Este lunes vi en CNN la entrevista que le hiciera en vivo Ismael Cala al ex vicepresidente y canciller, además de posible candidato a la presidencia en el 2014, Samuel Lewis Navarro.

No faltó un vivo que le dijera a Cala que le preguntara sobre el hecho de que Donald Trump fuese declarado persona no grata en Panamá, y por supuesto, ni cortos ni perezosos, hicieron leña del árbol caído.

Si bien es cierto que la forma en que Trump fraseó lo que dijo no fue nada diplomática, pero tampoco dijo ninguna mentira.
El que conoce la historia de Panamá, debe estar consciente de que a diferencia de otros países, nosotros no tuvimos que derramar sangre por nuestra independencia. Es más, el gobierno estadounidense le pagó a los colombianos una suma bastante generosa para la época con tal de que se quedaran tranquilos.
Además, la crítica fue para el gobierno de Jimmy Carter por haber dejado ir el canal, que ahora después de 11 años de administración panameña es una grandiosa fuente de ingresos y desarrollo. Si yo fuera gringa, también estuviera cabreada.
A pesar de que los gringos lucraron, nunca vieron el canal como una empresa, solo como un punto  estratégico para el tránsito de su flota, lo cual para ellos en ese entonces era más importante que el ingreso que el canal generaba, además que para la época en que se firmaron los tratados, eran tiempos de relativa paz.
En contraste, la ACP maneja el canal y otros activos como sus instalaciones recreativas y la venta de electricidad para generar ingresos, cosa que no se hacía durante la era de la administración de los Estados Unidos.
El tipo es comerciante, no político y metió la pata.  En realidad la lucha fue por el acceso de los panameños a la zona, no por el mismo canal. No deberíamos hablar sobre “reversión del canal”, sino de “reversión de la zona canalera”, puesto que  fueron ellos quienes construyeron el canal. En teoría, no pueden regresarnos algo que no fue nuestro en un principio. Hasta se podría decir que en vista de que tuvieron que salir de de la zona, no les quedó de otra que dejarnos el canal…
Yo la verdad pienso que se ha hecho demasiado barullo cuando hay criollos dicen atorrancias de mayor calibre, como el Confucio que teníamos en el consulado en Miami. Lastimosamente, mucha de la gente que estudia la carrera diplomática muchas veces los dejan añejándose como funcionarios y no los llevan ni a Churuquita Chiquita, solo porque no son hermanos o primos de alguien influyente, pero eso ya es harina de otro costal.
Ahora para rematar, Trump le dijo a Siria Miranda en una entrevista que eramos nosotros los que ahora le debemos una disculpa…
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