Category: educación


Desde que Napo estaba pequeñito empecé, a medida que las iba encontrando, a comprar movies para verlas con él. Los pitufos, The Goonies, 101 Dálmatas, Pinocho… poco a poco fueron encontrando espacio en nuestra repisa.
Ahora que tiene casi tres años y entiende bastante, he logrado que vea algunas conmigo.
Hace poco vimos Dumbo. Napo quedó encantado con los trenes y los animales mientras yo lloraba como estúpida con todos los subtemas que iba descubriendo después de años de no verla… que si se burlaban de Dumbo por las orejas, los bochinches de las elefantas solteronas, cómo alejaron a Dumbo de su mami solo por defenderlo… y no hablemos de cómo el que trataran mal a los animales de circo era un hecho más.
Con todo eso, hay una serie de lecciones de vida valiosísimas y cautionary tales que no puedes pasar por alto.
Algo similar pasó cuando vimos La espada en la piedra.
Estaba yo acurrucada con Napo en el sofá y uno a uno me fueron cayendo los cuaritas cuando Merlín le hablaba a un Arturo enclenque, futuro rey de Inglaterra, sobre cómo debía ejercitar su cerebro y no sus músculos, esforzarse en sus estudios, ser noble and all jazz. Incluso, me llamó la atención un comentario pícaro sobre las pelirrojas que si parpadeas, te lo pierdes.
En contraste, y esto es un hecho generalmente aceptado, desde muy niñas nos dejamos meter con cuchara la noción de que todo se resuelve con la llegada del Prince Charmin.
Hay excepciones notables como Bella, Mulan, Rapunzel y la pelirroja de Valiente. Pero inevitablemente, por más que hayan desafiado al status quo, todas quedan empatadas, como que esa fuera la meta.
Hablamos hasta el cansancio de cómo las movies de Disney han moldeado las expectativas románticas de nuestra generación y de la generación previa a la nuestra, pero fallamos en ver lo bien que se han preocupado, así sea inconcientemente, de plantar y reforzar mensajes de fuerza y liderazgo en aquellas historias con protagonista masculino. Y esto lo hacen sin falla… empezando con El Rey León, que es una adaptación de Hamlet.
Si bien recordaba haber visto esas escenas clave en las películas en cuestión, por ejemplo, la borrachera accidental de Dumbo, con los elefantes psicoldélicos bailándole con la musiquita tétrica, o Pinocho con náuseas por estar fumando con los niños mal, no había caído en cuenta de lo fuerte que pueden calar esos mensajes en una mente joven.
Pareciera hasta casi sistemático cómo los elaboran y seleccionan: las nenas a casarase y los niños a conquistar el mundo.
Si tan solo tomáramos el mismo cuidado con los mensajes que presentamos a nuestras niñas…

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Una de las cosas más importantes que he aprendido en mi trabajo, tal vez la más importante, es a vivir una cultura de seguridad.
Hacer tu trabajo de forma segura no se trata de hacer las cosas de cierta manera porque así lo manda la empresa. Se trata de que estés consciente de que de eso depende que regreses a casa después de la jornada y que puedas transmitir esa conciencia a tus seres queridos e inclusive a extraños.
Recuerdo que al poco tiempo de haber empezado en esta empresa, hace casi cuatro años, nuestra gerencia de seguridad realizó un simulacro de evacuación en coordinación con el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Panamá (porque así se llaman). En esa ocasión éramos solo los de mi trabajo, quienes ocupábamos tres pisos de los veintitantos que tiene el edificio donde laboramos y creo que no llegábamos a las 70 personas.
Cada año también se realizan capacitaciones en primeros auxilios y extinción de incendios para todo el personal, los cuales son certificados por la Cruz Roja Panameña y los beneméritos señores. El que haya tomado la capacitación es elegible para ser designado como brigadista.
Estos planes son exigidos por nuestro sistema de gestión integrado, el cual está certificado por ISO 14001 y OHSAS 18001, normas de ambiente y seguridad/salud ocupacional respectivamente.
Me comentan que se invitaba a otras empresas a participar de los simulacros, pero de cuatro que respondían, tres aceptaban y al final éramos solo nosotros.
Eventualmente, nuestro gerente de seguridad encontró algún fundamento legal que obligaba a edificios con bancos a realizar simulacros de emergencias (con eso de que son blanco fácil o algo así) y la administración del edificio se puso las pilas para contratar una consultoría para el diseño de un plan de emergencias y coordinar evacuaciones con todo el edificio.
En este tiempo hemos tenido un par de evacuaciones programadas, al igual que una que otra falsa alarma, incluyendo una en la que me tocó bajar con todo y una barriga de cinco meses.
Cuando suena la alarma, la instrucción es salir tal y como estés (nada de regresarse por carteas o celulares) y bajar de forma rápida y segura y dejando camino abierto para que los bomberos puedan hacer su trabajo.
Aun con estas indicaciones impartidas ya a todo el edificio, aun me encuentro con gente que se regresa a sus oficinas, que baja las escaleras hablando por celular o que se recuestan a la pared para chatear. Algunos incluso nos hacen burla cuando los brigadistas vamos dando instrucciones para que aceleren el paso y podamos salir de esto más pronto.
Todas estas acciones entorpecen el ejercicio y estoy segura que esas personas que lo toman de chiste son aquellas que en caso de una emergencia real entrarán en pánico y muy posiblemente empeoren la situación.
Hay quien diría que es como cuando Juanito gritaba “¡viene el lobo!” solo para llamar la atención y cuando fue verdad nadie le hizo caso. Sin embargo, no es como ya no hubiéramos tenido que evacuar por situaciones reales e inminentes, por ejemplo, cuando explotó el tanque de gas de Sushi Express de área bancaria, que nuestro edificio se remeció y se activaron las alarmas. ¿O es que ya nadie se acuerda?
Yo lo único que se es que tengo un hijo por quien regresar a casa.

Hace unos días escuché a mi suegra afanada, llamando a una comadre. Estaban anunciando en la tele que unas 20 universidades de Estados Unidos estarían en Panamá dando becas. Solo había que apersonarse a un hotel de la localidad con algunos documentos y listo.
Le dije que eso no podía ser tan sencillo, además que ella es educadora y debería saber que estos procesos son largos y complejos, pero la señora estaba tan emocionada que no quise bajarle el trip.
Un par de días después estaba el artículo enorme en La Estrella titulado “No eran becas, era promoción”.
El artículo relataba la crónica de padres y estudiantes que fueron esperanzados por una oportunidad y se sintieron engañados ya que no se trataba de una feria de becas, sino de instituciones que venían a promocionar su oferta académica. Algunos, incluso formaron su escándalo en el hotel donde se les había convocado, lo que entiendo debe haber sido una experiencia muy incómoda, en especial con la gente vociferando que eso era una burla de los Estados Unidos a los panameños, según narra la nota del periodista Edgar Enrique Figueroa.
Esto también me lo confirma mi suegra, cuyo hermano fue con el hijo a esta desdichada feria.
En mi experiencia, esta decepción masiva fue el resultado de la convergencia de una serie de factores desafortunados.
Por un lado, tenemos los esfuerzos de comunicación masivos, muy entusiastas y con mensajes poco claros por parte de los organizadores, evidente tanto en la orejita que vi en Crítica, así como en las entrevistas que dieron en TVN, Telemetro y SERTV, en las que se creó una expectativa por algo que posiblemente solo era cierto en parte.
He ido a estas ferias y lo más generoso que podrías encontrar es una beca del 50% y opciones de pasantías para financiar parte del resto.
Del otro lado, tenemos lo que no sé si es desconocimiento o ingenuidad (o ambas) de pensar que un proceso de reclutamiento y selección de estudiantes es tan fácil así como para que solo necesites presentarte y en un día salgas con beca en mano.
Ahora, hubo algo en el artículo que me dejó desconcertada: la aparición repetida y destacada del concepto “becas gratis”.
Quiero pensar que fue un error de edición por parte del periódico, y que en realidad se referían a que esperaban becas completas, en lugar de becas parciales, como fue el caso de esta feria. Aun así, hay algo que debo sacarme del alma.
Señores padres de familia, acudientes y estudiantes:
No existe tal cosa como “becas gratis”.
Para empezar, algún mérito debes tener para la posibilidad de ganártela y debes competir por ella. Además, de por sí el que recibas una beca implica que estás recibiendo dinero para tus estudios o que estás exento del pago total o parcial de tu colegiatura, por tanto lo de “gratuito” es redundante. Esto, sin embargo, de ninguna manera implica la ausencia de un compromiso por parte del estudiante que se beneficiaría de la beca.
Aun con las becas que ofrece el Programa Internacional de Becas Walton, del cual soy exalumna y ahora reclutadora, este exige que realices 20 horas mensuales de servicio social durante tus dos últimos años como estudiante y que regreses a tu país al cabo de los cuatro años que dura la carrera (aye, there’s the rub).
Si bien es cierto que esta última condición implica que el estudiante no tendría la opción de aspirar a oportunidades de trabajo en Estados Unidos una vez tenga el título, este es un compromiso realmente insignificante si tomamos en cuenta que hablamos de una beca completa que inclusive costea los impuestos generados por recibir este beneficio.
Hay veces que siento que los muchachos no tienen la madurez suficiente como para asumir el compromiso de postularse para un programa como este.
¿Les conté de la chica que tenía promedio de 2.8 y me llamó llorando porque no fue convocada para entrevista?
¿Y del chico que habló feo de sus padres, aun cuando fue su mamá quien nos trajo sus documentos, en bus desde Tocumen?
Ganarse una beca no es fácil. Merecerla no es suficiente.

De un par de días para acá, he recibido mensajes de chicos en Panamá, Honduras y Guatemala, tanto a mi correo y por twitter, quienes en busca de información sobre la beca Walton, dieron con mi blog.

Se trata de jóvenes que se postularon para la beca y fueron entrevistados, pero que no han recibido noticias.

Viendo esto, le escribí a uno de los directores, quien me informó que los ganadores en todos los países ya fueron notificados, y que ellos les hicieron la salvedad a los muchachos de que solo notificarían a los ganadores.

Walter, el chico que me escribió desde Honduras, por lo menos me dice que fue entrevistado por los directores. He recibido correos y llamadas de chicos que dicen que alguien los llamó para notificarles sobre la beca y querían confirmar dónde eran las entrevistas, pero cuando hablas con ellos, en realidad era que a penas se habían enterado de la existencia del programa solo faltando dos días para el cierre de la convocatoria…

Entre el correo que envió y los comentarios en este blog, Walter cuenta que se sentía muy seguro de que lo iban a llamar, sin embargo, el señor que dirige la beca en la universidad a la que fui era un poco más seco que los otros dos directores que le entrevistaron.

El día que me entrevistaron los directores hace ya ocho años, yo estaba conversando con una chica que había conocido en la entrevista anterior y con el chico de la recepción del hotel, quien bailaba en el mismo grupo folklórico que yo. Ahí fue cuando justamente este señor del que habla Walter bajó a buscarme y nos vio en animada charla. Hasta el sol de hoy, podría jurar que este señor pensó que le estaba coqueteando al tipo… Si tan solo supiera que es gay…

Este señor en particular ha tenido que ser más desconfiado, ya que hemos tenido chascos horribles con algunos estudiantes. Pocos, pero bastante serios.

Hemos tenido casos de chicos que llegan a la u y a la semana o al año deciden que no quieren estar lejos de su casa. En otra ocasión, escogieron a una chica que después del primer semestre regresó a su casa para Navidad y estando en su país notificó que ese semestre no iba a regresar porque le habían diagnosticado una enfermedad y resulta que ella ya estaba embarazada cuando viajó en agosto, y otro chico que expulsaron por que lo agarraron teniendo relaciones en un carro. Estos dos últimos casos ocurrieron mientras yo fui estudiante.

Parte de la desición también se basa en si el estudiante podrá adaptarse a alguna universidad en particular. Se trata de tres universidades cristianas en Arkansas, que es un estado muy conservador, además que el aceptar la beca implica no tomar ni fumar. Para los estudiantes de Harding, la u a la que yo fui, esto no solo es parte del contrato de la beca, sino parte del reglamento de la misma universidad y el infringir estas reglas es causal de expulsión.

Para los directores es una responsabilidad muy grande escoger ya que por un lado, ellos serán responsables de uno por los siguientes cuatro años y también, que de la selección de estudiantes depende que la beca siga existiendo.

El número de becas que dan por país depende de la población y de la cantidad de estudiantes que se gradúa el año anterior, (el número se reduce si alguno se retira o lo expulsan), además que la Fundación Walton no va a querer continuar con el programa si los estudiantes dejan de regresar a sus países después de graduados.

Todo el proceso de reclutamiento y selección de la beca en cada país es realizado por exalumnos del programa que queremos que otros muchachos tengan la misma oportunidad que nosotros. El ciclo completo, desde el envío de cartas, visitas a las escuelas, gestión de medios, recepción de paquetes y entrevistas toma de 3-4 meses cada año, por lo que no consideramos prudente tener oficinas. Es por esto que levantamos presencia en Facebook y abrimos una cuenta de correo para la comunicación de la beca en Panamá.

Esto lo hacemos de forma voluntaria, y con mucho cariño, pero también tenemos trabajos de mucha responsabilidad y familias que atender. En mi caso, tengo un bebé de 3 meses que requiere toda mi atención y un trabajo que como comunicadora es un sueño, pero muy absorvente.

Debo admitir que muchas veces no entiendo los criterios de estos señores. Se supone que la fórmula mágica para un posible becado Walton es que no tenga un ingreso familiar alto, que sea buen estudiante, y que su inglés le permita por lo menos defenderse en sus clases. Sin embargo, usualmente encontramos estudiantes con dos de estas tres cualidades.

Se supone que una de las prioridades de la beca es ofrecerle una formación académica a estudiantes que de otra forma no tendrían acceso a ella, ni siquiera en su propio país. El ejemplo que siempre se me viene a la mente es la de un compañero que tuve que creció en un vertedero en Guatemala, pero así mismo como escogieron a mi compañero, también tuve una compañera Walton cuyos dos primos, hijos de un prominente político hondureño, fueron a la misma universidad que nosotros.

Cada año recibimos hasta 300 paquetes con documentos y nos es imposible llamar a cada uno de los chicos y decirles “Hola Fulanito. Recibimos tus papeles pero lamento informarte que no calificas. Chau”.

Entiendo a estos muchachos, en especial por la incertidumbre de no saber porqué no te llamaron, pero hemos pasado por situaciones en que padres y estudiantes se han comunicado con nosotros al ver que no fueron llamados, y yo la verdad no tengo corazón para decirle a alguien que no seleccionamos a su hijo porque gana demasiado.
Hemos optado también por no dar nuestros números de teléfono y mantener en medida de lo posible la comunicación a través de e-mail, ya que de lo contrario, no tendríamos descando lo que dure la convocatoria…

Este lunes vi en CNN la entrevista que le hiciera en vivo Ismael Cala al ex vicepresidente y canciller, además de posible candidato a la presidencia en el 2014, Samuel Lewis Navarro.

No faltó un vivo que le dijera a Cala que le preguntara sobre el hecho de que Donald Trump fuese declarado persona no grata en Panamá, y por supuesto, ni cortos ni perezosos, hicieron leña del árbol caído.

Si bien es cierto que la forma en que Trump fraseó lo que dijo no fue nada diplomática, pero tampoco dijo ninguna mentira.
El que conoce la historia de Panamá, debe estar consciente de que a diferencia de otros países, nosotros no tuvimos que derramar sangre por nuestra independencia. Es más, el gobierno estadounidense le pagó a los colombianos una suma bastante generosa para la época con tal de que se quedaran tranquilos.
Además, la crítica fue para el gobierno de Jimmy Carter por haber dejado ir el canal, que ahora después de 11 años de administración panameña es una grandiosa fuente de ingresos y desarrollo. Si yo fuera gringa, también estuviera cabreada.
A pesar de que los gringos lucraron, nunca vieron el canal como una empresa, solo como un punto  estratégico para el tránsito de su flota, lo cual para ellos en ese entonces era más importante que el ingreso que el canal generaba, además que para la época en que se firmaron los tratados, eran tiempos de relativa paz.
En contraste, la ACP maneja el canal y otros activos como sus instalaciones recreativas y la venta de electricidad para generar ingresos, cosa que no se hacía durante la era de la administración de los Estados Unidos.
El tipo es comerciante, no político y metió la pata.  En realidad la lucha fue por el acceso de los panameños a la zona, no por el mismo canal. No deberíamos hablar sobre “reversión del canal”, sino de “reversión de la zona canalera”, puesto que  fueron ellos quienes construyeron el canal. En teoría, no pueden regresarnos algo que no fue nuestro en un principio. Hasta se podría decir que en vista de que tuvieron que salir de de la zona, no les quedó de otra que dejarnos el canal…
Yo la verdad pienso que se ha hecho demasiado barullo cuando hay criollos dicen atorrancias de mayor calibre, como el Confucio que teníamos en el consulado en Miami. Lastimosamente, mucha de la gente que estudia la carrera diplomática muchas veces los dejan añejándose como funcionarios y no los llevan ni a Churuquita Chiquita, solo porque no son hermanos o primos de alguien influyente, pero eso ya es harina de otro costal.
Ahora para rematar, Trump le dijo a Siria Miranda en una entrevista que eramos nosotros los que ahora le debemos una disculpa…

Ya bastante chiste hicimos con la pobre lechuza y Lucho Moreno. Yo inclusive puse un par de tweets diciéndole a una amiga que Hedwig le iba a dar de picotazos por no pasar una cadena de BlackBerry.

Ya sabemos que el tipo metió la pata (literalmente), y la está pagando bonito. Además, ahora con los carnavales, esto se ha vuelto una muestra más de que lo que el pueblo quiere es pan y circo, y estamos desviando nuestra atención de cosas realmente importantes.

Digo, nadie hizo revuelo porque derogaran la ley de minería, después de todo el desbarajuste que hicieron para lograrlo…

Habiendo dicho todo esto, comparto una nota que mi querido Tomás colgó en Facebook…

Miopía socio-política o estrabismo selectivo?

Me motiva escribir esta nota algunas experiencias que he estado viviendo esta última semana, y a las luces de la polémica del jugador panameño que patió un ave en un campo de juego a plena televisión nacional en el extranjero.

Con honestidad, y a riesgo de sonar insensible y que desmejore la opinión que muchos tienen de mi persona, pienso que se está haciendo DEMASIADO alboroto de un error humano.

¿Saben cúal siento que es el problema?  La falta de perdón y de tolerancia.

¿Pero que pasaría si todos nuestros errores fueran publicados en los medios?  Si cada una de nuestras faltas fuera exacerbada por una multitud enardecida que pidiera nuestras cabezas, saben qué me recuerda? Me recuerda una escena de una prostituta, una muchedumbre, y una voz que de entre la multitud, emitió lo que es hasta hoy una de las frases más célebres: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra…”

Si no me equivoco, todavía nadie la lanza… AH SI! los colombianos.

Cada uno de nosotros debe hacerse responsable de las consecuencias de nuestras acciones, y a él le tocará hacerse responsable de las acciones que cometió.  Pero es algo que deberá enfrentar él como persona.  Nadie debe ponerse en la posición de juzgar.

Personalmente no estoy de acuerdo con su actuar, mas no soy quien para condenarlo y llegar al extremo de decir que no merece vivir, como he leído en múltiples foros y chats en la web.

¿Pero qué puedo esperar de un pueblo que se asesina entre ellos mismos?  Recuerdo la muerte del defensa colombiano quien fue asesinado en su regreso al país cafetero por el autogol frente Estados Unidos, lo que le costó la eliminación al conjunto sudamericano en primera ronda.

¿Sabían que es una práctica común, cuando se hacen concursos de belleza en diferentes estados de colombia, el eliminar la competencia o las figuras favoritas del certamen con atentados de ácido sulfúrico a los rostros de las candidatas?

Pero yo no veo que el pueblo colombiano censure esas prácticas, y persiga a los agresores para llevarlos a la justicia.  ¿Y qué hablar del tráfico de mujeres de colombia a panamá?

¿Pero para qué señalar las faltas de la casa ajena, cuando aquí estamos manga por hombro?

Este año escolar empezó con escuelas poco o nada terminadas, con estudiantes con pocos o ningún recurso.  Maestros aferrándose a unas cuantas resmas de hojas blancas y unos cuantos lápices y crayones para poder enseñar.

A principios del mes de febrero hice un viaje de reconocimiento para una ruta de trillo por el valle.  Jamás hubiera imaginado encontrarme con los niveles de miseria que presencié.

Niños desnutridos, escuelas faltas de mantenimiento, poco o ningún recurso para los maestros.

Y yo no veo que de eso se haga noticia, o se divulgue y se hagan campañas para llevar ayuda a esas comunidades.  Y mucho menos veo que se solidaricen y se hagan recolectas.

Somos totalmente indiferentes a la realidad y al dolor nacional.  Y mientras el pueblo se distrae con una lechuza muerta, el gobierno se prepara para recortar los subsidios al consumo de 500 kwatts de energía eléctrica debido a la inminente alza descontrolada del petróleo, y quienes serán afectados, serán los hogares de pocos recursos.  ¿Y la atención del pueblo?  Esquiva, o indiferente.  O peor aún, no se han dado ni por enterado, pues la noticia del momento, es la lechuza.

Somos como somos, por eso nos merecemos lo que tenemos.  Volteamos la mirada a las problemáticas colectivas, porque no es nuestra incumbencia o porque no queremos la responsabilidad de vernos envueltos.  Así que simplemente volteamos la mirada.  Volteamos la mirada a los niños que caminan cinco kilómetros descalzos para poder llegar a un centro básico general.  Volteamos la mirada a las comunidades que no tienen como salir a comprar un cartón de leche.

Volteamos la mirada a la falta de apoyo a las comunidades de escasos recursos.  Y volteamos la mirada.

¿O será que somos viscos selectivos?

No nos sorprenda cuando Dios voltee su mirada de nosotros como pueblo…

Al igual que muchos panameños, he estado siguiendo el caso de los jóvenes quemados en el centro de cumplimiento de Tocumen y estoy asustada, no de que estas cosas ocurran en Panamá, sino de la cantidad de sandeces que se dicen en los reportes relacionados con este caso.

Los familiares de los reclusos dicen en televisión cosas como “el no era malo, solo lo agarraron con una metralleta”, como dijo la abuela del primer muchacho que murió tras este fuego. Es como si la realidad de estas personas estuviese tan distorsionada que no tienen consciencia de qué tan malos son los pasos que siguen sus hijos, o su entorno está tan podrido que para ellos es normal que un niño tenga un arma.

Reportan que ya hay dos fallecidos más de los siete reclusos de este pabellón. Según un despacho de TVN, uno de ellos tenía solo 15 años y llevaba cumplido un año de una condena de siete.

Por favor, alguien explíqueme qué cosa tan mala pudo haber hecho un muchacho a los 14 años para ganarse una condena así. Pregunto, porque nada de eso es gratis.

Es cierto que esos muchachos no eran precisamente angelitos, pero nadie merece morir de esa manera.

Muestran tomas de mujeres llorando por que desconocen el estado de sus hijos y te tienta a preguntarte dónde estaban cuando sus hijos hacían las fechorías que los llevaron a ese centro de cumplimiento, pero estoy clarita en que por buen o mal trabajo que hubiese hecho mi madre al criarme, no la puedo culpar por las desiciones estúpidas que he tomado.

¿Que los guardias del centro actuaron de forma inhumana? No podemos esperar otra cosa, si muchos de estos guardias provienen de los mismos barrios que los infractores que custodian, y al igual que ellos, crecieron influenciados por el mismo sistema corrupto donde un celular vale más que una vida.

¿Y ahora quieren sacar a la policía de los centros de cumplimiento para poner custodios civiles? Se los van a comer vivos…

Es como el caso de la señora que limpia en casa de mi mamá. No pasa de los 40 años y tiene como seis hijos. Vive en Veracruz, y según tengo entendido es bastante honrada, sin embargo al menos uno de sus hijos está metido en pandillas. El más pequeño apenas tiene 7 años y ve a sus hermanos mayores como si fueran la gran cosa.

Como estamos en época de vacaciones, la señora trae al niño con ella. Un día, el niño llega con un nuevo corte de cabello: doble tono, colita y el logo de Puma tallado a un costado.

A mi me picaba la mano por tomarle una foto para guardarla para cuando mi hijo esté lo suficientemente grande y decirle que si llega a con algo así, le corto los huevos, pero me restringí. Mi madre no fue tan diplomática y le dijo a la señora que cómo era posible que ella hubiese dejado que le hicieran esa canallada al chiquillo, que ese era un corte de pandillero.

Desde pequeños ven a los pandilleros a su alrededor como hombres respetables y quieren copiar el ejemplo. Lastimosamente hay veces en que eso puede más que lo que diga mamá.

Hace un par de días, el niño estaba viendo Mazinger Z y mi mamá le dice “¿Sabes quiénes son los enemigos de Mazinger? Son los ladrones, los criminales, los pandilleros. Esos son los malos”.

El niño la miraba incrédulo, pero espero que en su inocencia haya captado el mensaje.

Es cierto. No eran malos. Nosotros los hicimos malos al cortar sus oportunidades, por marginarlos por venir de donde vienen, por no procurarles un mejor lugar ni enseñarles que ser pobre no es sinónimo de ser maleante.

Justamente anoche estaba mi tío en casa comentando sobre las dichosas becas universales y estábamos debatiendo sobre si realmente era justo otorgar una beca a un estudiante con un promedio de 3.0, siendo esta la nota mínima para poder aprobar un curso.

Recuerdo que cuando yo estaba en la escuela, mi mamá me contaba cómo ella cuidaba las páginas de sus cuadernos para que estos le duraran y si le quedaban páginas en un cuaderno de un año para otro, ese lo guardaba para usarlo de borrador. El mismo cuento aplicaba para sus lápices de colores y otros insumos, que eran reciclados de año tras año, y compartidos entre los hermanos y los primos más cercanos. Con todo y lo limitado de los recursos, tanto mi mamá como mis tíos fueron estudiantes de cuadro de honor y ninguno tuvo acceso a una beca.

A pesar de que estoy consciente de que el  propósito de este programa es reducir las tasas de deserción escolar y proveer los útiles escolares básicos que un estudiante necesita, tengo la impresión de que el hecho de que con un promedio de 3.0 seas elegible para este programa, estamos dando el mensaje de que no importa si no estudias mientras calientes la banca.

Hoy salió en La Prensa un artículo de opinión titulado “La razón de ser de la beca universal“, firmado por Yassir Purcait, diputado PRD del circuito 8-9, en el cual, a mi concepto, critica muy a la ligera, dando a entender que la beca no es tan universal porque no incluye a aquellos estudiantes con un promedio por debajo del 3.0… ¿Disculpe?

¿Quiere esto decir que un 2.9 está bien? En mi humilde opinión, deberían requerir al menos un 3.5 para poder mantener la beca. Hasta para la Red de Oportunidades exigían alguna clase de progreso por parte de las familias beneficiarias para continuar recibiendo ese dinero.

Este año, durante el proceso de selección para las entrevistas para el Programa de Becas Walton, una chica dejó varios mensajes de texto y voz en mi celular, diciendo que se había enterado de que a una amiga de ella la habían llamado para las entrevistas y a ella no, que por favor le diéramos una oportunidad. Cuando fui a revisar los documentos que envió, la muchacha tenía notas de 2.8 en materias críticas para la carrera que quería estudiar y no me quedó más remedio que explicarle que al igual que cualquier otra beca académica, no podíamos aceptar a un estudiante con notas tan bajas. Y eso que en el Programa Walton el requisito mínimo de notas es 4.3, es decir, no hay que pertenecer al cuadro de honor, y aun así tenemos estudiantes que durante toda su carrera universitaria son estudiantes destacados.

Al igual que el diputado Purcait, tampoco tengo cifras ni estadísticas a mano, pero mi experiencia me dice que más que en becas, esos fondos se deberían invertir en la capacitación de profesores.

No estoy segura si he mencionado esto antes, pero parte de mi trabajo involucra evaluar cartas de solicitud de contribuciones. Muchas de estas vienen de las escuelas cercanas a las operaciones de la empresa de donde trabajo, y repetidas veces he recibido de estas cartas, tan llenas de atrocidades que dan ganas de llorar, y para rematar, firmadas por el director del colegio.

Realmente no sé qué clase de educación esperamos que los niños reciban si sus profesores a duras penas saben escribir, y eso que hay un sistema de puntos en el Ministerio de Educación para el nombramiento de los educadores, en el que se supone que como mínimo deben estar graduados de la escuela normal.

En contraste, mi abuela solo llegó hasta tercer año y la señora tiene una ortografía (y una caligrafía) impecable y sin duda es una de las personas más cultas que conozco.

Por cierto, tanto mi mamá como mis tíos son profesionales. ¿Debería tener que explicarle a ellos que hoy no hubieran tenido que matarse estudiando para tener éxito?

 

OPORTUNIDADES

La razón de ser de la beca universal

Yassir A. Purcait S.

opinion@prensa.com

Una de las promesas de campaña, con la que en su momento se el actual presidente, Ricardo Martinelli, y le significara una gran
cantidad de votos, era la de otorgar una beca a todos los estudiantes que cursen  estudios dentro de la República de Panamá.

La razón de ser de una beca universal, que por definición debería comprender a todos los estudiantes sin excepción, es la de bajar la deserción escolar y crear un mejor entorno para que el estudiantado con mejores condiciones estudie mejor y aprenda más.

Una de las principales virtudes de este programa es, sin lugar a dudas, que si eliminamos la deserción estudiantil, evitamos que un número plural de jóvenes ingresen a las pandillas y, por consiguiente, mejoraríamos los índices de seguridad en nuestro país.

Lamentablemente, por razones presupuestarias, la beca universal se estará pagando plenamente en el año lectivo 2014–2015 y se excluye de este beneficio a los alumnos cuyas calificaciones no promedien en su totalidad con tres puntos sobre cinco, perdiendo por definición el carácter de universal del programa.

Sin ser sociólogo o haber estudiado el tema a profundidad, me animo a imaginar que el mayor número de estudiantes que dejan los estudios son a los que no les va muy bien con las calificaciones, con lo que se pierde el objetivo primordial del sacrificio o inversión fiscal que estamos haciendo los panameños, destinando estos enormes recursos a los estudiantes.

Sin tener estadísticas a mano, me animo a afirmar que un porcentaje importante de los estudiantes que no aprueban todas las materias con un mínimo de 3, se encuentran en esa situación por no contar con los elementos básicos para que un adolescente o preadolescente pueda interactuar correctamente en la sociedad, por ejemplo: útiles escolares adecuados, buena alimentación,
acceso a un sistema digno de salud, un sistema digno y eficiente de transporte e instalaciones adecuadas en sus centros de estudio, por lo que negarles la beca por un resultado circunstancial, y en muchos casos subjetivo, constituye una tremenda canallada.

Lo correcto sería que las autoridades del gobierno central, principalmente las del Ministerio de Educación, no le tiren el problema al próximo gobierno y empiecen a pagar la totalidad de las becas desde ya, y que no se excluya a ningún estudiante de recibir este beneficio, porque todos deben tener (en lo posible) la misma oportunidad de demostrar que mejorando las condiciones y el entorno pueden mejorar sus calificaciones.

Desde hace semanas andan en los medios con la cantaleta de preguntarle a la gente si está de acuerdo o no con la propuesta que ha hecho la Asamblea al Ministerio de Educación de prohibir la celebración del Haloween en los colegios públicos y privados.

Es cierto que culturalmente no tenemos nada que ver con el Halloween y a fin de cuentas tiene sus orígenes en una fiesta pagana, pero tampoco puedo dejar de recordar la emoción con que mi abuela me contaba que en sus tiempos el IPA se celebraba tanto Halloween como Thanksgiving.

Claro, el colegio fue fundado por misioneros metodistas y para la época que mi abuela estudió ahí, muchos de los maestros y directivos todavía eran gringos, muy en contraste con la época en que yo estudié ahí, que los maestros te vendían la idea que celebrar Halloween era adorar al mismo Lucifer.

Honestamente, el Halloween como celebración me resulta indiferente más bien por que no tendría la menor idea de qué hacer con tanta burundanga, pero el hecho que en la Asamblea de Diputados estén destinando tiempo para legislar sobre algo tan trivial me parece un tanto ridículo.

Según el Diputado Alcibiades Vásquez, esta solicitud se debe a que los estudiantes deberían resaltar los símbolos patrios en lugar de esta celebración, pero Halloween o no Halloween, eso no quita los meses de práctica de los chicos de las bandas, además que los colegios preparan la decoración para fiestas patrias con semanas de antelación y seguramente si se toca algo sobre Halloween, es algo mínimo.

Ahora, tomando en cuenta la cantidad de niños extraneros registrados en colegios internacionales en Panamá, quiero que alguien me expliqué cómo se les dice que no se puede celebrar Halloween en sus escuelas.

Por el otro lado, una restricción como esta crea un precedente que puede extenderse a otras celebraciones religiosas o culturales. Es decir, el mismo argumento se podría utilizar para prohibir el Hannukah en un colegio judío, ya que no se trata de una festividad cristiana, mucho menos católica. Recuerden que la constitución panameña reconoce a la religión católica como la practicada por la mayoría, así que amparándose en la constitución, cualquier cosa esposible.

De la misma manera también puede la Asamblea sugerir prohibir el uso de imágenes de Santa Claus, renos y hombres de nieve durante las fiestas navideñas ya que estos personajes distraen de la celebración del nacimiento de Dios en la tierra…

Programa Walton anuncia convocatorias para el año 2010

En 25 años el programa ha graduado a 85 panameños

El Programa Internacional de Becas Walton anuncia que a partir de este 30 de julio, hasta el 15 de septiembre estará recibiendo postulaciones para estudiantes interesados en cursar estudios de licenciatura en Estados Unidos.

El programa está abierto a estudiantes panameños, solteros, cursando el último año de secundaria o primero de universidad, quienes deberán tener un promedio mínimo de 4.3, conocimientos de inglés y ganas de superación.

El programa Walton, el cual inició en 1985 gracias a Sam Walton y su esposa Helen, de Bentonville, Arkansas, beneficia cada año unos 180 estudiantes provenientes de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Belice, Guatemala y México, habiendo graduado a más de 900 jóvenes.

De este programa participan las universidades de Harding, John Brown y Ozarks, todas ubicadas en el estado de Arkansas. Estas son instituciones cristianas y con distinguida trayectoria académica, lo que brinda también a los estudiantes oportunidad de participar de actividades sociales, organizaciones estudiantiles a nivel nacional y servicio comunitario.

Para el 2010, el programa Walton habrá dado a Panamá 85 profesionales en ciencias computacionales, ingeniería en sistemas, comunicación social, psicología, educación especial, nutrición, bioquímica y carreras administrativas como recursos humanos, negocios internacionales, mercadeo y finanzas.

Para Aimeé Reyes, egresada de John Brown University, ser parte de este programa fue una experiencia maravillosa que en lo profesional le abrió puertas y cambió su vida en muchos aspectos.

“Al estudiante le permite experimentar una educación más avanzada y le abre puertas en lo profesional cuando regresa”, dijo Reyes. “A las familias les impacta porque sus hijos se hacen independientes, valoran el esfuerzo de los padres, crecen espiritualmente. Afecta el entorno positivamente, porque los estudiantes aprenden a comportarse como en los Estados Unidos, sin botar basura a la calle, ser más corteses. En pocas palabras, se deja atrás el juega vivo.”

El programa Walton busca estudiantes que no solo hayan demostrado un buen rendimiento académico, sino que tengan dotes de liderazgo, estén involucrados en su comunidad y tengan intenciones de regresar a Panamá a convertirse en fuentes de oportunidades.

Según Rickey Casey, quien ha trabajado con programa Walton en University of the Ozarks ya por 23 años, los estudiantes adquieren del programa un sentido de ética y responsabilidad de regresar a casa y usar su educación para hacer la diferencia en sus familias y en su país.

“Este año, nuestros becados Walton en Ozarks han realizado más de 4,000 horas de servicio comunitario tanto en el campus, como en sus países durante sus vacaciones de verano y navidad,” dio Casey. “Al realizar servicio comunitario durante sus estudios universitarios, nuestra esperanza es que continúen haciéndolo cuando regresen a casa, y así lo hacen.”

Para Reyes, quien también forma parte del equipo de reclutamiento y selección, el ser parte de este programa significa darle la oportunidad a otro panameño, no solo de estudiar en los Estados Unidos, sino de conocer personas de diferentes culturas y conocer otro país.

“La familia Walton invierte millones en cientos de jóvenes que ellos no conocen y por más de 25 años no han dejado de hacerlo”, dijo Reyes. “Además te das cuenta que Dios tiene un propósito contigo, porque no todo el mundo recibe este tipo de bendición.”