Mi Napo cumplió dos añitos.

Hablamos de 731 amaneceres, 1,052,640 minutos y dos traslaciones alrededor del sol… puesto en esos términos, suena como mucho camino recorrido por un hombrecito tan pequeño.

Confío en que está bien. El siempre ha sido un niño sano, dulce, inteligente, vivaracho, y mientras eso sea así, no debo preocuparme.

Hay mucho de lo que nos hemos perdido estos últimos cuatro meses, pero aun no se ha inventado prueba de la cual Dios no me haga salir con éxito. Él no me ha fallado y yo no le fallaré a mi niño… Solo hay que tener fe.

Este tiempo que he pasado separada de mi hijo no pesa lo suficiente como para echarse al traste todo lo que tenemos por delante.

Confío que pronto lo tendré en mis brazos de nuevo.

Nada que valga la pena viene fácil. Sé que pronto se nos hará el milagro y pronto dejaremos de contar.

Mi Napo y yo

Mi Napo y yo

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