Hace 40 días que soy mamá, lo que significa que en teoría he cumplido con el tiempo mínimo de reposo ordenado por mi doctora luego de mi cesárea.

En estos 40 días he salido de mi casa solamente para 3 citas médicas de mi bebé, 1 cita mía, la renovación de mi cédula, 3 visitas a mi suegra, y un par de idas al super. Tal vez se me quede alguna por fuera, pero creo son lo suficientes para contarlas con los dedos de mi mano.

En estos 40 días mi único contacto con el mundo exterior ha sido la tele, facebook y twitter, además de una que otra cocoa vía bbm, sin embargo, han servido de grandioso aprendizaje.

Empezando, ser padre de familia te coloca en un segundo plano. Tus prioridades ya no son las tuyas, sino las de tu retoño.

Atender a un bebé requiere de mucha, pero mucha organización. Y si no sabes cómo organizarte, lo aprenderás a los golpes.

Cuando tienes un bebé, bañarse sigue siendo una necesidad, pero un baño es un lujo. Sino, pregúntenme cuántas veces me ha tocado salir de la ducha porque Danielito ha empezado a llorar y mi abuela no logra calmarlo.

Dormir es otro lujo. Gracias a Dios mi bebé ha demostrado tener una rutina bastante predecible, lo que me ha permitido tomar una que otra siesta.

Si antes quería a mi mamá, ahora confirmo que mi mamá es lo máximo, y mi abuela otro tanto. Digo, la doña tiene 76 años ha sido mi mayor apoyo, aun con ciertos sustos que me ha pegado.

Hablando de sustos, ser mamá me ha hecho prestarle más atención a las noticias bizarras que salen en la tele sobre accidentes con niños…

Y nuevamente me estoy cayendo de sueño…

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