El domingo pasado fue la asamblea anual de la cooperativa de los farmacéuticos, evento al que llevo acompañando a mi mamá desde que tengo uso de razón, y ahora, tengo tres años asistiendo en calidad de cooperativista.
Esta asamblea se realiza una vez al año y es un evento un tanto largo, por lo que mamá y yo fuimos tempranito a firmar para participar de la tómbola e hicimos un par de mandados con Napo antes de regresar a las votaciones.
Ya habíamos llegado a la parte de asuntos varios, pensando que repartirían los premios, almorzaríamos rápido y regresaríamos a casa, cuando uno de los presentes toma la palabra y empieza a quejarse del hecho de que por venir a la asamblea no pudo participar del Domingo de Ramos.
La presidente de la cooperativa muy diligentemente le dijo que ella había ido a misa de 6:30 a.m., por lo que la asamblea no debía ser considerado impedimento. Esto desencadenó un drama que facilito se extendió media hora: que si “participar” era más que solo ir a la misa, que si el hacer la asamblea esa fecha era un irrespeto a los católicos (los demás grupos cristianos que se pudran, ¿no?), que si eso fue falta de planificación, bla, bla, bla.
Mientras tanto, escuchaba frases como “¡Dios santo!” de una de las señoras en la fila atrás de mí, haciéndole competencia a los rugidos de mi panza.
Es muy fácil quejarse de la gestión ajena y para ser sincera, el haber hecho esta asamblea en un día como Domingo de Ramos no debió ser una desición fácil, pero tampoco una como para generar semejante drama.
Lo cierto es que aquí además del tema religioso había también uno de cumplimiento legal, con eso de que hay un tiempo límite luego del cierre fiscal para celebrar la asamblea, sin contar el lío de encontrar un local con la infraestructura y capacidad para >300 personas y que estuviera disponible un domingo que no fuera conflictivo con alguno de los festivos que hay antes del fin de marzo y que diera tiempo de imprimir y repartir los estados financieros de la cooperativa a sus miembros, que ya pasan los 700.
A mi criterio, si esta persona estaba tan preocupada por participar de una forma más activa, tenía la opción de no ir a la asamblea y listo. Bien dice mi mamá que no puedes estar en la procesión y en repiqueteo, o algo así.
Si el tema era quejarse, hubiera sido muy fácil decir que era adventista y que me sentía ofendida por la falta de opciones sin cerdo en los sandwiches del coffee break… O peor aun, pude haber dicho que era budista y que no tomaron en cuenta tener alimentos que no fueran de origen animal.
A las finales, por religión se vienen matando en Medio Oriente…

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