Según uno de esos e-mails que rondan por ahí, aquellos nacidos entre 1980 y 1989 pertenecemos a la última generación en haber crecido con juegos como 1, 2, 3 pan con queso o la queda, sin airbags, X-box, ni problemas de obesidad, sin embargo, fuimos la primera en considerar un celular como una herramienta de trabajo (y no un lujo como mi madre piensa), y qué decir de un Black Berry o un Sidekick…

Llevo este blog, tengo una cuenta de Facebook y por motivos de trabajo monitoreo al menos tres o cuatro blogs más (todos de temas indígenas, ambientales o de energía) y manejo contenido de dos sitios para la empresa donde trabajo.

En algún momento tomé un curso de diseño de páginas web y uno que otro seminario de esos donde te dicen que lo que tus padres dicen que es huevear, en efecto tiene aplicaciones prácticas que si no las manejas, entonces eres un bulto como comunicador.

Habiendo dicho lo anterior, podría pensar que soy “web savvy”, aunque la triste realidad es que del Facebook no paso y a penas estoy descubriendo las maravillas del Twitter, sin embargo, aun con todo eso, mi novio, quien solo me lleva cuatro años, me dice que el se siente viejo porque no entiende ni ostia de lo que estoy hablando.

Mientras tanto, mi hermana de 17 logró convencer a mi mamá que comprarle un Black Berry con plan de data era más económico que usar un celular de prepago o un contrato pequeño, solo porque ahora tooooooodos sus amigos tienen BB y solo usan el BBchat en lugar de consumir minutos.

C’est la vie.

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