Hoy no me levante tan desorientada como ayer. Para cuando Timo me desperto, a penas eran las 11 am y el mismo no tenia much rato de haberse levantado.

Despues del desayuno, caminamos unos 3 kms hasta la casa de la mama de Timo, donde se supone que almorzariamos, pero ella aun no estaba enterada.

Para cuando llegamos, la mama de Timo ya tenia el almuerzo casi listo y comimos afuera. La seöora Kerner no habla mucho ingles y por supuesto, yo no tenia la puta idea de lo que estaban hablando.

Durante el postre y el cafe hablamos un par de detalles del viaje a Salzburgo, al cual se supone nos acompaöaria la familia de Timo.

No mucho despues partimos. Primero parariamos por el banco a cambiar mi dinero y luego a la tienda de electronicos donde Timo finalmente compraria su telefono nuevo.

Aproveche para comprar un convertidor de corriente y seguimos nuestro camino.

Nos topamos con el hostal donde me hospede hace tres aöos y la cerveceria a la cual mi grupo y yo nos escapariamos a disfrutar de las mieles de la cerveza bavara (y por supuesto, la acera donde caeria regada de regreso al hostal).

Nuestra primera parada turistica fue el recinto donde se celebra el Oktoberfest. A penas es junio y ya estan colocando el cableado para las festividades.

La celebracion se realiza frente a la Patrona de Munich, un personaje mitico que se supone proteje a los bavaros, o como le dije a Timo, a los borrachos de Munich de sus propias estupideces… aunque es importante aclarar que para los bavaros, la cerveza es motivo de orgullo y no una excusa para embriagarse. Despues de todo, en Munich la edad legal para beber cerveza es 16, mientras que para cualquier otro licor es 18, pero me salgo del tema…

Detras de la Patrona esta el Ruhmeshalle, una especie de salon de la fama con bustos de ciudadanos prominentes de entre los cuales el unico nombre conocido era el de Rudolf Diesel… tomando en cuenta la fascinacion de cierta personita respecto a los motores diesel, no podia dejar de retratar.

Despues de un largo recorrido desde la sombra de la Patrona, quedamos nuevamente en la plaza donde queda el banco donde cambiamos mi chen chen.

La fuente se veia tan tentadora luego de semejante caminata que no pude evitar encargarle mis cosas  a Timo para correr entre los chorros.

Claro que sali empapada y tal cual agarre mis zapatos y recorri las calles de Munich descalza.

Llegamos a Frauenkirche, una de las iglesias emblematicas de Munich, cuyas torres, me cuenta Timo, tienen un metro de altura de direrencia entre ellas, ademas que por regulacion, no puede haber edificios mas altos que estas torres en la ciudad.

Al entrar, me advierte Timo que veria la huella del diablo…

Cuenta la leyenda, o al menos lo que recuerdo de lo que lei en la iglesia, que el diablo entro cuando se estaba constuyendo y empezo a burlarse de que desde el punto donde se paro, no se veia ninguna ventana (aparentemente, segun el diablo las iglesias sin ventanas no son bonitas), pero al caer en cuenta de que en efecto si habian ventanas, y muy lindas por cierto, salio enojado, dejando la marca de su pie al salir.

En realidad lo que se ve en el suelo es una huella bien definida marcada en la loza, y en efecto, desde ese punto no se ve ninguna ventana si miras en direccion al altar, pero me gusta la idea de haber colocado mi pie junto a la huella del diablo… nuevamente me siento peligrosa.

Ya de regreso a casa paramos por la Theatiner, otra iglesia iconica de Munich a la que habia entrado durante mi primera visita, pero en lugar de entrar, nos quedamos sentados en las escaleras de un monumento donde Hitler en algun momento dio un discurso (y donde tambien ya tengo fotos de mi primer viaje).

Para cuando nos decidimos a entrar a la Theatiner, ya esta habia cerrado al publico, asi que decidimos continuar nuestro camino de regreso.

Todavia empapada, cansada y con hambre, llegamos al apartamento donde la primera orden del dia, al menos para mi, era revisar mis e-mails y terminar de pasar un par de arreglos de mi entrada de ayer, lo cual hice desde el balcon de Timo, acompaöada por una copa de vino… Creo que hasta me siento europea.

No puedo decir que realmente termine lo que estaba haciendo ya que habia que cenar y la conversa que siguio fue bastante buena.

Ahora, a soöar con mis aventuras de maönaa.

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