Como jóvenes padres de un niño pequeño, Tomás y yo hemos tenido que aprender a aprovechar aquellas pocas oportunidades para una salidita los dos solos. Estas usualmente implican una ida al cine y algo de comer. Nada fancy.
Este fin de semana, aprovechamos ese enamoramiento de mi madre con mi hijo para escaparnos a ver Furia de Titanes 2 (Wrath of the Titans).
Salimos de casa con tiempo bastante decente para agarrar la tanda de las 6:30 p.m. en Multiplaza, sin embargo, no contamos con que era fin de semana de quincena. Tuvimos suerte de encontrar estacionamiento relativamente rápido, pero la fila de la taquilla le daba la vuelta al food court y ni en VIP había tanda.
Decidimos intentar en Extreme Planet a ver si corríamos con mejor suerte.
Llegamos y nos tocó dar varias vueltas para poder estacionarnos. Esto hubiera sido más fácil de no haber sido por un par de desconsiderados que estacionaron sus autos en medio de dos espacios, limitando aun más la posibilidad de hallar parking a tiempo. Digo, si el carro hubiese estado un poco corrido diría que es chambonada, pero esto fue maldad pura. Ustedes saben quienes son… Los dueños de 4 x 4 para quienes un solo parking no es suficiente.
Llegamos a la taquilla y no había forma alguna de saber cuál era la fila, así que ahí nos colocamos de cualquier manera mientras que una de las cajeras luchaba con el sistema.
Teníamos algo de hambre, así que paramos a ver qué se nos antojaba del mostrador donde te venden las burundangas.
La verdad no había mucha variedad. Tenían nachos pero el queso se había agotado y lo único medianamente decente de comer eran los hot dogs.
Y así terminamos pagando $7.90 por salchicha, pan y soda ya que, como nos dijo la dependiente, “los hot dogs solo llevan ketchup y mostaza. Son estilo americano, jijiji”.
Y pensar que en El Alhambra te daban un hot dog con los condimentos que quisieras por la mitad de lo que pagamos acá.
Poco antes de que empezara la película, escuchamos a alguien que decía que le habían dado dos pop corn chicos ya que no había del mediano.
La movie era en 3D, así que nos habían dado nuestros reglamentarios lentes, los cuales estaban rayados y con grasa de las manos de su usuario anterior (en Cinépolis al menos algo les hacen para dártelos limpios), y el audio estaba para los tigres.
Ya para las finales, el aire acondicionado de la sala hizo una despedida prematura… Y eso que es un cine de los nice.
Tal vez El Alhambra no tenía servicio VIP ni asientos de cuero, pero era accesible, el trato era amable e inclusive mostraba películas extranjeras de vez en cuando.
El Alhambra era el último sobreviviente de los cines a la antigüa, así como el Aries o los Obarrio, de los cuales solo queda el recuerdo.
Bien dice mi tío que el panameño es farolero y prefiere ir al cine caro, así sea que tenga que saltar garrocha durante la semana para ver el último estreno con surround sound.

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