Justamente anoche estaba mi tío en casa comentando sobre las dichosas becas universales y estábamos debatiendo sobre si realmente era justo otorgar una beca a un estudiante con un promedio de 3.0, siendo esta la nota mínima para poder aprobar un curso.

Recuerdo que cuando yo estaba en la escuela, mi mamá me contaba cómo ella cuidaba las páginas de sus cuadernos para que estos le duraran y si le quedaban páginas en un cuaderno de un año para otro, ese lo guardaba para usarlo de borrador. El mismo cuento aplicaba para sus lápices de colores y otros insumos, que eran reciclados de año tras año, y compartidos entre los hermanos y los primos más cercanos. Con todo y lo limitado de los recursos, tanto mi mamá como mis tíos fueron estudiantes de cuadro de honor y ninguno tuvo acceso a una beca.

A pesar de que estoy consciente de que el  propósito de este programa es reducir las tasas de deserción escolar y proveer los útiles escolares básicos que un estudiante necesita, tengo la impresión de que el hecho de que con un promedio de 3.0 seas elegible para este programa, estamos dando el mensaje de que no importa si no estudias mientras calientes la banca.

Hoy salió en La Prensa un artículo de opinión titulado “La razón de ser de la beca universal“, firmado por Yassir Purcait, diputado PRD del circuito 8-9, en el cual, a mi concepto, critica muy a la ligera, dando a entender que la beca no es tan universal porque no incluye a aquellos estudiantes con un promedio por debajo del 3.0… ¿Disculpe?

¿Quiere esto decir que un 2.9 está bien? En mi humilde opinión, deberían requerir al menos un 3.5 para poder mantener la beca. Hasta para la Red de Oportunidades exigían alguna clase de progreso por parte de las familias beneficiarias para continuar recibiendo ese dinero.

Este año, durante el proceso de selección para las entrevistas para el Programa de Becas Walton, una chica dejó varios mensajes de texto y voz en mi celular, diciendo que se había enterado de que a una amiga de ella la habían llamado para las entrevistas y a ella no, que por favor le diéramos una oportunidad. Cuando fui a revisar los documentos que envió, la muchacha tenía notas de 2.8 en materias críticas para la carrera que quería estudiar y no me quedó más remedio que explicarle que al igual que cualquier otra beca académica, no podíamos aceptar a un estudiante con notas tan bajas. Y eso que en el Programa Walton el requisito mínimo de notas es 4.3, es decir, no hay que pertenecer al cuadro de honor, y aun así tenemos estudiantes que durante toda su carrera universitaria son estudiantes destacados.

Al igual que el diputado Purcait, tampoco tengo cifras ni estadísticas a mano, pero mi experiencia me dice que más que en becas, esos fondos se deberían invertir en la capacitación de profesores.

No estoy segura si he mencionado esto antes, pero parte de mi trabajo involucra evaluar cartas de solicitud de contribuciones. Muchas de estas vienen de las escuelas cercanas a las operaciones de la empresa de donde trabajo, y repetidas veces he recibido de estas cartas, tan llenas de atrocidades que dan ganas de llorar, y para rematar, firmadas por el director del colegio.

Realmente no sé qué clase de educación esperamos que los niños reciban si sus profesores a duras penas saben escribir, y eso que hay un sistema de puntos en el Ministerio de Educación para el nombramiento de los educadores, en el que se supone que como mínimo deben estar graduados de la escuela normal.

En contraste, mi abuela solo llegó hasta tercer año y la señora tiene una ortografía (y una caligrafía) impecable y sin duda es una de las personas más cultas que conozco.

Por cierto, tanto mi mamá como mis tíos son profesionales. ¿Debería tener que explicarle a ellos que hoy no hubieran tenido que matarse estudiando para tener éxito?

 

OPORTUNIDADES

La razón de ser de la beca universal

Yassir A. Purcait S.

opinion@prensa.com

Una de las promesas de campaña, con la que en su momento se el actual presidente, Ricardo Martinelli, y le significara una gran
cantidad de votos, era la de otorgar una beca a todos los estudiantes que cursen  estudios dentro de la República de Panamá.

La razón de ser de una beca universal, que por definición debería comprender a todos los estudiantes sin excepción, es la de bajar la deserción escolar y crear un mejor entorno para que el estudiantado con mejores condiciones estudie mejor y aprenda más.

Una de las principales virtudes de este programa es, sin lugar a dudas, que si eliminamos la deserción estudiantil, evitamos que un número plural de jóvenes ingresen a las pandillas y, por consiguiente, mejoraríamos los índices de seguridad en nuestro país.

Lamentablemente, por razones presupuestarias, la beca universal se estará pagando plenamente en el año lectivo 2014–2015 y se excluye de este beneficio a los alumnos cuyas calificaciones no promedien en su totalidad con tres puntos sobre cinco, perdiendo por definición el carácter de universal del programa.

Sin ser sociólogo o haber estudiado el tema a profundidad, me animo a imaginar que el mayor número de estudiantes que dejan los estudios son a los que no les va muy bien con las calificaciones, con lo que se pierde el objetivo primordial del sacrificio o inversión fiscal que estamos haciendo los panameños, destinando estos enormes recursos a los estudiantes.

Sin tener estadísticas a mano, me animo a afirmar que un porcentaje importante de los estudiantes que no aprueban todas las materias con un mínimo de 3, se encuentran en esa situación por no contar con los elementos básicos para que un adolescente o preadolescente pueda interactuar correctamente en la sociedad, por ejemplo: útiles escolares adecuados, buena alimentación,
acceso a un sistema digno de salud, un sistema digno y eficiente de transporte e instalaciones adecuadas en sus centros de estudio, por lo que negarles la beca por un resultado circunstancial, y en muchos casos subjetivo, constituye una tremenda canallada.

Lo correcto sería que las autoridades del gobierno central, principalmente las del Ministerio de Educación, no le tiren el problema al próximo gobierno y empiecen a pagar la totalidad de las becas desde ya, y que no se excluya a ningún estudiante de recibir este beneficio, porque todos deben tener (en lo posible) la misma oportunidad de demostrar que mejorando las condiciones y el entorno pueden mejorar sus calificaciones.

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