Recibí este e-mail de parte de un buen amigo, cuya respuesta, la cual fue escrita con toda la efervescencia resultante del día que estaba teniendo cortesía de los pseudo-ambientalistas más santos que el mismo Jesús de Nazaret, podrán ver abajo. Mis disculpas de antemano si en algún momento dejo de sonar como una dama.

SEÑORAS / SEÑORES:

UN ARTICULO EN LA SECCIÓN OPINIÓN DEL DIARIO LA PRENSA.

YO SE LOS DIJE, TENDRE SUFICIENTE MATERIAL PARA DAR MIS OPINIONES EN ESTOS 5 AÑOS QUE VATICINO, COMO DIFICILES, POR NO DECIR OTRAS COSAS.

 

EL MALCONTENTOA ver qué dicen ahora…

PACO GÓMEZ NADAL
paco@prensa.com

Para derrotar al PRD en las elecciones y al fantasma del pasado representado en Balbina Herrera –o eso decían–, una buena parte de la “buena” sociedad panameña le apostó al caballo de Troya: el ahora presidente electo y vendedor de golosinas Ricardo Martinelli. El caballo flamante, ataviado con ropajes de limpieza y relinchando el cambio allá donde lo dejaban bufar –en la mayoría de medios de comunicación tenía cancha abierta para hacerlo–, se coló en el alma de los votantes y en las urnas del 3 de mayo y conquistó Troya sin mayor dificultad.

Ahora, como en el mito–historia, la ofrenda a Atenea abre su barriga y deja salir a los soldados ocultos bajo los lemas de campaña y el discurso mentiroso que hablaba de democracia y de justicia. Lo que sale es esperpéntico. Y yo, ciudadano troyano temeroso de las estratagemas griegas –esto y mirando el espectáculo desde mi terraza, espero paciente a ver qué dicen ahora los cientos de voceros voluntarios de Martinelli que lo pintaron durante la campaña como el adalid de la democracia, la libertad y el cambio.

El Gobierno que nos anuncia tiene tres tipo de personajes. En una categoría está solito Gustavo Pérez, gorila de Noriega que dirigirá la Policía. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si Balbina hubiera ganado las elecciones y hubiera designado a Pérez para el puesto? Imagino las vigilias neocivilistas en la Iglesia del Carmen, ríos de tinta denunciando el carácter dictatorial de la presidenta y una presión tal que la hubieran obligado a dar un paso atrás. Martinelli no lo va a hacer. “Yo no voy a ceder”, declaró el presidente electo ante las críticas. Un buen lema para su carácter autocrático.

En la segunda categoría están los empresarios con intereses personales por encima de los públicos. Que Alberto Vallarino –el amigo personal de Martinelli al que una vez traicionó para quedarse con Mireya– sea ministro de Economía dice todo. El PRD le aprobó una ley para que no pagara impuestos cuando vendió Banistmo y ahora el “cambio” lo premia con un ministerio. Luego nos molesta cuando desde fuera se dice que Panamá es un paraíso fiscal de dudosa reputación…

Más empresarios: el rey del licor que no bebe, y vicepresidente, Juan Carlos Varela, nos representará ante el mundo. Imagino que en especial ante el Vaticano. Para agricultura, un empresario de la leche, para los Asuntos del Canal, un miembro de Morgan & Morgan… algo así como poner a un zorro al cuidado de las ovejas.

En la tercera categoría están los ministros mediáticos sin más mérito que ese… ser mediáticos. Claramente, Matinelli aprendió la lección: si ganó las elecciones con una buena campaña en televisión y radio, esa campaña debe ser permanente mientras gobierne. Por tanto, al frente del Mides, Ferrufino, un presentador sin mérito de un programa caritativo lacrimógeno que explota la peor sensiblería de los telespectadores. No quiero ni pensar cuáles son sus credenciales o conocimientos en desarrollo humano, equidad de género, participación social o seguridad alimentaria… pero queda bien en cámara.

Y, en Educación, una de las piedras medulares de cualquier política pública en Panamá, Lucy Molinar, cuyo único mérito es el rating y en creerse que sabe más que nadie –lo digo por el trato que da a sus invitados–. Para seguir el estilo de su nuevo jefe, Molinar ya ha dicho que “se acabaron las negociaciones, ahora a trabajar”. Eso sí, antes reconoció que no tiene ni idea de educación, lo cual no nos tranquiliza como ciudadanos, pero significa una lavada de manos a lo Pilatos por si el rancho se le incendia –que se le va a incendiar–.

Molinar y Varela, además, inculcarán la doble moral del Opus Dei, secta católica que, por mi origen español conozco de sobra y a la que, confieso, tengo pánico. Fue el Opus el gran asesor del dictador Franco en los llamados años del desarrollismo en España y ha sido el Opus el protagonista de la mayoría de los complots político–económicos en aquel país. Aderezado con un concepto rancio de los valores sociales, recomiendo a chicas que gusten de faldas cortas, fumadores, padres solteros, homosexuales, agnósticos y demás rarezas que desaparezcamos del mapa los próximos cinco años, porque el ala dura del gobierno no va a fomentar precisamente un clima de tolerancia social.

En fin, a ver qué dicen ahora, a ver qué hablan los columnistas y opinadores que tan fervientemente apoyaron a Martinelli. Se avecinan tiempos complicados, pero, al menos, no ganó el PRD –dirán los que no van a decir nada–. Suerte y que Dios –el de ellos– nos agarre confesados.

 

AAAAAAAAA y no menciona que un Gte. de Restaurante será el que dirija ANAM, jajaja, sabra el que es un EIA?

(Este último comentario es cortesía de mi amigo)

Ahora, mi respuesta, la que por alguna razón me entró el impulso de enviar también a quienes mi amigo tenía copiados en su envío original, lista que incluye algunos de mis compañeros de trabajo.

Pensándolo mejor, no veo por qué debería darle tanta importancia a este tipo, si de todas maneras el seguirá con su cruzada y yo con la mía, pero de todas maneras debo desahogarme de alguna forma y para algo tengo este blog. 

Lo único en que tiene razón: Ferrufino NO se ve bien en cámara. Se ve buenísimo. 😀

A ver, y Paco a quién pondrías tu en el MEDUCA, en ANAM o en la CSS? 
 
Yo misma he criticado abiertamente las selección para la Policía en mi blog y tampoco creo que Ferrufino ni Lucy sean las mejores fichas para sus respectivos ministerios, pero si yo que soy panameña, que vivo, trabajo y jodo paciencia parejo en este país, no sé a quién poner, qué le dice al español que el tendría una mejor idea de quién nombrar.
 
Estoy harta de que este tipo que se hace llamar periodista hable de MI país en uno de los diarios más respetados como si todos sus residentes, NOSOTROS, fueramos una partida de imbéciles, ignorantes y serviles y él fuera aquel paladín de los derechos de los inocentes panameños.
 
Sea el tema que sea, Paco solo sabe destilar cinismo en sus columnas, pero por ser uno de los extranjeros, uno de los “ungidos”, lo que diga es palabra santa.
 
¿Que si los políticos panameños son corruptos? Es cierto, pero nosotros todavía nos sacamos el dedo y los seguimos reeligiendo en vez de dejarlos que trabajen. ¿Que si los pobres nasos pasan hambre y frío acampando en catedral porque los están sacando de sus tierras? Si ellos fueran un poco más inteligentes (por no decir menos cerrados) ya hubieran encontrado alguna forma de coaccionar a los ganaderos de Bocas y la gente de Bonyic para obtener mejores beneficios. A fin de cuentas, los pueblos indígenas solo representan un 10% de la población panameña, sin embargo, el 22% del territorio nacional está designado como comarca o zona anexa. Ya eso es un logro y no necesitaron incendiar ninguna retroexcavadora.
 
¿Que si construir una hidroeléctrica es una abominación? Mejor me callo, que con esto ya es personal.
 
Lo que sí puedo decir, es que Paco Gómez Nadal es una triste caricatura de lo que se supone debería ser un periodista. O es que acaso no han seguido los artículos que ha hecho sobre Changuinola I y Bonyic? Uno es una copia del otro. Lo único que cambió fueron los nombres y declaraciones. El resto, es el mismo patrón.  Por favor, Paquito: ten algo más de imaginación.

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