Category: ambientalistas


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Feliz Día de la Tierra, gracias al capitalismo

por Jerry Taylor

Jerry Taylor es Académico Titular del Cato Institute.

El Día de la Tierra (22 de abril) es tradicionalmente una fecha para la Izquierda—una celebración de la habilidad del Estado de entregar bienes ambientales y de amenazas sobre el desfile de desgracias que descenderán sobre nosotros al menos que no nos sometamos a los reguladores y administradores burocráticos. Esto es desdichado ya que es el empresario—y no el burócrata o el activista ambiental—quien merece la mayor parte del crédito por los avances ambientales del último siglo y quien representa la mejor esperanza por un mañana más verde.

De hecho, no tendríamos ambientalistas en nuestro medio si no fuera por el capitalismo. Los servicios ambientales son, después de todo, bienes de lujo. Estados Unidos—al igual que la mayor parte de los países subdesarrollados hoy en día—no tenía un movimiento ambiental del cual hablar hasta que los niveles de vida aumentaron lo suficiente de tal manera que nuestra atención varió de enfocarnos en proveernos comida, abrigo, y una educación razonable a otros asuntos que involucran “un nivel de vida más alto.” Entre más adinerado es uno, más probabilidades existen de convertirse en un ambientalista. Y la gente no sería rica si no fuera por el capitalismo.

La riqueza no solo engendra ambientalistas, sino que también calidad ambiental. Existen docenas de estudios que demuestran que, conforme el ingreso per cápita aumenta inicialmente de los niveles de subsistencia, la contaminación del agua y el aire aumenta de forma similar. Pero una vez que el ingreso per cápita se encuentra entre los $3.500 y los $15.000 (dependiendo del contaminante), la concentración ambiental de los contaminantes empieza a disminuir tan rápidamente como había aumentado previamente. Esta relación es cierta para virtualmente cualquier contaminante importante y en cualquier región del planeta. Es una ley de acero.

Dado que las sociedades más adineradas utilizan más recursos que las sociedades más pobres, tales conclusiones son de hecho contra intuitivas. Pero los hechos no mienten. ¿Cómo se explica entonces esto?

La respuesta obvia—que las sociedades más ricas están dispuestas a canjear los costos económicos de la regulación gubernamental a cambio de mejoras ambientales y que las sociedades más pobres no lo están—es solo parcialmente correcta. En Estados Unidos la disminución en la contaminación generalmente antecedió la aprobación de leyes que demandaban controles de polución. De hecho, en la mayoría de los contaminantes, las disminuciones fueron mayores antes de que el gobierno federal aprobara su panoplia de regulaciones ambientales que luego de que la Agencia para la Protección Ambiental entrara en escena.

Mucho de esto tuvo que ver con las demandas individuales por la calidad ambiental. Por ejemplo, la gente que podía costearse hornos menos contaminantes los compraron. Aquellos que querían servicios de recreo gastaron su dinero en éstos, generando oportunidades de ganancia para la provisión ilimitada de naturaleza. Los valores de la propiedad aumentaron en áreas más limpias y decayeron en zonas más contaminadas, desplazando capital de inversiones “Cafés” a inversiones “Verdes.” Los agentes del mercado suplirán cualquier cosa en lo que la gente quiera gastar el dinero; y cuando la gente está dispuesta a gastar su plata en calidad ambiental, el mercado la suplirá.

Mientras tanto, el capitalismo premia la eficiencia y castiga el desperdicio. Compañías hambrientas de ganancias encontraron formas ingeniosas de reducir las inversiones de recursos naturales necesarias para producir todo tipo de bienes, lo cual redujo la demanda ambiental sobre la tierra y el monto de desperdicios que fluyen a través de chimeneas y cañerías. Conforme aprendemos a hacer más y más con una cantidad dada de recursos, el desperdicio implícito (el cual se manifiesta en la forma de contaminación) disminuye.

Esta tendencia fue ampliada por el cambio de industrias manufactureras a industrias de servicios, las cuales caracterizan a las economías más adineradas y en crecimiento. Estas últimas son mucho menos contaminantes que las primeras. Pero las manufactureras son requisitos necesarios para las de servicios.

Los derechos de propiedad—un requisito necesario para las economías de libre mercado—también proveen fuertes incentivos para invertir en recursos. Sin dichos derechos de propiedad, nadie se preocuparía sobre ganancias futuras ya que nadie podría estar seguro de estar presente en el futuro para cosechar las ganancias. Los derechos de propiedad son también medios importantes mediante los cuales se pueden hacer realidad los deseos privados por la conservación y la preservación de los recursos. Por otra parte, cuando el Estado mantiene un monopolio en dichas decisiones, las preferencias de las minorías en las sociedades en desarrollo son impuestas (para detalles ver lo acontecido en al antiguo bloque soviético).

Además, únicamente las sociedades adineradas pueden costearse las inversiones necesarias para asegurarse mejoras ambientales básicas, tales como el tratamiento de aguas residuales y la electrificación. El agua insalubre y la contaminación del aire interior (causada principalmente por la quema de combustibles orgánicos en las casas para cubrir las necesidades de calefacción y cocción de alimentos) son directamente responsables por aproximadamente 10 millones de muertes al año en el mundo subdesarrollado, haciendo de la pobreza el asesino ambiental número uno del planeta hoy en día.

El capitalismo puede salvar más vidas amenazadas por la contaminación ambiental que todas las organizaciones ambientales juntas.

Finalmente, los avances tecnológicos que son parte de las economías en crecimiento crean más recursos naturales que los que consumen. Esto debido a que lo que es o no es un “recurso natural” depende de la habilidad de aprovechar el recurso de marras en beneficio del ser humano. Los recursos son, por lo tanto, una función del conocimiento humano. Ya que el acervo cognoscitivo aumenta de manera más rápida en economías libres que en economías socialistas, no debería sorprender que hoy en día la mayoría de los recursos naturales son más abundantes en Occidente que nunca antes, sin importar que medida se utilice.

Esto no quiere decir que las regulaciones estatales no hayan tenido ningún impacto o que no tienen valor alguno ocasionalmente. Sin embargo, quiere decir que el libre mercado es un aliado—y no un enemigo—de la Madre Tierra. La Izquierda, en consecuencia, no tiene ninguna reivindicación sobre el Día de la Tierra.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.

Por más que utilizar el Corredor Norte me saque de apuros de vez en cuando, no deja de ser una canallada que hubiesen tenido que pasar sobre el Parque Natural Metropolitano para poder construirlo. Con algo de planificación y dos dedos de frente, tal vez no hubiese sido necesario tener que construirlo.

Ahora resulta que también quieren mudar las instalaciones de la Policía Nacional a terrenos del parque. Ahora sí es hora de protestar. En este caso sí se trata de un pulmón para la ciudad, un área oficialmente declarada como protegida, no de los árboles que talaron recientemente en Obarrio que, gústele a quien le guste, a fin de cuentas estaban ubicados en propiedad privada.

ÁREA PROTEGIDA

Parque Metropolitano, en la mira del Gobierno

El MEF analiza la posibilidad de construir la nueva sede de la Policía Nacional dentro del Parque Metropolitano. Los conservacionistas se organizan.

JOSÉ ARCIA
jarcia@prensa.com

La integridad del Parque Natural Metropolitano está otra vez en riesgo.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) adelanta gestiones para construir una nueva sede de la Policía Nacional (PN) dentro del área protegida, y aunque todavía no está bien definido el proyecto, los grupos conservacionistas se han enterado de que se trata de unas 10 hectáreas de terreno boscoso que podrían quedar cubiertas de cemento.

Si los planes se concretan, sería la segunda vez que al parque se le despoja de parte de su terreno.

En 1995, el entonces presidente, Ernesto Pérez Balladares, atravesó el parque para construir el Corredor Norte.

En ese momento, al igual que ahora, la Ley número 8 del 5 de julio de 1985 -por la cual se creó el Parque Natural Metropolitano- prohibía las construcciones de obras civiles, pero la ley fue modificada para permitir la construcción de la autopista.

El actual gobierno, liderado por los partidos Cambio Democrático y Arnulfista, tendría que aplicar la misma fórmula para construir los nuevos edificios de la PN.

Por el momento, grupos conservacionistas ya tomaron una decisión: no ceder ni un centímetro del parque.

La Asociación de Ejecutivos de Empresas, por su parte, también ha manifestado su preocupación por la posible devastación del área y ha decidido “defender la integridad” de la reserva.

Liriola Pittí, directora de la Unidad de Bienes Revertidos del MEF, es consciente de que no es posible hacer uso del parque, pero al mismo tiempo señala que para hacerlo habría que modificar la ley.

EL GOBIERNO QUIERE PARQUE NATURAL METROPOLITANO

Sede de PN, a área boscosa

El Ministerio de Economía y Finanzas afina un proyecto para mudar la sede de la Policía. La primera opción han sido los bosques de un parque.

AMENAZA. De concretarse la idea del gobierno, de construir la sede de la Policía Nacional en tierras del Parque Natural Metropolitano, un área boscosa como la que se aprecia en esta foto se destruiría. Los grupos conservacionistas se organizan a favor del área protegida. CORTESÍA /Fundación Albatros
 

JOSÉ ARCIA
jarcia@prensa.com

“Reservar en la ciudad de Panamá un área natural que contribuya a mantener el equilibrio entre el medio natural y su hábitat urbano en particular, a fin de prevenir la contaminación y propiciar un ambiente sano” fue el objetivo por el que se aprobó, en 1985, la Ley 8, que establece el Parque Natural Metropolitano como un área protegida.

Doce años después, la realidad es otra.

Primero fue el gobierno del Partido Revolucionario Democrático (PRD), encabezado en su momento por Ernesto Pérez Balladares, que en 1995 vio en esa área protegida un estorbo para el desarrollo del Corredor Norte y, al final, logró que la ley se modificara para permitir la construcción de la vía.

En 2010, es el gobierno del “cambio”, liderado por los partidos Cambio Democrático y Panameñista, el que enfila su artillería legal y administrativa para hacer uso de otra parte de esas tierras. Esta vez, para construir una nueva sede para la Policía Nacional (PN).

Fuentes de grupos conservacionistas informaron que las intenciones del gobierno fueron comunicadas a los administradores del parque por el ministro de Economía y Finanzas (MEF), el panameñista Alberto Vallarino y que la Unidad de Bienes Revertidos del MEF ha pedido que le entreguen los contratos de concesión que tiene el parque con las empresas que alquilaron las instalaciones que tenía el ejército de Estados Unidos en el área – como el Club Ecuestre Metropolitano–, las cuales representan el 40% de sus ingresos.

LISTOS PARA PELEAR

No solo el ministro Vallarino se ha reunido con los administradores del parque, también lo han hecho grupos conservacionistas y gremios empresariales –como la Asociación de Ejecutivos de Empresas (Apede)–, aunque las intenciones de estos últimos son muy diferentes a las del gobierno. Empresarios y conservacionistas acordaron no ceder “ni un centímetro” del área protegida para la iniciativa que abandera el MEF.

Hasta el momento no hay nada concreto sobre el proyecto. Sin embargo, información extraoficial a la que han tenido acceso los ambientalistas indica que la zona a la que aspira echar mano el gobierno comprende unas 10 hectáreas ubicadas entre la Avenida Juan Pablo II y el Corredor Norte (ver infografía).

El rechazo de los gremios y las organizaciones no gubernamentales que protegen el ambiente no es el único escollo que enfrentará el gobierno, también deberá resolver el tema legal. La Ley 8 del 5 de julio de 1985, que crea el parque, prohíbe construcciones de obras civiles.

Los conservacionistas están conscientes de que este obstáculo es fácil de superar, ya que el gobierno tiene mayoría en la Asamblea Nacional y, tal como ocurrió durante la administración Pérez Balladares, podría modificar la ley sin problemas.

Las primeras voces en contra empiezan a escucharse. Alejandro Balaguer, director general de la Fundación Albatros Media, consideró que la iniciativa es la reafirmación del apetito que se tiene por esas tierras.

La construcción de una nueva sede de la Policía en la zona es solo la “punta del iceberg” de lo que puede ocurrir. “Hoy es la Policía, mañana es un proyecto inmobiliario”, enfatizó.

Lo que veo es una locura porque se trata de “militarizar” un área protegida, habiendo otros lugares en los que se puede ubicar esa sede, dijo Balaguer.

Rubén Castillo, presidente de Apede, aseguró que el gremio defenderá la integridad del Parque.

Argumenta que se deben buscar otras alternativas antes de pensar en la destrucción de esta área protegida. “La construcción tendrá un severo impacto sobre el parque”, advirtió.

La lista de grupos que se oponen a otra nueva intervención en las tierras del Parque Metropolitano la integran, además, The Nature Conservacy (TNC) y el Centro de Incidencia Ambiental (Ciam). Para Mayté González, directora de TNC, la iniciativa es un reflejo de que no existe una política ambiental en el país.

Alegó que la iniciativa gubernamental no se debe ver solo desde la perspectiva ambiental, sino también desde el punto de vista de la planificación. “En términos catastrales es una zona que se valoriza cada día que pasa, pero no podemos ver esa valorización sin el servicio ambiental que ofrece”, aclaró.

González coincide con Balaguer en el sentido de que “hoy es la Policía y mañana es un proyecto urbanístico”.

Félix Wing, director legal de Ciam y ex director del parque, consideró que la construcción del Corredor Norte, atravesando el área protegida fue deliberada, para que poco a poco el parque fuera perdiendo tierra.

Ciam ha iniciado una campaña denominada “Ni un árbol menos” y con esa consigna se apresta a defender esta zona, considerada el pulmón de la ciudad.

Balaguer va un poco más allá. Alerta que devastar el bosque del parque ocasionará un aumento en la temperatura de la capital.

ANAM Y MEF DICEN NO SABER DEL PROYECTO

Javier Arias, administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), dijo a este medio que hasta la fecha no ha recibido solicitud formal alguna de la iniciativa del gobierno.

Preguntado sobre su posición ante este tema y si la Anam estaría en capacidad de defender el parque contestó: “¿Por qué no? Estamos facultados por ley para hacerlo y el gobierno está dando claras señales de escuchar nuestras sugerencias. Prueba de esto es que el presidente me ha invitado a participar de las reuniones de Gabinete”.

Consultada sobre la iniciativa del MEF, Liriola Pittí, jefa de la Unidad de Bienes Revertidos, contestó: “En este momento no he recibido una solicitud formal para ello. Si es en parque nacional el que lo autoriza es Anam; si es en áreas revertidas es mi responsabilidad y cuando llegue me haré responsable de la decisión que se tome”.

Pittí recalcó que a menos que haya un cambio en la ley y el plan de uso de suelos esa porción [el Parque Metropolitano] no puede usarse. “Mientras la ley no cambie no podemos usar áreas que son parque nacional”, reiteró.

La administradora del Parque Metropolitano, Dionora Víquez, ha guardado silencio. Aunque se comprometió a conceder una entrevista, la canceló, alegando que espera la autorización del patronato, que preside el alcalde capitalino, el arnulfista Bosco R. Vallarino.

Se intentó obtener la versión del alcalde, pero no se le pudo localizar. Su equipo de relaciones públicas informó que esta semana, posiblemente, respondería.

El 3 de julio de 2009, recién asumía su mandato, el presidente de la República, Ricardo Martinelli, anunció que su gobierno daría una serie de beneficios para los casi 20 mil hombres que componían la Fuerza Pública, entre ellos, supermercados, equipos técnicos, aumento de salarios y barriadas para residir, para evitar que tuvieran que convivir con los maleantes a los que luego debían apresar.

LA TELARAÑA JURÍDICA DEL AMBIENTE

Que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) esté impulsando la construcción de una nueva sede de la Policía Nacional dentro del Parque Nacional Metropolitano es un mal presagio para el ambiente. La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) es representada ante el Ejecutivo por el MEF, de acuerdo con la Ley 41 de 1998, que creó la Anam.

Esto le permite al Ministro de Economía y Finanzas presentar ante el Consejo de Gabinete una iniciativa legislativa para modificar la ley del Parque Nacional Metropolitano y de paso permitir la construcción de la nueve sede. Jorge Mitchell, ex director de Asesoría Legal de la Anam, dijo que esa posibilidad legalmente es viable.

Sin embargo, consideró que la Ley 41 también le confiere a la Anam herramientas legales para oponerse a una iniciativa como esta, con informaciones técnicas y científicas sobre la necesidad de conservación de la zona. “La Anam, por ley, no solo está obligada a conservar la biodiversidad, sino a recuperarla”, indicó.

Recibí este e-mail de parte de un buen amigo, cuya respuesta, la cual fue escrita con toda la efervescencia resultante del día que estaba teniendo cortesía de los pseudo-ambientalistas más santos que el mismo Jesús de Nazaret, podrán ver abajo. Mis disculpas de antemano si en algún momento dejo de sonar como una dama.

SEÑORAS / SEÑORES:

UN ARTICULO EN LA SECCIÓN OPINIÓN DEL DIARIO LA PRENSA.

YO SE LOS DIJE, TENDRE SUFICIENTE MATERIAL PARA DAR MIS OPINIONES EN ESTOS 5 AÑOS QUE VATICINO, COMO DIFICILES, POR NO DECIR OTRAS COSAS.

 

EL MALCONTENTOA ver qué dicen ahora…

PACO GÓMEZ NADAL
paco@prensa.com

Para derrotar al PRD en las elecciones y al fantasma del pasado representado en Balbina Herrera –o eso decían–, una buena parte de la “buena” sociedad panameña le apostó al caballo de Troya: el ahora presidente electo y vendedor de golosinas Ricardo Martinelli. El caballo flamante, ataviado con ropajes de limpieza y relinchando el cambio allá donde lo dejaban bufar –en la mayoría de medios de comunicación tenía cancha abierta para hacerlo–, se coló en el alma de los votantes y en las urnas del 3 de mayo y conquistó Troya sin mayor dificultad.

Ahora, como en el mito–historia, la ofrenda a Atenea abre su barriga y deja salir a los soldados ocultos bajo los lemas de campaña y el discurso mentiroso que hablaba de democracia y de justicia. Lo que sale es esperpéntico. Y yo, ciudadano troyano temeroso de las estratagemas griegas –esto y mirando el espectáculo desde mi terraza, espero paciente a ver qué dicen ahora los cientos de voceros voluntarios de Martinelli que lo pintaron durante la campaña como el adalid de la democracia, la libertad y el cambio.

El Gobierno que nos anuncia tiene tres tipo de personajes. En una categoría está solito Gustavo Pérez, gorila de Noriega que dirigirá la Policía. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si Balbina hubiera ganado las elecciones y hubiera designado a Pérez para el puesto? Imagino las vigilias neocivilistas en la Iglesia del Carmen, ríos de tinta denunciando el carácter dictatorial de la presidenta y una presión tal que la hubieran obligado a dar un paso atrás. Martinelli no lo va a hacer. “Yo no voy a ceder”, declaró el presidente electo ante las críticas. Un buen lema para su carácter autocrático.

En la segunda categoría están los empresarios con intereses personales por encima de los públicos. Que Alberto Vallarino –el amigo personal de Martinelli al que una vez traicionó para quedarse con Mireya– sea ministro de Economía dice todo. El PRD le aprobó una ley para que no pagara impuestos cuando vendió Banistmo y ahora el “cambio” lo premia con un ministerio. Luego nos molesta cuando desde fuera se dice que Panamá es un paraíso fiscal de dudosa reputación…

Más empresarios: el rey del licor que no bebe, y vicepresidente, Juan Carlos Varela, nos representará ante el mundo. Imagino que en especial ante el Vaticano. Para agricultura, un empresario de la leche, para los Asuntos del Canal, un miembro de Morgan & Morgan… algo así como poner a un zorro al cuidado de las ovejas.

En la tercera categoría están los ministros mediáticos sin más mérito que ese… ser mediáticos. Claramente, Matinelli aprendió la lección: si ganó las elecciones con una buena campaña en televisión y radio, esa campaña debe ser permanente mientras gobierne. Por tanto, al frente del Mides, Ferrufino, un presentador sin mérito de un programa caritativo lacrimógeno que explota la peor sensiblería de los telespectadores. No quiero ni pensar cuáles son sus credenciales o conocimientos en desarrollo humano, equidad de género, participación social o seguridad alimentaria… pero queda bien en cámara.

Y, en Educación, una de las piedras medulares de cualquier política pública en Panamá, Lucy Molinar, cuyo único mérito es el rating y en creerse que sabe más que nadie –lo digo por el trato que da a sus invitados–. Para seguir el estilo de su nuevo jefe, Molinar ya ha dicho que “se acabaron las negociaciones, ahora a trabajar”. Eso sí, antes reconoció que no tiene ni idea de educación, lo cual no nos tranquiliza como ciudadanos, pero significa una lavada de manos a lo Pilatos por si el rancho se le incendia –que se le va a incendiar–.

Molinar y Varela, además, inculcarán la doble moral del Opus Dei, secta católica que, por mi origen español conozco de sobra y a la que, confieso, tengo pánico. Fue el Opus el gran asesor del dictador Franco en los llamados años del desarrollismo en España y ha sido el Opus el protagonista de la mayoría de los complots político–económicos en aquel país. Aderezado con un concepto rancio de los valores sociales, recomiendo a chicas que gusten de faldas cortas, fumadores, padres solteros, homosexuales, agnósticos y demás rarezas que desaparezcamos del mapa los próximos cinco años, porque el ala dura del gobierno no va a fomentar precisamente un clima de tolerancia social.

En fin, a ver qué dicen ahora, a ver qué hablan los columnistas y opinadores que tan fervientemente apoyaron a Martinelli. Se avecinan tiempos complicados, pero, al menos, no ganó el PRD –dirán los que no van a decir nada–. Suerte y que Dios –el de ellos– nos agarre confesados.

 

AAAAAAAAA y no menciona que un Gte. de Restaurante será el que dirija ANAM, jajaja, sabra el que es un EIA?

(Este último comentario es cortesía de mi amigo)

Ahora, mi respuesta, la que por alguna razón me entró el impulso de enviar también a quienes mi amigo tenía copiados en su envío original, lista que incluye algunos de mis compañeros de trabajo.

Pensándolo mejor, no veo por qué debería darle tanta importancia a este tipo, si de todas maneras el seguirá con su cruzada y yo con la mía, pero de todas maneras debo desahogarme de alguna forma y para algo tengo este blog. 

Lo único en que tiene razón: Ferrufino NO se ve bien en cámara. Se ve buenísimo. 😀

A ver, y Paco a quién pondrías tu en el MEDUCA, en ANAM o en la CSS? 
 
Yo misma he criticado abiertamente las selección para la Policía en mi blog y tampoco creo que Ferrufino ni Lucy sean las mejores fichas para sus respectivos ministerios, pero si yo que soy panameña, que vivo, trabajo y jodo paciencia parejo en este país, no sé a quién poner, qué le dice al español que el tendría una mejor idea de quién nombrar.
 
Estoy harta de que este tipo que se hace llamar periodista hable de MI país en uno de los diarios más respetados como si todos sus residentes, NOSOTROS, fueramos una partida de imbéciles, ignorantes y serviles y él fuera aquel paladín de los derechos de los inocentes panameños.
 
Sea el tema que sea, Paco solo sabe destilar cinismo en sus columnas, pero por ser uno de los extranjeros, uno de los “ungidos”, lo que diga es palabra santa.
 
¿Que si los políticos panameños son corruptos? Es cierto, pero nosotros todavía nos sacamos el dedo y los seguimos reeligiendo en vez de dejarlos que trabajen. ¿Que si los pobres nasos pasan hambre y frío acampando en catedral porque los están sacando de sus tierras? Si ellos fueran un poco más inteligentes (por no decir menos cerrados) ya hubieran encontrado alguna forma de coaccionar a los ganaderos de Bocas y la gente de Bonyic para obtener mejores beneficios. A fin de cuentas, los pueblos indígenas solo representan un 10% de la población panameña, sin embargo, el 22% del territorio nacional está designado como comarca o zona anexa. Ya eso es un logro y no necesitaron incendiar ninguna retroexcavadora.
 
¿Que si construir una hidroeléctrica es una abominación? Mejor me callo, que con esto ya es personal.
 
Lo que sí puedo decir, es que Paco Gómez Nadal es una triste caricatura de lo que se supone debería ser un periodista. O es que acaso no han seguido los artículos que ha hecho sobre Changuinola I y Bonyic? Uno es una copia del otro. Lo único que cambió fueron los nombres y declaraciones. El resto, es el mismo patrón.  Por favor, Paquito: ten algo más de imaginación.

Autopublicidad descarada

Tal vez en algún momento haya mencionado que parte de mi trabajo en el equipo de comunicación en lo que vamos a llamar “empresa de generación energética X” es generar (duh!) contenido sobre los temas que maneja la empresa. Hablamos de temas de sector energético, responsabilidad social, ambiente, etc. y claro, artículos de opinión a favor de las hidroeléctricas…

Este hasta ahora es uno de mis favoritos, y fue escrito en base a un artículo de la periodista Shelmar Vásquez, titulado “Los 25 países más ecológicos” (La Prensa, 25 de agosto de 2008).

Si es de tu agrado, soy feliz. Si no lo es, bueno… manda tus sugerencias!

RECURSOS NATURALES

¿Panamá la verde?
Susana Marina Lezcano
opinion@prensa.com 

De los 75 mil 517 km2 que comprenden la República de Panamá, un 35% pertenece a áreas protegidas. Tenemos en nuestro territorio la sede del Smithsonian Tropical Research Institute, meca para científicos y punto de referencia para la investigación de la flora y fauna tropical. Somos el segundo país con mayor densidad de vida natural por kilómetro cuadrado. Y aun así apenas llegamos al escalafón No. 32 entre los 146 países que fueron evaluados por la Universidad de Yale en cuanto a su rendimiento a favor de la naturaleza.

Mientras tanto nuestros vecinos, Costa Rica y Colombia, ocupan los puestos cinco y nueve, respectivamente, dentro de este conteo. Esta información apunta no solo a la abundancia de áreas verdes o diversidad biológica, sino a temas relacionados con regulaciones para el uso de químicos y emisiones a la atmósfera, así como el buen uso de sus recursos naturales.

Un dato importante que arroja este estudio es el hecho de que los países dentro de los 10 primeros lugares se apoyan fuertemente en el recurso hídrico para su generación energética, con un promedio de 57% de su energía producto de hidroeléctricas.

Según datos presentados durante el Primer Simposio de Energía del Sindicato de Industriales de Panamá, celebrado el pasado octubre, Costa Rica distribuye su generación de energía entre fuentes térmicas, eólicas e hidráulicas, diversificando de una manera óptima su matriz energética.

Teniendo miles de kilómetros de ríos caudalosos en nuestro territorio -solamente el río Changuinola recorre 100 kms. desde la cordillera de Talamanca, hasta su desembocadura en el Atlántico-, Panamá produce escasamente el 50% de su energía a base de generación hidroeléctrica, mientras que Costa Rica, país constantemente comparado con el nuestro por su riqueza natural, genera aproximadamente el 90% de su energía a base de agua.

Organizaciones ambientalistas alegan que la construcción de embalses para el uso de hidroeléctricas pone en peligro los ecosistemas y el estilo de vida de las comunidades circundantes a estas obras. Sin embargo, al utilizar fuentes de generación hidroeléctrica, los países garantizan la protección de las cuencas de sus ríos y la vida silvestre que en él habita, al tiempo que se crean mejoras en obras de infraestructura y acceso a servicios básicos de salud y educación.

Es casi un pecado que contando con semejante recurso propio, abundante y naturalmente accesible, en este país demostremos oposición frente a la construcción de proyectos hidroeléctricos y apostemos por fuentes de energía que son vulnerables a las fluctuaciones de precio, generan emisiones nocivas al ambiente, y que por consecuencia provocan perjuicios en el costo y la calidad de vida de todos.

Chiste de Pepito

Debo admitir que de contar chistes, se tanto como de aviación, pero no pude resistirme a hacer el intento, esta vez inspirada por un post de mis amigos de Burica Press.

http://burica.wordpress.com/2009/01/12/el-costo-ambiental-de-usar-google/#comment-2666

Ahora solo falta que nos pidan que dejemos de respirar también.

En el salón de clases…
Maestra: “A ver todos, saquen su tarea, que voy a revisar.”
“…muy bien Juanita… excelente trabajo Pedrito”

Y entonces llega al puesto de Pepito…
“¿Y tu tarea, Pepito? ¿Qué excusa me vas a dar hoy¿”

Pepito: “Maestra, es que estoy cuidando el ambiente”

Maestra: “¿Cómo así, Pepito?”

Pepito: “No ve que ir hasta la biblioteca a pie me queda muy lejos e ir en carro produce gases tóxicos”.

Maestra: “Muy bien, Pepito, pero si te preocupa tanto el ambiente, por que no simplemente lo buscaste en tu computadora, usando Google?”

Pepito: “Maestra, es que usted no sabe. Buscar en Google produce 0.02 gramos de CO2 por segundo y esa tarea suya era muy larga”.