Category: Gulliver


El año pasado, más o menos para esta época, un website local de variedades abrió un concurso en el que regalaba un fin de semana romántico en un hotel en Boquete.
La mecánica: compartir una historia y un par de fotos de un viaje memorable y conseguir el mayor número de likes para la fecha límite.

Daniel tendría ya unos cinco meses y alejarnos un fin de semana estaba descartado, pero algo hacía que me picaran los deditos.

Para ese entonces, había conocido unas 37 ciudades en 14 países, y estado de paso en un par más, sin embargo, mi viaje más memorable había sido en mi propio país y en un lugar que no tenía nada que envidiarle a ninguno de los otros destinos donde había estado.

Este viaje en cuestión no solo generó una serie de anecdotas, unas tiernas y otras jocosas, sino que se trataba de una historia que marcaría el inicio de una vida nueva.

A Tomás le pareció cute la idea de que quisiera escribir sobre ese episodio en especial y finalmente me decidí a compartirlo.

No es como que estuviera escondiendo que hubiese entrado al concurso (la idea era que votaran por mi relato), pero mi mamá se enteró y casi pega el grito al cielo.

Me dijo que si quería tanto irme de viaje, ella me prestaba la plata, pero que no anduviera ventilando mis trapos sucios en internet. ¡Ay, que pena!

Por supuesto, mi mamá no entendía que esto iba más allá de ganarnos un viaje al que igual no podríamos ir (pasó casi un año antes de que nos decidiéramos a pasar un fin de semana fuera de casa sin Daniel y eso acabó en desastre). Esto se trataba de publicar algo mío en un lugar que no fuera mi propio blog y ver cómo nos iba.

Esto era un reto público a mi habilidad narrativa.

Las otras historias publicadas eran sobre viajes a destinos tal vez un tanto más exóticos, España y Alaska entre ellos, pero, a mi criterio, eran narraciones frías y sin gracia.

Al final no ganamos, aunque estuvimos bastante cerca, pero nos divertimos mucho en el intento.

A continuación, comparto la historia en cuestión:

Solo he visitado Kuna Yala una vez, en un viaje por carretera que se supone que solo iba a ser de un día. Sin embargo, el buen samaritano de mi novio terminó remolcando a un par de cristianos que pensaban que por tener un carro grande podían atravesar la carretera sin problemas, pero no tomaron en cuenta que su carros ni eran 4 x 4 ni tenían llantas apropiadas para un terreno irregular y lleno de gravilla. Hubo uno que ni siquiera sabía meter la doble y tuvimos que esperar a que Tomás subiera con ellos en el carro y volviera a bajar por nosotros.

Se supone que para regresar, debes llegar a Barsukun antes de las 4 pm, sino, no te dejan salir del área por lo peligroso de la carretera, y de continuar con el plan de volver a casa el mismo día, solo tendríamos tiempo suficiente para decir “hola playa” antes de echar para atrás, así que decidimos quedarnos la noche.

Fuimos hasta Río Sidra, una isla un poco más apartada que la popular Isla Perro o Isla Aguja, y nos quedamos donde Manuel, el dueño de un hotelito de dos pisos desde el cual podías ver la isla de canto a canto.

Lo que pagamos de hotel incluía tres comidas diarias y transporte hasta cualquiera de las islas cercanas, así que aprovechamos el resto del día en una islita que literalmente recorrías completita en unos 15 pasos, rodeada de agua tan azul que se confundía con el horizonte.

Ya entrada la tarde, regresamos a nuestro hotel, donde nos esperaba un plato de arroz con coco, cambombia y porotitos, y una larga tertulia de política con unas turistas venezolanas.

A la mañana siguiente, nos despertó la algarabía de los niños de la isla y el run run de que la noche anterior habían convocado al concejo ya que un hombre le había alzado la voz a su esposa y por eso le dieron de hortigazos. Creo que está de más decir que hasta ahí llegó el relajo de casarnos a lo kuna…

Después del desayuno fuimos a explorar otra isla cercana antes de emprender el regreso a casa.

¿Lo mejor de este viaje? Un pequeño polizón que hoy llamo Daniel Alberto.

Una aventura para toda la vida

Solo he visitado Kuna Yala una vez, en un viaje por carretera que se supone que solo iba a ser de un día. Sin embargo, el buen samaritano de mi novio terminó remolcando a un par de cristianos que pensaban que por tener un carro grande podían atravesar la carretera sin problemas, pero no tomaron en cuenta que su carros ni eran 4 x 4 ni tenían llantas apropiadas para ese terreno(hubo uno que ni siquiera sabía meter la doble).

Ese viajecito de “voy y vuelvo” no solo terminó extendiéndose para permitirnos conocer Río Sidra, una isla un poco más apartada que la popular Isla Perro o Isla Aguja, sino que se convirtió en el inicio de una aventura que me durará toda la vida.

No les garantizo que de ir a Kuna Yala tengan también la suerte de regresar con un souvenir como el mío (debo estar abriendo mi regalito a mediados de diciembre), pero hay algo que puedo asegurarles: esta es una travesía que no me arrepiento de haber hecho.

Y recuerden: Es Kuna Yala, no San Blas.

TURISMO. LA TRAVESÍA POR CARRETERA ESTÁ SIENDO CADA VEZ MÁS USADA.

Kuna Yala, paraíso cada vez más cerca

Con una carretera asfaltada y un puente reciénterminado se ha adelantado la temporada de turistas al archipiélago de San Blas.

MARIO A. MUÑOZ

mmuñoz@prensa.com

Para ser arrullado por el sonido de las olas, la isla Aguja en Kuna Yala es el sitio perfecto.

Este islote, alargado y puntiagudo, tiene instalaciones cómodas, con servicios básicos y muy cerca de las playas.

Está a solo unos minutos de tierra firme, en la región comarcal de Cartí, a donde se puede llegar en vehículo. Y es que ahora no se necesita comprar un boleto aéreo y desafiar el vértigo de la altura.

Para llegar a ese llano en Kuna Yala se puede salir desde la carretera Interamericana de Chepo, y el viaje dura una hora con 45 minutos.

Cada vez más panameños o residentes de la ciudad de Panamá comprueban las mejoras en el camino, según destaca el pequeño empresario de Cartí Yandup, Aurelio Castillo.

“Por el arreglo de la calle y el nuevo puente, este año se adelantó a septiembre la temporada de los turistas que vienen de la capital”, dice Castillo, que tiene cabañas para alquilar en el lugar.

Además de las aguas transparentes, las delicias culinarias, la original cultura local, las artesanías y la belleza del paisaje, en Cartí se pueden encontrar cosas inéditas, como ver el lugar donde nacen las estrellas de mar.

Hay servicios de transporte que cobran entre 20 y 25 dólares por persona para llegar a Cartí.

Pero también los particulares pueden aventurarse a conducir hasta allá por su propia cuenta.

Los que han hecho la travesía recomiendan ir en grupo, y en más de un vehículo 4×4 por si ocurre un percance en el camino que requiera de ayuda.

Hay lomas empinadas y muchas curvas.

“He ido tres veces, la última vez en marzo pasado y el camino está mucho más accesible., cuenta Jeannette Abernathy, administradora, de 30 años.

Recuerda que en el límite fronterizo entre la provincia de Panamá y la comarca hay un rudimentario puesto aduanero donde un funcionario cobra dos dólares por persona por entrar a su territorio.

Esta práctica de pagar tarifas se repite, según Abernathy, al pisar cada isla, tomarse fotografías o cualquier servicio requerido.

“Una foto a una abuelita es un dólar, si aparece su nieto en la misma foto, es otro dólar, y si está el periquito, se suma otro dólar”, explica.

El dinero que se recauda se utiliza para realizar la limpieza y dar mantenimiento a los servicios básicos, según explican los lugareños.

El ingeniero en Sistemas Felipe Cornejo, de 28 años, prefiere Kuna Yala sobre cualquier otro destino. Según él, le gana a Bocas del Toro, Aruba y Cartagena (Colombia).

“El trip es lo máximo, recuerdo las aguas transparentes. Lo único es que hay que tener cuidado al conducir, porque se necesita un pick up o una camioneta4x4., dice Cornejo.

En Kuna Yala el mayor atractivo son las islas deshabitadas, opina Fernando Quintero, estudiante universitario, porque las que tienen comunidades suelen estar contaminadas por las letrinas que están ubicadas en la orilla y vierten los desechos al mar.

“Recuerdo que en zonas más apartadas el agua del mar es calmada, es celeste, turquesa y transparente. Se pueden ver delfines, los arrecifes coralinos y se da muy bien la pesca., dice.

Nidia de Lizárraga, de la empresa Panama Real Paradise, organiza viajes por tierra desde hace tres años. La tarifa por un día, incluyendo comida e impuestos es de 110 dólares por persona.

“El recorrido es de por sí toda una aventura, ya que la carretera de Cartí va por un paraje hermoso en donde puedes disfrutar de la belleza de nuestra selva”, dice.

Además, en medio del recorrido hay un mirador desde donde se puede apreciar la selva exuberante rodeada del mar Caribe con un sinnúmero de islas.

La empresa de Cabañas Cartí brinda servicio de transporte por 60 dólares ida y vuelta desde cualquier punto de la ciudad de Panamá. Su alojamiento cuesta entre 35 dólares y 50 dólares por día, dependiendo de la isla que escoja el turista, según informa Yusara Fernández de esta empresa kuna.

“La temporada alta del turismo ya comenzó y estamos viendo un auge”, cuenta Fernández.

Para mayor información: Cabañas Cartí (Cel. (507) 6844-4815), Agencia de Turismo Panama Center (507) 6742-5109 y Panama Real  Paradise (399-3815).

München-Tag 2

Hoy no me levante tan desorientada como ayer. Para cuando Timo me desperto, a penas eran las 11 am y el mismo no tenia much rato de haberse levantado.

Despues del desayuno, caminamos unos 3 kms hasta la casa de la mama de Timo, donde se supone que almorzariamos, pero ella aun no estaba enterada.

Para cuando llegamos, la mama de Timo ya tenia el almuerzo casi listo y comimos afuera. La seöora Kerner no habla mucho ingles y por supuesto, yo no tenia la puta idea de lo que estaban hablando.

Durante el postre y el cafe hablamos un par de detalles del viaje a Salzburgo, al cual se supone nos acompaöaria la familia de Timo.

No mucho despues partimos. Primero parariamos por el banco a cambiar mi dinero y luego a la tienda de electronicos donde Timo finalmente compraria su telefono nuevo.

Aproveche para comprar un convertidor de corriente y seguimos nuestro camino.

Nos topamos con el hostal donde me hospede hace tres aöos y la cerveceria a la cual mi grupo y yo nos escapariamos a disfrutar de las mieles de la cerveza bavara (y por supuesto, la acera donde caeria regada de regreso al hostal).

Nuestra primera parada turistica fue el recinto donde se celebra el Oktoberfest. A penas es junio y ya estan colocando el cableado para las festividades.

La celebracion se realiza frente a la Patrona de Munich, un personaje mitico que se supone proteje a los bavaros, o como le dije a Timo, a los borrachos de Munich de sus propias estupideces… aunque es importante aclarar que para los bavaros, la cerveza es motivo de orgullo y no una excusa para embriagarse. Despues de todo, en Munich la edad legal para beber cerveza es 16, mientras que para cualquier otro licor es 18, pero me salgo del tema…

Detras de la Patrona esta el Ruhmeshalle, una especie de salon de la fama con bustos de ciudadanos prominentes de entre los cuales el unico nombre conocido era el de Rudolf Diesel… tomando en cuenta la fascinacion de cierta personita respecto a los motores diesel, no podia dejar de retratar.

Despues de un largo recorrido desde la sombra de la Patrona, quedamos nuevamente en la plaza donde queda el banco donde cambiamos mi chen chen.

La fuente se veia tan tentadora luego de semejante caminata que no pude evitar encargarle mis cosas  a Timo para correr entre los chorros.

Claro que sali empapada y tal cual agarre mis zapatos y recorri las calles de Munich descalza.

Llegamos a Frauenkirche, una de las iglesias emblematicas de Munich, cuyas torres, me cuenta Timo, tienen un metro de altura de direrencia entre ellas, ademas que por regulacion, no puede haber edificios mas altos que estas torres en la ciudad.

Al entrar, me advierte Timo que veria la huella del diablo…

Cuenta la leyenda, o al menos lo que recuerdo de lo que lei en la iglesia, que el diablo entro cuando se estaba constuyendo y empezo a burlarse de que desde el punto donde se paro, no se veia ninguna ventana (aparentemente, segun el diablo las iglesias sin ventanas no son bonitas), pero al caer en cuenta de que en efecto si habian ventanas, y muy lindas por cierto, salio enojado, dejando la marca de su pie al salir.

En realidad lo que se ve en el suelo es una huella bien definida marcada en la loza, y en efecto, desde ese punto no se ve ninguna ventana si miras en direccion al altar, pero me gusta la idea de haber colocado mi pie junto a la huella del diablo… nuevamente me siento peligrosa.

Ya de regreso a casa paramos por la Theatiner, otra iglesia iconica de Munich a la que habia entrado durante mi primera visita, pero en lugar de entrar, nos quedamos sentados en las escaleras de un monumento donde Hitler en algun momento dio un discurso (y donde tambien ya tengo fotos de mi primer viaje).

Para cuando nos decidimos a entrar a la Theatiner, ya esta habia cerrado al publico, asi que decidimos continuar nuestro camino de regreso.

Todavia empapada, cansada y con hambre, llegamos al apartamento donde la primera orden del dia, al menos para mi, era revisar mis e-mails y terminar de pasar un par de arreglos de mi entrada de ayer, lo cual hice desde el balcon de Timo, acompaöada por una copa de vino… Creo que hasta me siento europea.

No puedo decir que realmente termine lo que estaba haciendo ya que habia que cenar y la conversa que siguio fue bastante buena.

Ahora, a soöar con mis aventuras de maönaa.

München-Tag 1

En algun momento crei haber escuchado voces, pero igual segui durmiendo.

Entonces, cuando menos lo esperaba, Timo me despierta con el dato de que ya eran pasadas la 1 p.m.

Horrorizada de saber que habia perdido ya medio dia en Munich, corri a baöarme. Desayune con Timo mientras revisabamos las opciones del dia y luego fuimos al super a hacer un par de compras.

En el camino de regreso, note que es bastente comun que la gente use su bici como medio de transporte, algo casi imposible en Panama debido a la infinita amabilidad de los conductores de mi ciudad.

Regresamos al apartamento, dejamos las compras y partimos nuevamente.

Timo habia decidido que hoz lo pasaria como una alemana mas: haciendo mandados, viajando en el metro y luego visitariamos un lago cercano.

Nuestra mision nos llevo al corazon de Munich, donde cambiariamos el telefono de Timo por uno modelo diferente, cambiariamos la direccion en su contrato de telefono movil y nos encontrariamos con Nathalie, una compaöera de su trabajo que conoci en mi primera visita, y otro amigo de Timo para ir al dichoso lago.

Pasamos por Marienplatz, donde me esperaba mi viejo conocido, el Glockenspiel, una de las antiguas entradas de Munich, cuando era una ciudad amurallada. Caminamos un buen tramo hasta tomar nuevamente el metro para ir a la tienda donde Timo queria comprar su telefono nuevo (y que no hallamos), y luego de un nutritivo almuerzo en Burguer King (si, ya se… muuuuy aleman), estariamos oficialmente camino al lago.

Tomamos el bahn (U o S, ya no se) y nos encontramos con el amigo de Timo que nos indicaria el camino. Una vez en el lago, nos sentamos un rato a disfrutar de la vista: gente nadando, niöos jugando y uno que otro pato, cuando de repente se acercan dos cisnes blancos con sus crias a solo centrimetros de donde yo estaba. Esto era algo de lo que definitivamente queria fotos, asi que le pase la camara a Tim, saque un paquete de galletas que habia traido y las abri para darles.

Estuve un rato alimentandolos y vimos que ya era tiempo de dejarlos ir… la verdad uno de los cisnes grandes estaba apuntandole a mis zapatillas… asi que nos fuimos de ahi. Para mi sorpresa, o desconcierto mas bien, al alejarnos encontramos un letrero que decia “prohibido alimentar a las aves”, el cual en vez de asustarme, lo que hizo fue hacerme sentir peligrosa por haber infringido la ley.

Ya en casa, Timo y yo pasamos el resto de la noche viendo fotos viejas de nuestros dias en Harding, y de sus viajes a destinos que en su debido momento visitare.

Desde el IB 6348

Lo siguiente es la transcripcion de dos caras y media de garabatos hechos en una servilleta desde el WC de mi vuelo de Panama a Madrid…

Eran un par de minutos entradas las 5 am y me encontraba frente al espejo del lavatorio del avion admitando lo que la falta de humedad de la cabina hacia con mi cabello, el cual en el mejor de los casos, puedo calificar como indomable.

En realidad no tenia otra cosa que hacer. Me habia despertado no hacia mucho y habia abierto un poquito mi ventana para comprobar que ya era de dia. Contra toda recomendacion de seguridad, prendi mi celular para ver la hora: 4:50 a.m. hora de Panama. Fui al baöo para descubrir que tenian un tan preciado enchufe, el cual necesitaria desesperadamente antes de pisar tierra en Madrid.

Regrese a mi puesto, busque el cargador y la pila de la camara, (la cual mi querida hermana me habia prestado sin carga alguna), y la conecte a ese precioso enchufe.

Y ahi me tenian sin nada mas que hacer que jugar con mi cabello, hasta que me pego en la cabeza el buen juicio de regresar nuevamente a mi asiento para buscar pluma y mi libro de sudoku para tener algo que hacer mientras cargaba mi pila.

Fue entonces cuando me entro la desesperacion de no tener una libreta conmigo y agarre un par de servilletas para escribir sobre este primer tramo de mi viaje, y recorde algo que alguna vez escribio Bethany Edwards, una antigua compaöera de universidad, en advanced composition sobre un viaje a Mexico en que termino escribiendo en papel higienico… al menos mis servilletas son mas resistentes.

Hasta el momento ha sido un viaje sin complicaciones. Mi mama me llevo al aeropuerto sorteando uno de esos tranques titanicos de hora pico, pero nos sirvio para una buena conversacion. Ya mi mama pensaba en irse cuando empezo al fin a moverse la fila del check-in y fue ahi cuando aparecio el responsable de mi falta de sueöo, quien me atreveria a decir que mi mama no estaba muy sorprendida de ver, y, haciendome ver que, segun ella, quedaba en buena compaöia, mi mama se despidio y regreso a casa.

El susodicho habia dicho que se podia quedar conmigo por lo menos una hora mas, hasta las 7:30 para poder que le diera tiempo de llegar a su cena de los lunes. Pasamos el tiempo hablando de todo y de nada, hasta que caimos en cuenta que ya habia pasado mi hora de abordar.

Bajamos de la sala de espera, saque mi pasaporte y mi pase de abordaje y llene el formulario de migracion lo mas rapido que pude. Entonces tropece entre las dos entradas de aduana hasta darme cuenta de cual estaba definitivamente cerrada. Ya parecia pelota de ping pong cuando fui atajada en una de esas despedidas casi sacadas de una pelicula.

Pase aduanas, donde las veces que me preguntaron mi destino final decian “joo, eso si ta lejos”.

Llegue a mi puerta a tiempo, llame a mi mama y al responsable ahora tambien de que el vuelo casi medejara para avisar que aborde sin problemas.

Cambie de puesto con una parejacamino a Madrid con un bebe hermoso llamado Adrian. Con un niöo tan guapo, como iba a decir que no… Los ratos que estuvo despierto se la paso llamandome “Nena!!” y tirando besitos, tal vez para intranquilidad de sus padres quienes trataban de dormir.

En algun momento luego de la cena estire las piernas en los puestos que tenia para mi y quede dormida, solo para despertarme con aquella urgencia que me llevo a escribir desde el lavabo del IB 634.

México…

Estas fiestas patrias me fui con mi querido Luis a visitar a nuestro amigo Tomás, quien hace un par de meses se mudó una vez más a tierras aztecas, esta vez, aparentemente para echar raíces.

El viaje desde un principio fue un tanto abrupto, dado que compré mi boleto solo un poquito más de una semana antes de partir, pero aun con los contratiempos, fue un viaje como pocos. Si bien el avión nos dejó, lo que nos retrasó casi un día, la espera valió la pena.

El propósito principal del viaje era comprobar que nuestro muchachito estuviera bien, y así lo comprobamos. Encontramos a un Tomás tranquilo, sereno y contento. Eso sí, mucho más delgado, pero según nos dice su hermana, esa delgadez no es producto de buenos hábitos, sino que que nuestro amigo es un grandísimo huevón que prefiere no comer por evitar cocinar.

Conocimos a Claudia, quien me atrevo a decir tiene mucho que ver con este cambio en nuestro Tomás. Ya Luis y yo le advertimos a Toti que más le vale que no la deje ir, si no quiere que nos montemos en el primer vuelo disponible al DF así nos toque empeñar un riñón y lo agarremos a coscorronazos hasta que Claudia lo acepte de vuelta.

México DF resultó ser una ciudad de grandes contrastes. Te encuentras con modernas torres de oficinas en calles empedradas, arquitectura que viaja del barroco al art deco en la misma cuadra, un Sanborns en cada esquina y muchos Volkswagen.

Comí como si no existiera el mañana… comí tacos, flautas, tortas, nopalitos, pozole, pie de elote y tomé mucha, pero mucha horchata. Susana Lezcano, enemiga declarada de la comida mexicana cayó sin remedio. Soy una conversa más… siempre y cuando sea comida de fonda.

Los personajes del metro son un tanto curiosos, por ponerlo bonito: vendedores de CD piratas con equipos de sonido adaptados a una mochila ofreciendo los éxitos de las rancheras, música romántica, clásicos del rock, Frank Sinatra… indigentes un tanto volados que entran al vagón de un salto cantando Pelo Suelto, de Gloria Trevi… los punkers, los emo, parejas gay dandose de lenguetasos… Hay cosas que es mejor no pensar en ellas.

Cansada, con la piel resquebrajada del frío, constipada y con una cuenta de ahorros casi en números rojos, puedo decir con toda seguridad que lo único que uno se lleva a la tumba es lo gozado, lo comido y bailado.