Si bien no soy la conductora más hábil ni experimentada en transitar las calles de mi querido Panamá, al menos puedo decir que soy bastante prudente y bastante cortés (tomando en cuenta que mi experiencia me dice que, al volante, las mujeres somos abismalmente más groseras que los hombres).

Lo sabrán ustedes mejor que yo que el tráfico en este país rebasa los niveles de lo insoportable para llegar a lo insufrible. Si es así, entonces por qué desgastarse todavía más pitando o insultando al pobre cristiano que va delante de uno.

Por más que pites, el tranque no va a avanzar. No ganas nada más que empeorar los niveles de ansiedad que ya tienes.

Ayer le escuché a un tío que cuando hicieron la Tumba Muerto, optaron por no hacerla de más paños por que “no hay suficientes carros en este país”.

Señores… hay algo que se llama “planificación” y ha funcionado bastante bien en los países desarrollados. Qué le dice a los pendejos que dirigen Panamá que podemos llegar a los niveles sofisticación de otros países más avanzados si desechamos su ejemplo… Mi cabecita no me da para eso.

Tal vez si hubieran hecho la Tumba Muerto, la cual debo tomar todos los días de Dios, con un poco más de fundamento, tal vez ni siquiera hubiese sido necesario hacer un corredor.

Esta mañana opté tomar el corredor en lugar de achicharrarme el trasero por ocho cambios de luces en el pedacito entre la salida de Condado del Rey hasta el semáforo de Patacón, pero lo que encontré al tomar la “vía rápida” fue sacado de un mal chiste.

Mi velocímetro en el Corredor

Mi velocímetro en el Corredor

Para tomar esta, apagué el motor y me bajé con toda la calma...

Para tomar esta, apagué el motor y me bajé con toda la calma...

Anuncios