Category: trabajo no tan cotidiano


Una de las cosas más importantes que he aprendido en mi trabajo, tal vez la más importante, es a vivir una cultura de seguridad.
Hacer tu trabajo de forma segura no se trata de hacer las cosas de cierta manera porque así lo manda la empresa. Se trata de que estés consciente de que de eso depende que regreses a casa después de la jornada y que puedas transmitir esa conciencia a tus seres queridos e inclusive a extraños.
Recuerdo que al poco tiempo de haber empezado en esta empresa, hace casi cuatro años, nuestra gerencia de seguridad realizó un simulacro de evacuación en coordinación con el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Panamá (porque así se llaman). En esa ocasión éramos solo los de mi trabajo, quienes ocupábamos tres pisos de los veintitantos que tiene el edificio donde laboramos y creo que no llegábamos a las 70 personas.
Cada año también se realizan capacitaciones en primeros auxilios y extinción de incendios para todo el personal, los cuales son certificados por la Cruz Roja Panameña y los beneméritos señores. El que haya tomado la capacitación es elegible para ser designado como brigadista.
Estos planes son exigidos por nuestro sistema de gestión integrado, el cual está certificado por ISO 14001 y OHSAS 18001, normas de ambiente y seguridad/salud ocupacional respectivamente.
Me comentan que se invitaba a otras empresas a participar de los simulacros, pero de cuatro que respondían, tres aceptaban y al final éramos solo nosotros.
Eventualmente, nuestro gerente de seguridad encontró algún fundamento legal que obligaba a edificios con bancos a realizar simulacros de emergencias (con eso de que son blanco fácil o algo así) y la administración del edificio se puso las pilas para contratar una consultoría para el diseño de un plan de emergencias y coordinar evacuaciones con todo el edificio.
En este tiempo hemos tenido un par de evacuaciones programadas, al igual que una que otra falsa alarma, incluyendo una en la que me tocó bajar con todo y una barriga de cinco meses.
Cuando suena la alarma, la instrucción es salir tal y como estés (nada de regresarse por carteas o celulares) y bajar de forma rápida y segura y dejando camino abierto para que los bomberos puedan hacer su trabajo.
Aun con estas indicaciones impartidas ya a todo el edificio, aun me encuentro con gente que se regresa a sus oficinas, que baja las escaleras hablando por celular o que se recuestan a la pared para chatear. Algunos incluso nos hacen burla cuando los brigadistas vamos dando instrucciones para que aceleren el paso y podamos salir de esto más pronto.
Todas estas acciones entorpecen el ejercicio y estoy segura que esas personas que lo toman de chiste son aquellas que en caso de una emergencia real entrarán en pánico y muy posiblemente empeoren la situación.
Hay quien diría que es como cuando Juanito gritaba “¡viene el lobo!” solo para llamar la atención y cuando fue verdad nadie le hizo caso. Sin embargo, no es como ya no hubiéramos tenido que evacuar por situaciones reales e inminentes, por ejemplo, cuando explotó el tanque de gas de Sushi Express de área bancaria, que nuestro edificio se remeció y se activaron las alarmas. ¿O es que ya nadie se acuerda?
Yo lo único que se es que tengo un hijo por quien regresar a casa.

Pasé la mayor parte de esta semana saltando entre Chiriquí y Bocas del Toro (Changuinola, no la isla) en misión oficial con un grupo de periodistas de SERTV.

En esta oportunidad, el equipo de SERTV trabajaba en una serie de tres reportajes sobre la situación energética del país, los que serán transmitidos en su noticiero estelar este lunes 30 de noviembre, martes 1 y miércoles 2 de diciembre.

En vista de que uno de los temas a tratar en uno de estos reportajes sería los beneficios de la energía eléctrica en áreas rurales, consideramos oportuno llevarlos, además del sitio de construcción en Changuinola, a conocer el trabajo de electrificación rural que se hizo en La Esperanza, en Gualaca.

Durante el recorrido que hicimos de las comunidades cercanas, visitamos la escuelita de La Esperanza, la cual sigue el modelo multi grado y tiene una matrícula de 10 estudiantes.

Nos cuenta el Prof. Patiño, maestro/director de la escuela La Esperanza, que el recibe $360 mensuales por parte del Ministerio de Educación, lo cual además de sus gastos, debe alcanzar también para la crema que los niños reciben en el comedor de la escuela, que este año no tiene estudiantes de 5to grado ya que los papás no los mandaron por no tener para los uniformes y los servicios, aun teniendo agua potable, son de hueco.

Por ser una escuela dentro del área de influencia de nuestras operaciones, se le ha cooperado antes con la construcción de la cerca perimetral y se benefician también de unos 20 kilómetros de carretera y electrificación que hizo “empresa de energía X”, lo cual veo como algo positivo en vista de que el tener una operación tan grande, las comunidades deben percibir alguna clase de beneficio tangible, pero no puedo dejar de preguntarme dónde está el Estado y sus ochopotocientos ministerios que deberían hacerse cargo de estas situaciones.

Mi tío fue director en una escuela en Sortová, Chiriquí y me consta que mientras más pequeña/apartada la escuela, más a gatas se las ven, cuando justamente estas deberían ser prioridad para poder así sacar a estas familias del círculo de la pobreza.

Peco por no tener cifras exactas, pero me atrevo a decir que gran parte del presupuesto de los ministerios en mi Panamá se va pagando personal administrativo en vez de asignar estas partidas para pagarle mejor y asignar más personal operativo, equipos y viáticos, que, como es el caso también en el Ministerio de Desarrollo Social y la Autoridad Nacional del Ambiente, carecen de los medios para poder visitar y monitorear las áreas más vulnerables.

Varias veces he escuchado que la empresa privada debería hacerse cargo de estas cosas, solo por el hecho de que operan en un área específica. Sin embargo, hay una diferencia muy grande entre tener programas de responsabilidad social y tener operaciones socialmente responsables, pero otra cosa que es abismalmente diferente, es esperar a que la empresa privada asuma el rol del estado.

Mientras que un programa de responsabilidad social usualmente consiste en formar grupos de voluntariado entre los colaboradores de una empresa, ser una empresa socialmente responsable involucra una serie de aspectos regulatorios, sociales y operacionales que hacen de esta una inversión económicamente viable, libre de riesgos legales y ambientales, y abiertamente aceptadas y hasta defendidas por sus comunidades vecinas.

Una empresa socialmente responsable se reconoce por sus prácticas seguras de manejo de desechos y manejo ambiental, políticas estrictas de seguridad y salud ocupacional, contratación prioritaria de mano de obra local, políticas anti-corrupción firmes, claras y concisas, apego a las legislaciones laborales locales, cero tolerancia contra el trabajo infantil, así como el exigir que sus proveedores se rigan también por estas normativas, solo por mencional algunas cosas.

Ahora, volviendo al ejemplo de la escuela de La Esperanza, nosotros, los ciudadanos comunes y silvestres, decimos que es que no hay plata, que el país no cuenta con presupuesto. El problema no es la falta de recursos, sino la mala administración de los fondos del Estado, ya sea por políticas deficientes o por corrupción.

Miramos con tristeza/enojo/decepción al ver nuestros comprobantes de pago y ver como mes a mes nos recortan una parte bastante jugosa de nuestro salario la cual se va en impuestos, seguros educativo y seguro social, pero realmente no vemos el resultado de ese dinero. Aún con eso, cuando estuve en Europa, tanto Timo, mi amigo el alemán que vive en Munich, y Lisa, otra ex compañera de la universidad de ucraniana que hoy vive en Bélgica, se preguntaban cómo hace el Estado panameño para sobrevivir con tan poca recaudación de impuestos.

Claro, ellos tienen universidades de primera, carreteras en constante mantenimiento y servicios de salud costeados por los impuestos que ellos pagan, y la sola idea de evadir el pago de impuestos les resulta ofensiva.

Quiero saber cuándo es que llegaremos a ese punto.

Recibí este e-mail de parte de un buen amigo, cuya respuesta, la cual fue escrita con toda la efervescencia resultante del día que estaba teniendo cortesía de los pseudo-ambientalistas más santos que el mismo Jesús de Nazaret, podrán ver abajo. Mis disculpas de antemano si en algún momento dejo de sonar como una dama.

SEÑORAS / SEÑORES:

UN ARTICULO EN LA SECCIÓN OPINIÓN DEL DIARIO LA PRENSA.

YO SE LOS DIJE, TENDRE SUFICIENTE MATERIAL PARA DAR MIS OPINIONES EN ESTOS 5 AÑOS QUE VATICINO, COMO DIFICILES, POR NO DECIR OTRAS COSAS.

 

EL MALCONTENTOA ver qué dicen ahora…

PACO GÓMEZ NADAL
paco@prensa.com

Para derrotar al PRD en las elecciones y al fantasma del pasado representado en Balbina Herrera –o eso decían–, una buena parte de la “buena” sociedad panameña le apostó al caballo de Troya: el ahora presidente electo y vendedor de golosinas Ricardo Martinelli. El caballo flamante, ataviado con ropajes de limpieza y relinchando el cambio allá donde lo dejaban bufar –en la mayoría de medios de comunicación tenía cancha abierta para hacerlo–, se coló en el alma de los votantes y en las urnas del 3 de mayo y conquistó Troya sin mayor dificultad.

Ahora, como en el mito–historia, la ofrenda a Atenea abre su barriga y deja salir a los soldados ocultos bajo los lemas de campaña y el discurso mentiroso que hablaba de democracia y de justicia. Lo que sale es esperpéntico. Y yo, ciudadano troyano temeroso de las estratagemas griegas –esto y mirando el espectáculo desde mi terraza, espero paciente a ver qué dicen ahora los cientos de voceros voluntarios de Martinelli que lo pintaron durante la campaña como el adalid de la democracia, la libertad y el cambio.

El Gobierno que nos anuncia tiene tres tipo de personajes. En una categoría está solito Gustavo Pérez, gorila de Noriega que dirigirá la Policía. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si Balbina hubiera ganado las elecciones y hubiera designado a Pérez para el puesto? Imagino las vigilias neocivilistas en la Iglesia del Carmen, ríos de tinta denunciando el carácter dictatorial de la presidenta y una presión tal que la hubieran obligado a dar un paso atrás. Martinelli no lo va a hacer. “Yo no voy a ceder”, declaró el presidente electo ante las críticas. Un buen lema para su carácter autocrático.

En la segunda categoría están los empresarios con intereses personales por encima de los públicos. Que Alberto Vallarino –el amigo personal de Martinelli al que una vez traicionó para quedarse con Mireya– sea ministro de Economía dice todo. El PRD le aprobó una ley para que no pagara impuestos cuando vendió Banistmo y ahora el “cambio” lo premia con un ministerio. Luego nos molesta cuando desde fuera se dice que Panamá es un paraíso fiscal de dudosa reputación…

Más empresarios: el rey del licor que no bebe, y vicepresidente, Juan Carlos Varela, nos representará ante el mundo. Imagino que en especial ante el Vaticano. Para agricultura, un empresario de la leche, para los Asuntos del Canal, un miembro de Morgan & Morgan… algo así como poner a un zorro al cuidado de las ovejas.

En la tercera categoría están los ministros mediáticos sin más mérito que ese… ser mediáticos. Claramente, Matinelli aprendió la lección: si ganó las elecciones con una buena campaña en televisión y radio, esa campaña debe ser permanente mientras gobierne. Por tanto, al frente del Mides, Ferrufino, un presentador sin mérito de un programa caritativo lacrimógeno que explota la peor sensiblería de los telespectadores. No quiero ni pensar cuáles son sus credenciales o conocimientos en desarrollo humano, equidad de género, participación social o seguridad alimentaria… pero queda bien en cámara.

Y, en Educación, una de las piedras medulares de cualquier política pública en Panamá, Lucy Molinar, cuyo único mérito es el rating y en creerse que sabe más que nadie –lo digo por el trato que da a sus invitados–. Para seguir el estilo de su nuevo jefe, Molinar ya ha dicho que “se acabaron las negociaciones, ahora a trabajar”. Eso sí, antes reconoció que no tiene ni idea de educación, lo cual no nos tranquiliza como ciudadanos, pero significa una lavada de manos a lo Pilatos por si el rancho se le incendia –que se le va a incendiar–.

Molinar y Varela, además, inculcarán la doble moral del Opus Dei, secta católica que, por mi origen español conozco de sobra y a la que, confieso, tengo pánico. Fue el Opus el gran asesor del dictador Franco en los llamados años del desarrollismo en España y ha sido el Opus el protagonista de la mayoría de los complots político–económicos en aquel país. Aderezado con un concepto rancio de los valores sociales, recomiendo a chicas que gusten de faldas cortas, fumadores, padres solteros, homosexuales, agnósticos y demás rarezas que desaparezcamos del mapa los próximos cinco años, porque el ala dura del gobierno no va a fomentar precisamente un clima de tolerancia social.

En fin, a ver qué dicen ahora, a ver qué hablan los columnistas y opinadores que tan fervientemente apoyaron a Martinelli. Se avecinan tiempos complicados, pero, al menos, no ganó el PRD –dirán los que no van a decir nada–. Suerte y que Dios –el de ellos– nos agarre confesados.

 

AAAAAAAAA y no menciona que un Gte. de Restaurante será el que dirija ANAM, jajaja, sabra el que es un EIA?

(Este último comentario es cortesía de mi amigo)

Ahora, mi respuesta, la que por alguna razón me entró el impulso de enviar también a quienes mi amigo tenía copiados en su envío original, lista que incluye algunos de mis compañeros de trabajo.

Pensándolo mejor, no veo por qué debería darle tanta importancia a este tipo, si de todas maneras el seguirá con su cruzada y yo con la mía, pero de todas maneras debo desahogarme de alguna forma y para algo tengo este blog. 

Lo único en que tiene razón: Ferrufino NO se ve bien en cámara. Se ve buenísimo. 😀

A ver, y Paco a quién pondrías tu en el MEDUCA, en ANAM o en la CSS? 
 
Yo misma he criticado abiertamente las selección para la Policía en mi blog y tampoco creo que Ferrufino ni Lucy sean las mejores fichas para sus respectivos ministerios, pero si yo que soy panameña, que vivo, trabajo y jodo paciencia parejo en este país, no sé a quién poner, qué le dice al español que el tendría una mejor idea de quién nombrar.
 
Estoy harta de que este tipo que se hace llamar periodista hable de MI país en uno de los diarios más respetados como si todos sus residentes, NOSOTROS, fueramos una partida de imbéciles, ignorantes y serviles y él fuera aquel paladín de los derechos de los inocentes panameños.
 
Sea el tema que sea, Paco solo sabe destilar cinismo en sus columnas, pero por ser uno de los extranjeros, uno de los “ungidos”, lo que diga es palabra santa.
 
¿Que si los políticos panameños son corruptos? Es cierto, pero nosotros todavía nos sacamos el dedo y los seguimos reeligiendo en vez de dejarlos que trabajen. ¿Que si los pobres nasos pasan hambre y frío acampando en catedral porque los están sacando de sus tierras? Si ellos fueran un poco más inteligentes (por no decir menos cerrados) ya hubieran encontrado alguna forma de coaccionar a los ganaderos de Bocas y la gente de Bonyic para obtener mejores beneficios. A fin de cuentas, los pueblos indígenas solo representan un 10% de la población panameña, sin embargo, el 22% del territorio nacional está designado como comarca o zona anexa. Ya eso es un logro y no necesitaron incendiar ninguna retroexcavadora.
 
¿Que si construir una hidroeléctrica es una abominación? Mejor me callo, que con esto ya es personal.
 
Lo que sí puedo decir, es que Paco Gómez Nadal es una triste caricatura de lo que se supone debería ser un periodista. O es que acaso no han seguido los artículos que ha hecho sobre Changuinola I y Bonyic? Uno es una copia del otro. Lo único que cambió fueron los nombres y declaraciones. El resto, es el mismo patrón.  Por favor, Paquito: ten algo más de imaginación.

Anoche por SERTV se transmitió el documental “Vivir del Cacao”.

Hoy lo repitieron y mañana lo repiten a las 5 p.m. (y por su puesto, lo volveré a ver)… Creo que nunca en la vida había estado tan emocionada por la programación de Canal 11, o de cualquier canal a decir verdad (bueno, a excepción de cuando daban Dawson’s Creek en Sony).

“Vivir del Cacao” es el segundo documental producto del convenio entre la empresa generadora donde laboro y el Servicio Estatal de Radio y Televisión. El primero fue “La Pita”, el cual también anuncié hasta el cansancio entre mis compañeros de trabajo, familiares, amigos, conocidos…

Este documental, realizado por la nominada al Ícaro, Rafaela Moreno, describe el proceso de la elaboración del chocolate en la finca La Magnita, ubicada en Charagre, Bocas del Toro, desde que nace la flor del cacao, hasta que se sirve el chocolate en la taza. El chocolate producto de esta finca es orgánico y hecho de forma artesanal por la familia Lozada.

Sr. Antonio

Sr. Antonio

Valga la pena resaltar que de los tres documentales que se han hecho hasta ahora, a este le tengo un cariño especial, dado que los Lozada son familia dos muy queridos amigos y compañeros de trabajo que viven en Bocas. Además que ya he anunciado que este emporio chocolatero será mío cuando me case con el primito de ellos, que es un galán así como en las movies… bueno, solo tiene 7 añitos. 😛

Ardilla

Ardilla

Starstruck

Tuve una de esas oportunidades que se dan una vez en la vida de conocer a Jorge Gestoso en un evento que estaba patrocinando la empresa donde trabajo… en realidad fue antes del evento y yo estaba supervisando el montaje de nuestro stand y el apareció de la nada con una de las organizadoras, quien muy amablemente me lo presentó.

Y yo como buena niña en vez de aprovechar la oportunidad y decirle “Señor Gestoso, es por usted (y por Jorge Ramos y Tintin), que desde pequeña he soñado con ser comunicadora. El gusto de conocerlo es mio” y tal vez tomarme una foto con el, lo que hice fue ponerme como un semáforo… al menos puedo decir que el señor da un muy buen apretón de manos. 😀

Digo, tengo la oportunidad de conocer a uno de mis héroes y me vuelvo chicha…

Jorge… ¡Cuando sea grande quiero ser como tu!

Llamando a los bomberos

El pasado martes 28 de octubre tuve la oportunidad de participar de un entrenamiento de uso de extintores organizado por la empresa donde trabajo.

Digo “oportunidad” ya que 1. es algo que todos debemos saber, en especial si hay niños cerca, 2. es muy chévere salirse de la rutina de la oficina para realizar trabajo de campo y 3. aceptémoslo: es demasiado sólido jugar con fuego.

Como dijo el capitán que dio la capacitación: no es perderle el miedo al fuego, sino saber qué hacer y que no te asuste hacerlo.

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