Llegó el 3 de mayo y como buena niña cuya madre desde pequeña le inculcó consciencia cívica (apoyar las manifestaciones civilistas), salí a votar esta mañana.

Sé que un solo voto no va a decidir el futuro de Panamá, pero sí sé que todo voto (por fortuna o desgracia) cuenta y yo no iba a dejar pasar la oportunidad de ejercer mi derecho… como siempre digo, el que no vota, no tiene derecho a quejarse.

Creo que esta es una de las pocas razones por las que piso terrenos de una iglesia sin que empiecen a picar las ganas de irme a penas piso el umbral…

Hablando de religión (o de mi aprehensión a ella)… de las pocas cosas que religiosamente hago los domingos, entre ellas recuperar sueño atrasado, es buscar en La Prensa la columna del Dr. Xavier Sáez-Llorens, quien, por cierto, dice mi mamá era el residente de turno cuando nací. ¿Señal divina?

En mi humilde opinión, el Dr. Sáez-Llorens es uno de los pocos columnistas regulares en un diario local que dice las cosas tal cual le parece, y claro, es uno de los pocos privilegiados a quien sí le colocan su propio e-mail en el by-line, en lugar de poner el de la sección.

En fin, su columna de hoy me pareció chistosamente agria, lo que para mi gusto es un halago bastante grande, además que me regala un nuevo quote favorito: “La ignorancia es atrevida, la estupidez infinita”.

Así que si no compraron La Prensa hoy, o no lo buscaron online, aquí va:

SALUD, RELIGIÓN Y POLÍTICA

Notas sueltas

Xavier Sáez-Llorens
xsaezll@cwpanama.net

Un día como hoy es preferible no intoxicar a los lectores con más jerga electoral. Suficiente con todo el desenfreno informativo que sucederá esta noche. Recomiendo al Minsa y a los ciudadanos tomar todas las medidas higiénicas preventivas posibles para evitar contagio de la gripe estacional (humana) en los centros de votación.

Múltiples curiosidades noticiosas han acontecido en las últimas semanas. Me desagrada acumular comentarios pendientes que perderán vigencia en poco tiempo. Religión y ciencia, preocupación y pasión, forman el substrato de esta columna. Aunque antagónicas en el plano conceptual e intelectual, el papel tolera su mezcla. Me divierto con el abismal contraste.

Ratzinger vetó a la embajadora enviada por Obama para representarlo en el Vaticano. Es absurdo asignar diplomáticos para una institución espiritual. No obstante, el pontífice los rechaza a su conveniente intolerancia. La excusa es que la señora Kennedy está a favor del aborto y de la investigación con células embrionarias. Curiosamente, fueron aceptados los enviados por Bush, adeptos a la agresión belicista de Irak, la pena de muerte y la destrucción ecológica del planeta. Además, numerosos pederastas se pasean por los corrillos eclesiales con insultante impunidad. La promiscuidad del presidente paraguayo pasó también desapercibida en Roma. El mandatario Fernando Lugo tuvo sexo con incontables adolescentes durante su obispado y le salen angelitos por doquier. Este promiscuo pastor empieza a reconocer sus crías ahora que la desvergüenza se visibiliza. No faltarán defensores del clericalismo célibe que culpen a algún malvado de mezclar el vino sacramental con viagra para que el cáliz contuviera una pócima afrodisiaca. El condón, ciertamente, lo hubiera salvado del escarnio popular. La iglesia, sin embargo, considera más pecaminoso el preservativo que la pedofilia. Depravados.

Cuesta entender que los feligreses decentes no pidan la dimisión de B-16, como lo hacen contra políticos involucrados en corrupción. Estos últimos tienen los días contados. Dios escuchó las hilarantes oraciones de Bosco y guió a los magistrados para ayudarle en su peculiar causa. Estuvo al tanto, también, del debate de vicepresidentes. Gracias a las desubicadas plegarias del Dr. Cortizo, la divinidad iluminará al mandatario electo para que adecente nuestra podrida sociedad. Lamento desanimarlos. Sus alucinaciones no serán complacidas. El Todopoderoso no ha podido eliminar hambre y enfermedad en niños africanos. ¿Creen ustedes que aceptará incidir en la política panameña? Mentes ilusas.

El mejor médico del mundo es Dr. Google. Después de pornografía, lo más buscado por internautas son páginas de salud. Las enfermedades y terapias se consultan en internet, antes o en vez de acudir al galeno. Esta novedosa conducta me parece razonable. Obliga al facultativo a actualizarse y dedicar tiempo para aclarar las dudas de sus ilustrados pacientes. El peligro radica en que se exploran fuentes de poca credibilidad para obtener la información deseada. En la red, se puede encontrar una interminable lista de tonterías sin fundamento. Surgimiento de una nueva varicela hemorrágica fulminante, contaminación de rodajas de limón usadas en bebidas alcohólicas, panaceas que hipertrofian la estructura fálica, efectos cancerígenos de la Coca-cola zero, milagros curativos de medicinas alternativas y reacciones fatales de fármacos, son falacias o imprecisiones que saturan los recovecos cibernéticos.

Lo más reciente es lo referente a la errónea inseguridad de las vacunas. Hace tan solo medio siglo, la mortalidad por infecciones prevenibles era cuantiosa, particularmente en regiones humildes. El notable aumento de la expectativa de vida en muchos países se debe precisamente a la drástica reducción de dichas dolencias. La viruela fue erradicada, varias enfermedades letales (polio, sarampión, difteria, tétanos) están por desaparecer y otras que producen morbilidad o secuela (rubéola, parotiditis, hepatitis A y B, meningitis, rotavirus, varicela, tosferina) están en vía de control con modernas coberturas de inmunización. Próximamente, otras vacunas estarán disponibles para combatir infecciones por neumococo, meningococo, dengue, herpes y malaria. Aunque todo producto medicinal aprobado es potencialmente peligroso, el riesgo de toxicidad es bajo y la relación beneficio-riesgo es muy favorable. Ahora que vivimos un mundo mejor, lejano a padecimientos otrora fatales, la gente presta mayor atención a esas infrecuentes reacciones secundarias. No obstante, la vasta mayoría de efectos indeseables por vacunas son de leve intensidad y los pocos severos ocurren con probabilidad de 0.1-10 por millón de vacunados.

Pese al gran perfil de seguridad, existen individuos que, por protagonismo, incultura o deseo de indemnización, han inventado todo tipo de historias maléficas sobre la vacunación. Algunas sectas se oponen irracionalmente a las vacunas y divulgan un sinfín de embustes. Estos mercaderes del engaño, sicarios de la evidencia científica, han creado enfermedades inducidas por vacunas. Vacuna triple viral con autismo, timerosal con anormalidades neurológicas, vacuna de hepatitis B con esclerosis múltiple o vacuna de HPV con decesos inesperados. Pueden, ustedes, dormir tranquilos. Estas elucubraciones han sido categóricamente refutadas por estudios epidemiológicos conducidos por organismos independientes, desprovistos de conflictos de interés.

La ignorancia es atrevida, la estupidez infinita.

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