Llevo ya un par de días postergando este post. Tal vez sea porque yo misma no creo que sea cierto sobre lo que estoy a punto de escribir, lo cual creo que hasta cierto punto creo que raya en la desfachatez, o que ya el tema del incendio en el correccional de Tocumen está perdiendo vigencia, pero igual aquí va:

Hacía un par de días recibí un correo del escritor Carlos Fong sobre los hechos del pasado 9 de enero en el centro de cumplimiento de Tocumen, al cual respondí lo que sirvió de base a mi entrada “El no era malo…”.

No recibí ninguna respuesta de vuelta ni tampoco la esperaba, en vista que recibí dicho correo por ser parte de su base de datos, sin embargo, unos días después de eso recibí otro correo de este escritor, quien esta vez compartía nada menos que un poema, como verán más abajo, dedicado a los jóvenes del centro de cumplimiento de menores.

Nuevamente respondí y para sorpresa mía, esta vez sí recibí respuesta, cargada con lo que creo fue producto de la impresión un tanto errónea de que soy una cold hearted bithc, inmune al sufrimiento de estos muchachos y sus familiares.

No lo soy. Pero honestamente estoy bastante hastiada del drama y de que hablen de ellos y sus sueños, como si estuviesen hablando de los niños del Hogar Malambo. Ya nadie habla de los sueños de muchachos como Daniel Carrizo, quien hace casi un año murió a manos de otro chiquillo  (ver “Creo en Jesús…” y Daniel Carrizo / un legado de justicia y paz).

Saben… mi sueño es que mi hijo pueda crecer con su papá y eso casi me lo quitan los criminales.

A continuación, comparto el intercambio…

 

 

—–Original Message—–
From: Carlos Fong <carlosfong27@gmail.com >
Date: Sun, 23 Jan 2011 03:21:31
To: <carlosfong27@gmail.com >
Subject: Fwd: No fuimos héroes

No fuimos héroes
(Dedicado a los jóvenes del Centro de Cumplimiento de Menores).

No fuimos héroes.
Tan sólo un grito en una celda mojada,
un castigo silenciado por la
ira del fuego indiferente.
Aviones derribados
sin alas
sin nubes
sin destino.

No fuimos héroes.
Jamás merecimos un poema,
una canción,
o una ofrenda.
Ganamos un tributo amargado.
Sólo fuimos un enjambre de dedos pegados al barrote
implorando la piedad entre el humo y la risa.
Con ligeras y dulces caricias en las nalgas
escapamos para ir a morir uno a uno;
porque así morimos los pobres.

No fuimos héroes
la patria no tiene por qué recordarnos
Ni llorarnos
Ni honrarnos
Seremos sepultados sin bandera
Sin discursos
Ni resoluciones.

No fuimos héroes.
Sólo fuimos hijos de la violencia y el miedo.
El odio que consumimos, ya lo probamos.
La rabia que sentimos, se nos regresó con dedicatorias.
La deuda que debíamos, la pagamos
con cenizas y un rastro de piel .

No fuimos héroes, ni mártires.
Sólo fuimos una raza
una especie
criaturas
masacradas,
el dolor de un racimo de madres que
también lloró un 9 de enero.

Por Carlos Fong


Carlos Fong
Ciudad de Panamá
(507) 64032517
Visite: http://miradadenuchu.blogspot.com/
“La modernidad sin tradición es tan vacía como la tradición sin innovación “.
José Antonio MacGregor

El 22 de enero de 2011 20:15, Susana M. Lezcano <susanamveliz@hotmail.com > escribió:
Estimado Carlos,
Como le había comentado en un correo anterior, nadie merece morir de la manera en que uno a uno estos muchachos está muriendo, pero ninguno de ellos se puso la mano en el corazón antes de llevar a cabo las fechorías que los llevaron a ese centro de cumplimiento.

Dices en tu poema que “así mueren los pobres”. Dime por qué ahora nadie recuerda que ser pobre no es excusa para ser maleante.

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—–Original Message—–
From: Carlos Fong
Date: Sun, 23 Jan 2011 04:21:33
To:
Subject: Re: Fwd: No fuimos héroes

Hay muchas cosas que recuerdo, pero son más las que quisiera
olvidar.
Para mí hay dos clases de seres humanos: los que optan por salvar al hombre
y los que optan por destruirlo.
Estamos condenados a elegir.
Yo ya elegí y usted también.
cf

Exacto. Ellos eligieron también y aprendieron de una forma cruda que el crimen no paga.
Ser menores de edad no los hace menos responsables de sus actos y no es justo compararlos con los mártires de enero del 64. La fecha es pura coincidencia.
Dios quiera que al menos uno de los dos que aun quedan vivos pueda echar el cuento y evitar que otros jóvenes caigan.

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