Anoche fui a escuchar a mi mejor amigo que estaba tocando con La Chota. En lo que los muchachos se tomaron un break después del primer set, un tipo que había aparecido guitarra en mano agarra el micrófono.

“Buenas noches, Taberna 21. Mi nombre es Juanicto Pérez. soy de Manizales, Colombia y tengo 16 años de trayectoria musical”.

El muchacho no aparenta más de unos 27, así que para tener “16 años de trayectoria musical”, el tipo debe ser mínimo un prodigio de la guitarra. A todo esto, todo aquel que no salió del local a fumarse un blanco durante el break de la banda,  tenía un enorme signo de interrogación en la cara. Después de todo, ya había una banda tocando.

Después de su presentación tipo “Reina del Guandú 2009”, el muchacho bajó su guitarra acústica y se ha colgado la guitarra de mi mejor amigo, quien los 14 años que tengo de conocerlo me dicen que es más fácil que el acepte ser castrado a que otro tipo toque su instrumento. Ah! Y la guitarra es nueva…

Y empezó Jaimico a cantar, no sin antes de prometernos lo que sería “la mejor noche de nuestras vidas”, lanzándose un remix que incluia “ese toro enamorado de la luna”, una canción que estoy casi segura es de Camilo Sesto, algo de Juanes y Willie Colón.

Los chicos de La Chota ya habían tocado un par de covers de Enanitos Verdes y Soda Stereo, y claro, esperaba que el repertorio mantuviera el mismo flow. La verdad no sé que estaba pensando yo, si con la pinta de Pedrito Altamiranda meets Johnny Cash con que entró el colombianito, debí haber detectado que algo no estaba bien.

Antes de que nuestro guitarrista invitado me causara una embolia, salí del local a ver como estaba mi querido LuisMa de ver cómo este muchachito manoseaba impúdicamente su más reciente adquisición.

Como era de esperarse, no estaba nada contento, pero era eso o armar un chikishow de la nada y entonces él quedaba como el malo de la película.

En eso LuisMa me presenta a Fulanita y Perensejo que estaban conversando con el. En lo que estiro para darle la mano a Fulanita, Perensejo interrumpe diciendo algo así como “es una de las mierdas bla bla bla”.

Ahora, estoy pensando que el casi coma que me causa el colombianito hubiera matado una parte considerable de mi masa cerebral, entre ellas las que controlan mi habilidad para escuchar, y mientras tanto se me dibuja nuevamente aquel signo de interrogación que pensé había dejado temporalmente adentro de la taberna.

“Es un team”, dice Fulanita muy orgullosa, en la mejor personificación de Alicia Silverstone en “Clueless”, como si mereciera un Nobel de física por eso.

“Es un team”, repite mirándome como si no supiera lo que significa, mientras yo calibraba lo erróneo de mi percepción al pensar que ese era un concepto que quedaba olvidado una vez salías de la pubertad.

Estuve tentada a preguntarle “¿Y qué deporte juegan? ¿Jacks?”, pero ni quería parecer antipática ni tampoco creí que la niña entendiera el comentario, así que regresé a mi mesa a ver el espectáculo que aun se desarrollaba adentro.

Ahora no solo era el colombiano, sino que el half time show incluia también a un par de españoles sesentones que decidieron convertir el toque mi amigo en open mic night.

Eventualmente los muchachos recuperaron el control de su toque y LuisMa pudo reafinar su guitarra para continuar la noche pero…

Colombianito: No es mi problema que no consigas bar que te contrate. Simplemente, no está bien que le interrumpas el show a los demás y sin invitación. La verdad fue entretenido, así que cuando tengas el tuyo propio, con gusto te iré a ver. Y tal vez solo por fregar te robe el show a ti también.

Señores: Después de un par de tragos todos nos sentimos el showman de la noche, pero eso no es excusa para apropiarte del escenario. Los karaokes existen por una razón.

Jovencitas: Piensen un poco más antes de abrir la boca para que aunque sea puedan engañar a la gente haciéndolos pensar que al menos tienen media neurona viva.

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