Poco a poco, las buenas noticias se han dado. Aun hay un par de trabas, gracias a ese sistema legal tan moderno y expedito que disfrutamos en Panamá, pero Dios quiera que tenga a Napo pronto conmigo.

Me dicen que sea paciente, que solo falta un par de cosillas para que todo se resuelva. Ese par de cosillas toman tiempo (aye, there’s the rub), pero no me desanimo.

¿Que solo me queda ser paciente? ¿Esperar? Pídanle eso a otra.

Ladillo a mi abogada y a su equipo. Me voy al juzgado así sea que solo me vean la cara.

Leo, me instruyo. No me gusta que nadie me eche cuento.

Me río. Y mucho. Napo no puede encontrar a su mamá con el alma ni la cara arrugada.

Napo y yo tenemos muchos planes juntos, aventuras que emprender y charcos a los que saltar cuando me diga “agua allá”.

Mientras tanto, hay un documento muy importante en el escritorio del magistrado Salas que solo requiere su firma…

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