemos nuestras propias trincheras.

Paga tus impuestos. Haz voluntariado. Niégate a dar o recibir coima. Así haremos que Panamá deje de “necesitar” teletones.

 

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#andworldpeace

Ya apagué la tele y mi hijo se durmió. No me interesa quien gane, pero es bonito ver a una compatriota representar a su país, aun si es en algo que considero frívolo y obsoleto como el Miss Universo, en especial si se trata de una chica de barrio y echá pa lante como Yomatzy Hazelwood.
Espero que su vida post-corona sea una de éxito, muy distinta a la de una de sus predecesoras de quien he escuchado que por más linda gente que sea, la pobre no da pie con bola en la farándula, pero nadie le dice que lo más sano sea teminar la u y hacerse una carrera en algo para lo que sí sirva…
No creo que algún día que me sienta representada por una concursante a Miss Universo, independientemente de su color u origen socieconómico, pero me da dolor ver que tras que son exhibidas vía satélite a todo el mundo, comentan de ellas de forma despectiva sobre los dientes de una, el traje de la otra, la panza, el cabello, etc, etc, ad nauseum. ¡Y son puras mujeres las que comentan!
No me cabe duda que los peores enemigos de las mujeres somos nosotras mismas.
#andworldpeace

Hace más de 40 años que Neil Armstrong pisó la luna por primera vez, sin embargo, aun vivimos a oscuras sobre uno de los hechos más elementales para nuestra existencia: cómo nos reproducimos.

El acceso a información fiable sobre salud sexual y reproductiva es una materia reprobada y ahora, luego de décadas de atraso en el tema y estadísticas de terror, el diputado Crispiano Adames presenta ante la Asamblea Nacional el proyecto de ley 61 “Por la cual se Adoptan Políticas Públicas de Educación Integral, Atención y Promoción de la Salud”.

La realidad en Panamá es que el Ministerio de Educación reporta más de 4,000 menores embarazadas dentro del sistema educativo, mientras que el censo de 2010 de la Contraloría General de la República informa 28,898 niños nacidos de 8,605 madres entre los 12 a 19 años, de las cuales el 38.2% tenía hasta nueve hijos a su haber.

Aun con estos datos, se han proliferado interpretaciones mal informadas, que por el bien de nuestra niñez y juventud necesitamos eliminar con urgencia.

Para empezar, es necesario tener claro que todos somos seres sexuales desde que nacemos. Desde bebés descubrimos nuestro cuerpo tocando nuestras partes íntimas sin que esto signifique que creceremos para ser pervertidos, y el psicólogo Abraham Maslow coloca al sexo y otras funciones fisiológicas en la base de su pirámide de jerarquía de las necesidades humanas (y la intimidad sexual en el tercer escalón). Después de todo, las relaciones sexuales son vitales para la supervivencia de la especie y este entendimiento impone responsabilidad.

Toca también distinguir entre qué es educación sexual y lo que la gente cree que es.

La educación sexual jamás es darle un condón a un adolescente y decirle “no metas la pata”. Una educación sexual científica significa saber cómo funciona tu cuerpo y que la visita al ginecólogo debe ser parte de tu rutina de salud aunque aun no seas sexualmente activa, entre muchísimas otras cosas que impactan nuestra salud física, emocional y espiritual.

El ser humano valora lo que conoce. Así mismo, el conocimiento de tu cuerpo te lleva a cuidarlo y respetarlo. Esta apreciación implica saber que no le debes sexo a nadie, que nadie te debe tocar si tú no quieres y si alguien tan siquiera lo intenta, debes reportarlo. Por eso último la educación sexual es tan importante para niños y niñas, y mientras más temprano, mejor.

Así como he leído el proyecto de ley, he leído también argumentos de grupos conservadores donde dicen desde que esta propuesta atenta contra la patria potestad, legalizará el aborto en nuestro país y otorgará libertades a los menores de edad, ya que habla de derechos sexuales y reproductivos de la persona sin distingo de edad. Estos comentarios demuestran amplio desconocimiento de nuestras leyes vigentes y normas de derecho. Por ejemplo, en los artículos 141 al 144 de nuestro Código Penal se establecen penas a la mujer que se practique un aborto voluntariamente y a quien se lo provoque con o sin su consentimiento excepto en casos de violación o riesgo para la vida de la madre. En caso de violación, esta debe “ser debidamente acreditada en instrucción sumarial”, es decir que debe existir una denuncia previa y comprobada. Ya sea producto de violación o por preservar la vida de la madre, el aborto debe ser practicado durante los dos primeros meses de gestación en un hospital estatal y el médico está en derecho de negarse a realizarlo en base a creencias religiosas. El permitir el aborto en Panamá implicaría modificar el Código Penal y eso no es tan fácil como lo quieren hacer ver. Así mismo, la Convención sobre los Derechos del Niño visualiza a los niños como sujetos de derecho basado en cuatro principios: no discriminación, interés superior del niño, derecho a la vida, supervivencia y al desarrollo, y su derecho a ser consultados sobre situaciones que les afecten. Por consiguiente, estamos obligados a defender sus derechos, entre ellos disfrutar de su niñez sin ser víctima de abuso o sin ser madre antes de contar con la madurez física, emocional y económica para afrontar esta responsabilidad.

Los sistemas educativos y de salud pública tienen una enorme tarea por delante, en especial con tantos jóvenes en situación de riesgo social para quienes este tipo de programas representan una oportunidad de tener de su lado una voz contraria a lo que ven en su entorno. Omitir este tipo de información en las escuelas es condenar a más jóvenes a ser propensos al abuso sexual, a enfermedades y embarazos no deseados, perpetuando el ciclo de pobreza y ampliando la brecha entre el que tiene
y el que no.  

De roles y realidades

Soy mujer y creo firmemente en la igualdad de derechos y acceso a oportunidades, sin importar el género.
 
Fui criada por una mujer fuerte, decidida y perseverante, que sola levantó dos hijas y es una profesional respetada en su campo, por lo que el concepto de la mujer como jefe de familia, en contraste a la ama de casa, no me es para nada extraño.
 
Incluso, recuerdo la disonancia que me causó escuchar al esposo de una tía repasar una lección de Educación para el Hogar con mi primo, diciéndole con gran convicción: el hombre es el jefe de la familia.
 
Tendría yo unos cuatro o cinco años en ese entonces, pero esa escena me quedó marcada. No solo por lo caricaturesco del cuadro, sino por aquella conciencia adquirida a tan corta edad de cuestionar roles sociales tradicionales.
 
Desde pequeñas nos introducen el concepto de aquellas cosas que una niña hace o no hace, aleccionándonos en roles según género. Las niñas son tiernas y delicadas; los niños rudos y fuertes.
 
Admito que me encanta que me abran la puerta y me cedan el paso. Cosas pequeñas como esa me hacen el día y las recibo con una sonrisa de oreja a oreja. En lo personal, no lo siento como un trato preferencial, sino como un trato justo. Como todos debemos tratarnos como seres humanos.
 
Tampoco siento que ser objeto de dicho trato perpetúe la trillada noción de la mujer como el sexo débil, ni me siento como tal. A mí, mi mamá me dejó bien claro que no hay nada que yo no pueda hacer.
 
Después de todo, es a nosotras a quienes nos toca ser madres y no hay en este mundo algo más contundente que eso para poner en evidencia lo fuerte que somos, tanto física como emocionalmente. Sin embargo no podemos negar que nuestro rol biológico y fisiológico como portadoras de vida, nos coloca en una posición vulnerable.
 
Es algo que es evidente hasta en el reino animal. En las aves por ejemplo, el macho tiene plumaje más colorido y exuberante que la hembra, haciéndola menos susceptible a convertirse en presa y permitiéndole proteger a las crías, procurando así la preservación de su especie.
 
En nuestra propia especie, el amamantar, que es probablemente el acto de vinculación más fuerte que una madre puede tener con su hijo, nos hace a la mujeres más prestas a defender a nuestra cría. Al amamantar, el cuerpo libera oxitocina y prolactina, aumentando nuestra tolerancia al estrés y haciéndonos más resistentes a situaciones conflictivas.
 
Nada de esto es indicio de debilidad.
 
He visto en varias instancias la interpretación distorsionada del concepto de “ayuda idónea”, cuando en el relato de Génesis, Dios decidió que Adán no debía estar solo. Para llenar este vacío, Dios creó una mujer, alguien para Adán de su misma especie, un ser de igual capacidad y habilidades complementarias. No un perro ovejero, como he visto que ciertas personas quieren que suene para poder sustentar otras agendas.
 
De mi salió un varoncito y tengo sobre mí la responsabilidad de criarlo de manera de que cuando le toque formar familia, lo haga con la conciencia de que esa persona a su lado es su igual y ayuda idónea, no una asistente ni mucho menos un trofeo.

Beatríz y el sentido común

Hace unos días leí una noticia sobre una mujer de 22 años en El Salvador que tiene 26 semanas de embarazo, padece de lupus e insuficiencia renal y el feto viene sin cerebro.

Esta mujer, identificada como Beatriz para proteger su identidad, lleva ya más de un mes internada.
Su condición ya delicada la pone en riesgo de morir en el parto y el Tribunal Supremo de Justicia le había negado un amparo constitucional que le permitiese el aborto, aun con que el Ministerio de Salud había manifestado que la anacefalia del feto era incompatible con la vida fuera del vientre y el riesgo para joven de llevar este embrazo a término.

El Salvador prohíbe el aborto aun en casos de violación o en que la vida de la madre corra peligro. En Panamá, en contraste, el Código Penal castiga el aborto voluntario o provocado, con excepción de casos en los que se compruebe que la vida de la madre esté en peligro, o en casos de violación. Sin embargo, debe existir una denuncia de la violación, el aborto debe ser practicado en un hospital del Estado y el médico puede negarse a practicarlo, alegando motivos reigiosos/morales.

Solo me imaginaba el dolor de esta muchacha de pensar que tendría que llevar este embarazo a término, solo para que muera luego del parto. Ni siquiera hablábamos del caso en Private Practice, en que una de las doctoras, pasando por la misma situación, optó por llevar el bebé a término para que sirviera para donación de órganos. Claro, estamos hablando de primetime TV y esta doctora no corría riesgo de morir.

El caso ha tomado tal relevancia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, intervino, instando al Estado salvadoreño a adoptar todas las medidas “necesarias” para “evitar daños irreparables” a su salud.

Afortunadamente, ya se resolvió que la próxima semana le harán una cesárea. Ojo: noten que la palabra “aborto” se evita, no sé si por razones técnicas o morales.

Lo nuevo que conocí del caso es que ella tiene un bebé de menos de un año, lo que hace más apremiante aun salvar a esta mujer.

Aquí es donde surgen las preguntas:
Si tienes una enfermedad tan cabrona como lupus, que es un tipo de cancer, ¿cómo te dejas quedar embarazada? Y teniendo ya un bebé por quien cuidarte.

¿Cómo hace alguien para tener relaciones ya teniendo un bebé tan pequeño?

Hablaba con un amigo de ese caso y le comentaba que ya de por sí tener relaciones teniendo a cargo una criatura de meses es un logro olímpico: el cansancio, la libido reducida al mínimo, la falta de privacidad y el poco tiempo disponible, la angustia de tener que salir corriendo si el bebé despierta y el dolor ya sea por la cesárea, la falta de lubricación durante la lactancia, los pechos hinchados, y ni hablar de los culecos lácteos. (¿Demasiada información?)

Teniendo todos estos datos incómodos y desagradables, cualquiera pensaría que la calentura pudo más que cualquier precaución por preservar su salud, pero…

Hablamos de El Salvador, un país con más de 6 millones de habitantes en una extensión de territorio menor que la de Panamá, con altos índices de pobreza y criminalidad. Hablamos de un país que entre la ignorancia y el conservadurismo religioso, muy posiblemente tenga problemas muy similares a los de Panamá, en poder legislar y ejercer medidas efectivas y eficaces para poder impartir una educación sexual sana, científica y sin tabúes.

¿Y si para empezar esta joven nunca tuvo la información o recursos necesarios para optar planificar si quería ese primer bebé? ¿Si aun con el lupus o con el primer bebé tuvo que acceder ante una pareja machista que puso sus propios deseos antes que las necesidades de salud de la muchacha?

Te deja pensando…

Update: Beatríz tuvo su cesárea el lunes 3 de junio. La bebé solo vivió cinco horas.

Hace unos días salió en La Prensa una noticia sobre la crítica del Colegio Nacional de Farmacéuticos a la suspensión temporal de los requisitos de intercambiabilidad a 32 medicamentos de riesgo sanitario medio o bajo.

Esto permitiría la participación de oferentes de genéricos de menor calidad en las licitaciones para la compra de medicinas a ser usados en hospitales públicos.

Ahora, tomarte un genérico no necesariamente quiere decir que estés tragando veneno (tomemos en cuenta que el caso del dietilene glycol fue extraordinariamente lamentable).

Todo lo contrario, hay genéricos de muy buena calidad (incluso, puedes estar tomándote un genérico sin saberlo), pero para entender esto, hay que entender también el proceso de desarrollo e investigación para producir una nueva droga así como su comercialización.

Empezando, este es un proceso que toma años de estudios, pruebas (incluso con animales) y ensayos clínicos, hasta llegar a la aprobación por parte de la autoridad competente, llámese la Food and Drug Administration o la Dirección de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud (porque sí, hay un par de laboratorios en Panamá).

Un laboratorio en posibilidad de hacer todo esto, hace una inversión millonaria y por supuesto, va a querer lucrar. Seamos serios, nadie compra huevos para vender huevos…

Una casa farmacéutica tiene 10 años de exclusividad en el mercado y puede venderlo al precio que mejor le parezca.

Al cabo de esos 10 años, se abre el compás para que otros laboratorios lancen al mercado medicamentos similares.

El caso que me viene a la mente para ilustrar esto es el sildenalfil, conocido comercialmente como Viagra, de laboratorios Pfizer.

Recuerdo como si fuera ayer, una mañana en 1998 cuando, mientras dábamos nuestra ronda de noticias en la clase de grammar, Mrs. Hammond pregunta si no habíamos visto aquella noticia taaan importante para los viejitos. A mis 13 añitos de ese entonces, lo último que quería imaginarme era a mi profe consumando su ardiente pasión por su viejito, aunque honestamente, es bueno saber que a la edad de ella, aun se tienen ganas.

Ya en 2006-2007, estaba viendo ads del Super Bowl, de Cialis (taladafil) y Levitra (vardenafil), también medicamentos para la disfunción eréctil, producidos por otros laboratorios reputables y que al igual que Viagra, también eran utilizados para dolencias cardiovasculares, lo cual fue su propósito inicial.

Ojo: todo lo que no sea “el innovador” es genérico.

Ahora, estos medicamentos varían en ciertas cosas como su presentación, dosis y vehículo, es decir, aquello con lo que mezclan los ingredientes activos para que pueda administrarse, sin embargo, según me explica mi mamá, para que dos medicamentos puedan ser intercambiables, lo cual es el asunto en cuestión, estos deben cumplir con ciertos requisitos como tener la misma efectividad, eficacia y tiempo de reacción en la misma dosis y frecuencia. Es decir, en teoría, tomarte una pastilla de 50 mg de chiquitolina marca Acme y una marca Astro debe hacerte efecto al mismo tiempo y por el mismo tiempo.

Sin embargo, también explica mi mamá, que esto también puede variar debido a condiciones del mismo paciente. Por ejemplo, puedes sufrir a una reacción alérgica a un original y no su genérico, solamente por un cambio en el vehículo.

Todas estas condiciones deben ser probadas y antes de permitir su entrada a Panamá, Farmacia y Drogas realiza pruebas exhaustivas, por lo que la introducción de un nuevo medicamento a nuestro mercado toma bastantito tiempo (y todo esto y otros factores más son incluidos en la factura del consumidor final).

Pueden ver también “Love and other drugs”.

Hace unos días di el grito de ayuda. Mi compu estaba retacada y no daba pa trás ni pa lante.

Me llovieron recomendaciones de lugares e incluso, se abrió un animado debate sobre qué marca de compu personal era peor y nuestras experiencias con ellas.

Hago la salvedad de que mi laptop no es nueva, pero ya hace un poco más de un año le había cambiado el disco duro, luego de que en un episodio similar, el técnico en un centro de soporte “reputable” me dijo que no había nada que se pudiera hacer. En ese disco tenía fotos de mi viaje a Europa y de aquella visita a Kuna Yala, me puse exquisita y pagué una cantidad absurda de plata para que lo enviaran a no-se-que-mierda de laboratorio en gringolandia para que al final me dijeran lo mismo.

Esta vez, Paco (@unPacomas) me había recomendado llevarla el sábado a la UTP, que había un evento donde me la iban a dejar “bien pritty” y era gratuito.

En vista de mi experiencia anterior, preferí tomarlo con calma y atender la recomendación. Además, si hay algo de lo que los computer people se enorgullecen, es de poder resolver cosas que los pro ni se atreven. No tenía nada que perder.

Pregunté en una mesa y me mandaron a un salón lleno de gente escuchando sobre placas de hardware libre, pines y servomotores. Incluso habían niños escuchando la charla y una muchacha hablaba sobre su cubo de foquitos leds que había hecho por la módica suma de 35 panchos.

Yo lo más sofisticado que hago es copiar y pegar código html para subir documentos al website de la empresa donde trabajo, y eso me sale chueco…

Después de un rato, acepté que no estaba en el lugar indicado y salí a buscar a alguien que pudiera darme mayores luces de qué hacer.

Ahí fue donde reconocí a Paco y Analisa (@LadyNineta) y conocí a Bryan (@iambryanx). Les eché el cuento a lo corto corto porque Paco tenía una charla que dar. Me consiguieron a uno de los organizadores para que me ayudara, pero el regresaría en un rato.

Mientras tanto, quedé parqueando con Mario y Andrés, dos niños de secundaria que andaban en misión escolar, quienes muy amablemente estaban prestos a compartir su conocimiento.

Andrés hablaba de una forma tan correcta que no parecía un chiquillo y Mario era el tipo de niño que si yo tuviera 14 años, le tiraría los perros, pero la realidad es que yo a esa edad, me hubiera muerto de pena antes de decir “hola”. Hoy, me acompaña el atractivo que me da mi madurez. Sobre todo…

Después de un rato contemplando mi compu con mis nuevos amiguitos, me cae el cuara de que me habían dejado tirada, y lo mejor era que los chicos fueran a escuchar sus charlas.

Ya estaba a punto de empacar mis chécheres y regresar a casa cuando vienen saliendo Paco, Analisa y Bryan de la charla.

No disponían de mucho tiempo ya que debían regresar por su retoño, e igual yo, debía regresar con mi Napo.

Los chicos revisaron la compu rapidito y Analisa tuvo la paciencia de una lady. En cosa de un rato, usb van, usb vienen y entre Paco y Bryan lograron recuperar mis archivos y me traje a casa un CD booteable con SUSEesa cosa.

Cuando llegué a casa, traté de echarle el cuento a mi abuela lo más sencillo posible, para no perderla y confundirla. ¿Cómo se lo transmite doña Marina a mi tío? Le cuenta sobre los robots maravillosos que hacen los niños en la UTP. Creo que su versión está más cerca de la realidad.

Con lo que aprendí, ya he logrado hacer un segundo backup de mis archivos y tengo planes de cheesecake con mis salvadores. Es la mejor manera en que puedo darles las gracias.

Mucha tinta y espacio en servidores se ha gastado en las últimas 72 horas sobre el bochinche del secuestro de Cervecería del Barú a Fepafut.

Que si la federación es víctima y CB es un bully transnacional, que si los de Fepafut se alagartaron y CB está reclamando lo que justamente le corresponde, que si el futbol panameño sufre, bla, bla, bla.

Por experiencia me consta que estos acuerdos de patrocinio, que no son nada baratos, son muy claros en su redacción (si está más a conveniencia de una parte que de otra, ya esos son otros 500 pesos).

Hemos visto muchos opinar, desde esa gente ociosa que llama a programas de radio, tuiteros, opinadores profesionales y uno que otro abogado, pero aun no he visto a nadie que con propiedad pueda decir “yo he manejado este tipo de contrato y esto es así” (y el que puede, no debe hacerlo).

Con todo lo que ha salido a relucir, no hay duda de que en efecto, Fepafut incumplió el contrato con CB, no solo al darlo por terminado de forma unilaterlar, es decir, que no fue mutuo acuerdo, sino que lo hizo al buscarse como patrocinador a una empresa que es competencia directa de CB. No me consta que esto último sea parte del contrato, pero it’s just not nice. Lo que está en discusión es si es justo o no el hecho de que CB esté secuestrando las cuentas bancarias de Fepafut y que esto resulte en la cancelación de entrenamientos de la sele ya que, al estar las cuentas secuestradas, no hay como pagar.

Estos contratos son muy sencillos en el sentido de que una de las partes da plata, en este caso CB, y la otra, en este caso Fepafut, se compromete a una serie de cosas que usulmente incluyen, pero no se limitan a llevar la marca en el uniforme, permitir al patrocinador hacer mención del patrocinio en su publicidad, e incluso utilizar la imagen de los jugadores en anuncios y que uno, o varios o todos de estos hagan presencia en eventos del patrocinador.

Ahora, si Fepafut, al firmar el contrato se metió en camisa de once varas al aceptar a CB o al patrocinador que fuera como “único y exclusivo”, esta debió preveer cuánto dinero necesitaba recibir de dicho patrocinio para la operación eficiente de la sele.

¿Y si luego de firmado el contrato, los gastos suben? Entonces era responsabilidad de los representantes de la organización sentarse con el patrocinador, exponerles la situación con pelos y señales y, de ser posible, renegociar dicho contrato. Después de todo, para eso existen las adendas.

De haberse dado esto, el patrocinador tendría la opción de decir “sí, renegociemos y hagamos una adenda” o “no, no podemos aumentar el apoyo”.

En caso de una negativa por parte del patrocinador, también veo posibles opciones: a. que se renegociara permitir a la federación conseguir patrocinio adicional (lo que implicaría cambios en el contrato), b. recindir del contrato por mutuo acuerdo y que Fepafut buscase uno o varios patrocinadores que permitiesen sufragar los gastos del equipo.

Aparentemente, nada de esto ocurrió, y hoy nos vemos en este debate.

Según los datos que circulan, el contrato es de $480 k, pero el secuestro es por $6 ó 7 millones (dependiendo cuál sea tu fuente informativa), y según el Panamá América, la gente de Fepafut sí se sentó a hablar con la gente de CB y estaban claros en cuáles serían las consecuencias legales de su proceder.

Habría que ver también cuáles son los beneficios que otorga el contrato a CB y qué ellos pueden alegar como “lucro cesante”.

Como alguien que trabaja en comunicación, me consta que el gasto publicitario que habría hecho CB respecto al equipo es muy alto, además de toda la venta de cerveza asociada, además del posicionamiento, goodwill y reputación hacia la marca.

Si algo queda claro en mi percepción, es que la reputación de ambas organizaciones está quedando por el suelo: uno por supuesto bully, aunque solo esté haciendo valer su derecho como sujeto de derecho civil, y el otro, por querer pasarse de vivo.

Ni CB ni Fepafut son inocentes palomitas. Ambos saben bien lo que firmaron.

¿Y Cervecería Nacional? Bien gracias, y usted.

Al final, el único nombre que queda embarrado es Panamá y mientras tanto, mi hijo embarra el sofá de huevo.

La Asamblea

El domingo pasado fue la asamblea anual de la cooperativa de los farmacéuticos, evento al que llevo acompañando a mi mamá desde que tengo uso de razón, y ahora, tengo tres años asistiendo en calidad de cooperativista.
Esta asamblea se realiza una vez al año y es un evento un tanto largo, por lo que mamá y yo fuimos tempranito a firmar para participar de la tómbola e hicimos un par de mandados con Napo antes de regresar a las votaciones.
Ya habíamos llegado a la parte de asuntos varios, pensando que repartirían los premios, almorzaríamos rápido y regresaríamos a casa, cuando uno de los presentes toma la palabra y empieza a quejarse del hecho de que por venir a la asamblea no pudo participar del Domingo de Ramos.
La presidente de la cooperativa muy diligentemente le dijo que ella había ido a misa de 6:30 a.m., por lo que la asamblea no debía ser considerado impedimento. Esto desencadenó un drama que facilito se extendió media hora: que si “participar” era más que solo ir a la misa, que si el hacer la asamblea esa fecha era un irrespeto a los católicos (los demás grupos cristianos que se pudran, ¿no?), que si eso fue falta de planificación, bla, bla, bla.
Mientras tanto, escuchaba frases como “¡Dios santo!” de una de las señoras en la fila atrás de mí, haciéndole competencia a los rugidos de mi panza.
Es muy fácil quejarse de la gestión ajena y para ser sincera, el haber hecho esta asamblea en un día como Domingo de Ramos no debió ser una desición fácil, pero tampoco una como para generar semejante drama.
Lo cierto es que aquí además del tema religioso había también uno de cumplimiento legal, con eso de que hay un tiempo límite luego del cierre fiscal para celebrar la asamblea, sin contar el lío de encontrar un local con la infraestructura y capacidad para >300 personas y que estuviera disponible un domingo que no fuera conflictivo con alguno de los festivos que hay antes del fin de marzo y que diera tiempo de imprimir y repartir los estados financieros de la cooperativa a sus miembros, que ya pasan los 700.
A mi criterio, si esta persona estaba tan preocupada por participar de una forma más activa, tenía la opción de no ir a la asamblea y listo. Bien dice mi mamá que no puedes estar en la procesión y en repiqueteo, o algo así.
Si el tema era quejarse, hubiera sido muy fácil decir que era adventista y que me sentía ofendida por la falta de opciones sin cerdo en los sandwiches del coffee break… O peor aun, pude haber dicho que era budista y que no tomaron en cuenta tener alimentos que no fueran de origen animal.
A las finales, por religión se vienen matando en Medio Oriente…

Papá pródigo

Ya hace un poco más de un mes que tengo a mi hombrecito conmigo luego de esa nada ceremoniosa entrega en el juzgado.

Eso solo fue “firma, coge tu chiquillo y pa lante”, pero estoy segura que nunca en mi vida había estado tan contenta de firmar algo… Es un sentimiento de alivio, de ligereza y todo a tu alrededor da vueltas rápido, rapidito. Tal vez así sea como se siente un preso después de haber terminado su condena.

Durante este mes, su papá solo había venido a verlo cuatro veces. Incluso, las dos primeras semanas que Daniel estuvo conmigo pasaron sin que el susodicho diera señales de vida.

Fue mi mamá quien le dijo que no teníamos objeción en que lo viera y si no ha venido más, es porque no ha querido. Después de todo, él no tiene ninguna medida de protección en su contra como la que me puso a mi.

Tomás es el papá de mi hijo y sé que se hacen tanta falta como Daniel y yo esos cuatro meses que estuvimos separados.

Aun con todo lo que nos hizo pasar, en mediación le propuse, luego de ya haber acordado que yo tendría la custodia de Daniel, que él podría verlo todos los días si así quería siempre y cuando me lo regresara puntualito. Él no aceptó ya que según su muy versada opinión “eso no era equitativo”.

No sé cómo tiene el descaro de venir a hablar de equidad cuando fue él quien secuestró a mi hijo y utilizó cuanto recurso legal pudo para que ni siquiera pudiera acercarme a él.

Su propuesta era que Daniel pasara tres días a la semana conmigo y tres días con él, alternándonos los domingos. Lo siento, pero mi hijo no es un paquete para estar mudándolo de casa en casa, además que ningún juez de familia en su sano juicio aceptaría validar un trato semejante.

Como no llegamos a ningún acuerdo, tocará esperar hasta una nueva audiencia en junio, pero mientras tanto, mi hijo está conmigo.

Ayer se apareció nuevamente con un cartucho de super, igual que en las ocasiones anteriores: dos cajas de cereal, una lata de fómula de las más grandes, unas cuantas manzanas, juguitos de cartón y alguna burundanga.

De las latas de fórmula que ha traido, apenas acabamos de abrir una y tenemos dos más en la despensa aun intactas. Ahora lo único que puedo pensar es que o a él no le da la cabeza para comprar otra cosa o es que allá tenían a mi hombrecito solo a punta de leche.

Hablamos de un niño de dos años con (muy) buen apetito y siempre ha comido bastante y de todo. Incluso, cuando aun no le introducíamos alimentos sólidos, él te velaba lo que estuvieras comiendo, así fuera un bistec.

Mientras tanto, Daniel se hace más grande y fuerte y come como campeón todo lo que su mami le hace.