Fue con mucha emoción que vi en las primeras planas de los diarios locales que destituyeron a mi queridídimo Daniel Delgado Diamante como ministro de Gobierno y Justicia.

Antes de que todo esto ocurriera, me debatía entre si el debía tener algo de dignidad y renunciar, por bien suyo y el de su familia, o si debíamos esperar a que lo destituyeran y lo sacaran a patadas de su cargo.

Lo que importa es que ya Martín Torrijos lo sacó del cargo, aunque creo que fue más bien para evitarse más críticas por poner a los amiguitos de papi en su gabinete, pero aun así todavía no estoy segura de que si el nuevo ministro será la persona más apropiada para el cargo por los últimos 10 meses de gobierno que quedan.

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