Hace unos días salió en La Prensa una noticia sobre la crítica del Colegio Nacional de Farmacéuticos a la suspensión temporal de los requisitos de intercambiabilidad a 32 medicamentos de riesgo sanitario medio o bajo.

Esto permitiría la participación de oferentes de genéricos de menor calidad en las licitaciones para la compra de medicinas a ser usados en hospitales públicos.

Ahora, tomarte un genérico no necesariamente quiere decir que estés tragando veneno (tomemos en cuenta que el caso del dietilene glycol fue extraordinariamente lamentable).

Todo lo contrario, hay genéricos de muy buena calidad (incluso, puedes estar tomándote un genérico sin saberlo), pero para entender esto, hay que entender también el proceso de desarrollo e investigación para producir una nueva droga así como su comercialización.

Empezando, este es un proceso que toma años de estudios, pruebas (incluso con animales) y ensayos clínicos, hasta llegar a la aprobación por parte de la autoridad competente, llámese la Food and Drug Administration o la Dirección de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud (porque sí, hay un par de laboratorios en Panamá).

Un laboratorio en posibilidad de hacer todo esto, hace una inversión millonaria y por supuesto, va a querer lucrar. Seamos serios, nadie compra huevos para vender huevos…

Una casa farmacéutica tiene 10 años de exclusividad en el mercado y puede venderlo al precio que mejor le parezca.

Al cabo de esos 10 años, se abre el compás para que otros laboratorios lancen al mercado medicamentos similares.

El caso que me viene a la mente para ilustrar esto es el sildenalfil, conocido comercialmente como Viagra, de laboratorios Pfizer.

Recuerdo como si fuera ayer, una mañana en 1998 cuando, mientras dábamos nuestra ronda de noticias en la clase de grammar, Mrs. Hammond pregunta si no habíamos visto aquella noticia taaan importante para los viejitos. A mis 13 añitos de ese entonces, lo último que quería imaginarme era a mi profe consumando su ardiente pasión por su viejito, aunque honestamente, es bueno saber que a la edad de ella, aun se tienen ganas.

Ya en 2006-2007, estaba viendo ads del Super Bowl, de Cialis (taladafil) y Levitra (vardenafil), también medicamentos para la disfunción eréctil, producidos por otros laboratorios reputables y que al igual que Viagra, también eran utilizados para dolencias cardiovasculares, lo cual fue su propósito inicial.

Ojo: todo lo que no sea “el innovador” es genérico.

Ahora, estos medicamentos varían en ciertas cosas como su presentación, dosis y vehículo, es decir, aquello con lo que mezclan los ingredientes activos para que pueda administrarse, sin embargo, según me explica mi mamá, para que dos medicamentos puedan ser intercambiables, lo cual es el asunto en cuestión, estos deben cumplir con ciertos requisitos como tener la misma efectividad, eficacia y tiempo de reacción en la misma dosis y frecuencia. Es decir, en teoría, tomarte una pastilla de 50 mg de chiquitolina marca Acme y una marca Astro debe hacerte efecto al mismo tiempo y por el mismo tiempo.

Sin embargo, también explica mi mamá, que esto también puede variar debido a condiciones del mismo paciente. Por ejemplo, puedes sufrir a una reacción alérgica a un original y no su genérico, solamente por un cambio en el vehículo.

Todas estas condiciones deben ser probadas y antes de permitir su entrada a Panamá, Farmacia y Drogas realiza pruebas exhaustivas, por lo que la introducción de un nuevo medicamento a nuestro mercado toma bastantito tiempo (y todo esto y otros factores más son incluidos en la factura del consumidor final).

Pueden ver también “Love and other drugs”.

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