Categoría: opinión


I
La iglesia estaba más llena de lo que recuerdo haberla visto, aunque dice mi hermana que esto es normal para la misa de las 7 p.m.
Aun antes de iniciar el servicio, la gente hacía fila frente al altar. Luego explicaría el cura que se trataba de una reliquia de Juan Pablo II y cómo venerarla.
Entiendo que venerar (no adorar) santos es algo muy propio de la iglesia católica, pero es algo que no comparto.
Esta es gente que caminó la tierra, igual que uno y si bien sus vidas pueden ser ejemplo de bondad, coraje, humildad, whatever, no creo que hayan poderes sobrenaturales asociados a ellos, sus imágenes, escapularios ni nada de esto.
Ahora, esto de hacer fila para besar un relicario el cual contiene algo extraido de un cadáver me parece un tanto morboso. Y para rematar las iglesias se lo turnan para exhibirlo.

II
Teníamos a Daniel con nosotros, así que nos sentamos en una de las filas de atrás, junto a la puerta, en caso de que se pusiera inquieto y necesitáramos una salida rápida. Daniel para variar quería pararse, caminar, aplaudir, reir. A fin de cuentas, es un bebé.
En la fila frente a la nuestra había una señora mayor y tenía la sensación de que nos estaba mirando con cara de tuco, pero preferí no prestarle atención.
Mientras tanto, evitábamos los adorables exabruptos de mi hijo a punta de galletas.
Nos salimos un ratito antes de que se acabara la misa.
“¿Viste a la señora de en frente? Nos estaba mirando feo”, me dijo Tomás.
Yo no había querido decir nada, no fuera que yo estuviera imaginando cosas.
Esta señora estaba sentada con una pareja que traia con ellos una nena de no más de seis meses. La bebé no hacía mucho ruido, pero la mamá salió un par de veces para calmarla.
¿Qué hace pensar a esta señora que la niña no iba a crecer y sus padres no tendrían que recurrir a tácticas similares a las nuestras de aquí a un par de meses?
Y eso que yo siento que mi hijo se portó bastante bien.
Si fuera por miradas casi asesinas como las de esta señora, nadie con niños pequeños iría a misa.
Esto no es Estados Unidos donde las iglesias tienen áreas especiales donde puedes ir con tus niños sin molestar a otros, ni tienen facilidades para que duerman la siesta ni cambiar pañales, así que uno como padre hace lo que puede.
En algún lado de Mateo dice “Los que son como niños entrarán al reino de Dios”. Que no se nos olvide.

III
Luego de que la manada de gente salió de la iglesia, Tomás y yo volvimos a entrar para buscar al cura para consultarle sobre el bautizo de Daniel.
Había una niña con su mamá por delante de nosotros. Esta agarra la Semilla, el papel que dan en las misas con las lecturas del día, y se lo da al cura para que lo firme.
Cuando estás haciendo la catequesis para primera comunión es requerido que vayas a misa y te piden evidencia de ello, pero ¿acaso desconfían tanto de los chiquillos ahora que también deban llevar el papel firmado?
Creo yo que más importante que vayan y regresen con evidencia, es que los chicos entiendan lo que dijo el cura en la homilía y cómo esto hace clic con sus vidas.

El entremés
En ese rato que estuvimos afuera Tomás me comentó que cuando pasaron la canasta de la ofrenda, un señor echó un billete de $5 y sacó vuelto.
Nos pareció algo gracioso, pero de muy mal gusto al mismo tiempo.
Soy de la opinión de que si estás en una situación de esas en que $5 es todo el efectivo que cargas, o los das sin remilgos, o simplemente no des, y si quieres, da un poquito más a la siguiente.
El que da, lo hace de corazón y de forma voluntaria. Así como la viuda de las moneditas de cobre.
Hay gente que le he escuchado que eso de sacar vuelto de la canasta de la ofrenda es normal, pero, hey, acababan de pagar quincena Y décimo.
Cuando Dios te da, lo hace sin restricciones y no te pide vuelto.

Me acuerdo clarito qué estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001: Estaba en 5to año y teníamos una excursión con el colegio a las oficinas de la Autoridad Interoceánica, las cual en ese entonces administraba lo que en ese tiempo aun llamábamos “área revertida”.

Íbamos llegando al edificio y decían en la radio que un avión había explotado, pero con toda la algarabía, creo que solo los profesores estaban prestando algo de atención. Lo más seguro era un accidente aéreo…

Nos desconectamos de todo durante la gira. Después, era que un avión se había estrellado. Cuando llegamos al colegio, estaba la gente pegada a la tele de la biblioteca, viendo algo que parecía sacado de una película: aviones estrellándose contra un edificio, llamas y gente saltando.

Hoy, 10 años después, encuentras anuncios de seguridad reforzada en los aeropuertos de Estados Unidos, reportes de posibles bombas en Washington, y por supuesto, especiales y documentales sobre la tragedia en cuanto canal te puedas imaginar, que ni aun teniendo cable te salvas, a menos que quieras ver cómicas… Igual, mi hijo no me deja otra opción.

Aquí es cuando entran los tweets: revista Time, Naciones Unidas, la Casa Blanca, diarios y periodistas hablando de reportajes especiales, conmemoraciones y cómo los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 cambiaron al mundo.

No ha faltado aquel que dijera que esta no es la única tragedia que ha cambiado al mundo, o qué tal con las víctimas de los gringos en otros lugares.

Pienso yo que cada quien le hará homenaje a sus caídos como mejor le parece. No nos olvidemos que en el World Trade Center murieron personas deunas 70 nacionalidades y eso es una de las tantas cosas que hacen que los hechos de aquel día sean tan relevantes fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

Entre los tantos tweets que han surgido el día de hoy, he visto un par bastante horribles, como si fuera que lo que pasó ese día fuera buscado y el resto del mundo tuviera razón para celebrar.

Ahora, tenía a penas 5 años cuando Estados Unidos invadió Panamá, en 1989 para sacar a Manuel Antonio Noriega (para mayor referencia: “20 años después“), y todavía no hay cuenta exacta de cuánta gente murió cuando bombardearon El Chorrillo para acabar con el cuartel central de las Fuerzas de Defensa. La cosa es que se llevaron a Noriega y mi país va a cumplir 22 años de democracia.

Recuerdo también que para ir al Causeway, tenías que pasar por una garita donde un MP gringo inspeccionaba el carro. Eso era pasando el antiguo YMCA, antes de girar a donde queda ahora un Friday’s. En ese entonces aun éramos turistas en nuestro propio territorio. Tampoco era que aceptábamos eso tan alegremente, sino, averiguen por qué es que conmemoramos cada 9 de enero como día de duelo nacional.

Ahora comprendo que eso nos queda de lección a los panameños por haber dejado a un extranjero negociar nuestra soberanía y dejarnos vender el alma con el tratado Hay-Buneau Varilla, pero me desvío como siempre.

Sí, es cierto que Estados Unidos ha estado metido en cuanto conflicto armado se nos pueda ocurrir, y no los defiendo por eso, pero que no se nos olvide el cuento completo: en Panamá, Noriega declaró la guerra, en la II Guerra Mundial, todo estaba tranquilo hasta que les bombardearon Pearl Harbor…

Y que la guerra que hay en Afganistán es producto de un ataque no provocado en tiempos de (supuesta) paz… y fuera de las acciones militaries, no conocemos realmente cómo esta guerra ha cambiado la vida de cientos de miles de personas.

En el tiempo que fuí estudiante en Arkansas, cuatro años, conocí la historia de una muchacha, que para poder asumir la custodia de su hermanita luego de la muerte de su mamá, se enlistó en la Guardia Nacional para poder tener un ingreso fijo. Luego de eso, estalló la guerra. Otra compañera, lloraba cuando a su papá lo mandaban a Kuwait, sin ninguna certeza de volverlo a ver, y un amigo también, que me contaba las historias de un amigo suyo, militar, que contaba la horrible experiencia de tener que decidir si dispararle a una niña, o dejar que esta llegara a una escuela con la bomba que tenía atada.

Estoy segura que ninguno de ellos quiso pasar por eso.

En esa época, pude aprender sobre la historia de los Estados Unidos y conocer a su gente, y no son tan diferentes a nosotros, a pesar de los grandes contrastes que podemos encontrar entre su historia y la nuestra.

Hablo de gente noble, cálida y emprendedora, con una cultura de trabajo; gente que forjó un país huyendo de persecusiones religiosas, hambruna y esclavitud, y con eso no quito que cosas horribles hayan pasado durante la conquista del Oeste. América Latina, en cambio, fue colonizada por criminales y otra gente prescindible a la que montaban en los barcos de los exploradores porque a nadie le importaba si se hundían, y vinieron fue a robar y violar.

Y hay cosas que no cambian. Si hay algo que tengo claro, es que allá educan a la gente para emprender negocios, acá, para que trabajes para alguien más, entre tantas otras cosas que puedo  mencionar.

Hablamos mal de todo un pueblo, basándonos en estereotipos ficticios y absurdos que vemos en la tele y en el cine, y decimos pero no admitimos que desayunamos Zukaritas, salimos a correr con un par de Nikes mientras le chateamos al amigo desde un iPhone.,.

He dicho.

Soy comunicadora de profesión. No estoy segura cómo hallé ahí mi vocación, a pesar de que cuando era niña, me ponía la bata de mi mamá y decía que cuando fuera grande, quería ser “La Licenciada Lezcano”, como mi mamá.

Mi mamá, quien es farmacéutica, trabajó por 17 años en la Caja de Seguro Social y yo prácticamente me crié detrás del mostrador de la farmacia del Complejo Hospitalario Metropolitano Dr. Arnulfo Arias Madrid. Es más, a principios de este año, que fui por primera vez en calidad de cooperativista a una asamblea de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Acción Nueva, R.L. (la cooperativa de los farmacéuticos), me salió una ex compañera de trabajo de mi mamá diciendo “Ay! ¡Pero si tu eres la niña de Zaida! Yo soy Cleotilde, la que te paseaba por el hospital en una cajeta. ¿Te acuerdas?”

Debo añadir también que desde que tengo memoria, ha sido (y todavía es) parte de mis deberes como hija mayor acompañar a mi mamá a lanzamientos de fármacos, exposiciones y seminarios.

A todo esto, mi mamá opta por ir a las charlas destinadas a los médicos, ya que las que hacen para los farmacéuticos también están abiertas para asistentes y personal de apoyo, por lo que considera que el contenido ofrecido en estas últimas es muy básico para lo que ella realmente necesita, así que a mi me ha tocado estar expuesta a este tipo de información.

Al haber echado este cuento, espero que eso me de algo de credibilidad para opinar sobre lo que dijo hoy el Dr. Xavier Sáez-Llorens en su árticulo de hoy en La Prensa (se los comparto abajo).

Una de las citas que más causó furor entre los que lo leyeron (y eso que a penas son las 10 a.m.) fue “considero que la crisis sobre infecciones nosocomiales fue provocada por los medios”. Mi humilde opinión, es que esta afirmación no es del todo exagerada.

A mis casi 27 años, ya he estado en casi todas las posiciones de trabajo disponibles en este país para un comunicador: como periodista, en agencia de comunicación corporativa, y como cliente en una empresa. Esto me califica para decir que en este país, los periodistas de ciertos medios no cuentan con capacitación suficiente para poder abarcar con propiedad temas críticos para la vida ciudadana como economía, mercado eléctrico y salud pública.

Tanto así es, que me he topado con el hecho de que en ciertos medios, los que cubren temas de finanzas son personas formadas como economistas, no como periodistas, como es el caso de Luz Ettrick, quien hace un excelete trabajo. Me he encontrado también periodistas  como Jessica Tasón, Alma Solís, Dionisio Guerra y Kerem Pérez, a quienes les apasiona su trabajo y buscan la mejor forma de hacer un periodismo íntegro y responsable. Así mismo, también he encontrado periodistas que no saben que una hidroeléctrica funciona con agua, lo que se supone debieron haber aprendido en algún punto de su educación primaria, o escriben sobre “Barbie en el Lago Swan”, cuando en realidad se trata de “El Lago de los Cisnes”, una de las magnas obras del repertorio de ballet clásico (tristemente, no lo estoy inventando y me reservo sus nombres para proteger al inocente).

Ahora, volviendo al tema de la llamada bacteria asesina, sí creo que la crisis se ha exacerbado por la falta de conocimiento sobre este tema y que los $5,000 que dicen que le están pagando al asesor de comunicación del la CSS, me parecen muy poco para arreglar este soberano arroz con mango.

Hablan de pacientes muertos infectados por la bacteria, pero no han dicho con claridad si los pacientes en efecto murieron por la bacteria, o por la dolencia que originalmente los llevó al hospital. Hablan de trasladar a los pacientes “sanos” al hospital de la 24 de diciembre, pero al parecer nadie toma en cuenta que muy posiblemente estos pacientes hospeden a la bacteria en el estómago, como me dice mi mamá es muy posible. Por cierto, ella es miembro del comité de nosocomiales del hospital donde trabaja.

La labor de un periodista es informar. No hacer conjeturas ni echarle picante a un hecho para vender más periódicos o aumentar el rating.

Hablan de la bacteria como si fuera culpa del gobierno de turno, pero nadie se acuerda de que durante el gobierno anterior ocurrió la deblacle del diethylene glycol. El tema de la CSS es uno de arrastre de hace décadas y no podemos esperar que en 5 años un solo director pueda poner orden en toda una institución enferma.

Opinión

MANEJO INFORMATIVO

Periodistas y bacterias: Xavier Sáez-Llorens

Xavier Sáez-Llorens
 

¿Qué será peor para Panamá, un periodista desinformado y venenoso o una bacteria nosocomial y virulenta? No me atrevo a dar una respuesta categórica. Decía Jorge Ramos, en reciente escrito, que el oficio de un buen reportero se basa en su credibilidad porque, de lo contrario, son muchos los afectados por una irresponsable noticia. Debido a los desafortunados antecedentes del dietilene glycol, la CSS es ahora evaluada con lupa, buscando el mínimo desliz para destruir la reputación de su personal sanitario y administrativo. Pidiendo disculpas a los comunicadores honrados y objetivos, considero que la crisis sobre infecciones nosocomiales fue provocada por los medios. Entrevistar a gente con intereses, no a expertos, es sesgar la información a conveniencia. Deben, por tanto, entonar el mea culpa y asumir su suspicaz implicación. Los alborotos mediáticos son aprovechados por la izquierda radical, la oposición y los gremios para pescar en río revuelto. Si consultan a Comenenal, todo director es corrupto. Si interrogan a Mauro o Frenadeso, todo funcionario es homicida. Para un político profesional, esos epítetos no producen cosquillas, pero un individuo honesto los sufre en demasía. Hasta analistas políticos, ministros y diputados han proseguido la secuencia de rebuznos. Sugiero clausurar la facultad de medicina porque hasta el más iletrado se cree en capacidad de debatir sobre microbios. Me consta, mi hermano ha intentado sacar la política partidista, cambiar el pernicioso status quo patrocinado por gremialistas y eliminar el crónico clientelismo que drena recursos financieros de la institución. Por pisar callos de corrupción y no aceptar coimas, la consigna de fondo impresiona ser sacarlo a como dé lugar. Por eso es que las personas decentes no se arriesgan a participar en la vida pública. Pobre país.

Resumo nuevamente conceptos sobre infecciones nosocomiales. Aunque Billy me pidió encarecidamente no hacerlo para evitar malinterpretaciones, la docencia es una de mis pasiones. Como este tema es uno de mis favoritos en la especialidad, tengo varios artículos científicos en revistas de prestigio y dicto conferencias en eventos nacionales e internacionales. Escribí algo similar durante la administración anterior (ver edición del 4 de mayo 2008). Tal parece, no obstante, que a ciertos profesionales del micrófono no les gusta leer o no les interesa aprender. Ellos prefieren vivir del morbo e incrementar sus ratings, sin importar el pánico que genera su verborrea. Intuyo, por tanto, que el papel que plasma estas palabras será utilizado para la asepsia del introito rectal.

Diariamente, se adquieren infecciones en cualquier sanatorio del planeta. Cada año, 2–4 millones de pacientes (5% de todos los admitidos) desarrollan infecciones en hospitales estadounidenses (Clin Infect Dis 2007;45:S85) y fallecen casi 100 mil por causa directa o indirecta, cifra que representa la octava causa de muerte, por encima del cáncer de mama o los accidentes de tráfico. En nosocomios de Europa y América Latina, las tasas son 2–5 veces superiores (Am J Infect Control 2008; 36:627). Los comités de cada institución monitorizan el número de casos afectados y toman medidas para mantenerse dentro de las estadísticas esperadas. Cuando la cantidad de infectados supera lo habitual, se ejecutan estrategias más rigurosas. Idealmente, deben implementarse mecanismos para auditar y comprobar que las recomendaciones son cumplidas al pie de la letra. Los informes son presentados periódicamente a la Comisión Nacional del Minsa, ente rector de la salud nacional. Ningún hospital del mundo vierte esta sensitiva información a los medios. Las infecciones nosocomiales no se clasifican en la categoría de negligencia sino como iatrogenia, un evento adverso que ocurre como consecuencia del necesario acto médico y no conlleva sanción civil o penal.

Las bacterias multi resistentes son comunes en los hospitales. Los gérmenes más temibles son el Estafilococo, el Clostridium, el Acinetobacter y la Pseudomonas. Estos patógenos han causado problemas en instituciones locales, estatales y privadas. En centros pediátricos ocurren también brotes nosocomiales de infecciones virales (VRS, influenza, varicela), con morbilidad y letalidad asociada. A juzgar por el caos montado, deberíamos cerrar todos los establecimientos médicos y encarcelar a sus directores. La peligrosa Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasas (KPC) ha emergido en la última década. Este microorganismo ha causado infecciones masivas en Estados Unidos, Colombia, Brasil, Argentina, Israel y toda Europa, con altas cuotas de mortalidad. Es usualmente introducido en los nosocomios por pacientes portadores y, una vez allí, resulta muy difícil erradicarlo, reapareciendo con frecuencia, tiempo después, por la admisión de nuevos enfermos acarreadores.

Es absurdo pensar que a algún ser humano normal no le importe la gente que muere. Estas cuestiones, empero, deben resolverse internamente porque cuando se ventilan en público, se erosiona la tranquilidad y confianza del usuario en nuestros hospitales. Exhorto a directores de medios para detener ese amarillismo atroz y entrenar a sus subalternos en el campo de la comunicación sanitaria. Parafraseando a Julius Marx, “la televisión nacional es tan educativa que cuando alguien la enciende me mudo de habitación y leo un libro”.

Este lunes vi en CNN la entrevista que le hiciera en vivo Ismael Cala al ex vicepresidente y canciller, además de posible candidato a la presidencia en el 2014, Samuel Lewis Navarro.

No faltó un vivo que le dijera a Cala que le preguntara sobre el hecho de que Donald Trump fuese declarado persona no grata en Panamá, y por supuesto, ni cortos ni perezosos, hicieron leña del árbol caído.

Si bien es cierto que la forma en que Trump fraseó lo que dijo no fue nada diplomática, pero tampoco dijo ninguna mentira.
El que conoce la historia de Panamá, debe estar consciente de que a diferencia de otros países, nosotros no tuvimos que derramar sangre por nuestra independencia. Es más, el gobierno estadounidense le pagó a los colombianos una suma bastante generosa para la época con tal de que se quedaran tranquilos.
Además, la crítica fue para el gobierno de Jimmy Carter por haber dejado ir el canal, que ahora después de 11 años de administración panameña es una grandiosa fuente de ingresos y desarrollo. Si yo fuera gringa, también estuviera cabreada.
A pesar de que los gringos lucraron, nunca vieron el canal como una empresa, solo como un punto  estratégico para el tránsito de su flota, lo cual para ellos en ese entonces era más importante que el ingreso que el canal generaba, además que para la época en que se firmaron los tratados, eran tiempos de relativa paz.
En contraste, la ACP maneja el canal y otros activos como sus instalaciones recreativas y la venta de electricidad para generar ingresos, cosa que no se hacía durante la era de la administración de los Estados Unidos.
El tipo es comerciante, no político y metió la pata.  En realidad la lucha fue por el acceso de los panameños a la zona, no por el mismo canal. No deberíamos hablar sobre “reversión del canal”, sino de “reversión de la zona canalera”, puesto que  fueron ellos quienes construyeron el canal. En teoría, no pueden regresarnos algo que no fue nuestro en un principio. Hasta se podría decir que en vista de que tuvieron que salir de de la zona, no les quedó de otra que dejarnos el canal…
Yo la verdad pienso que se ha hecho demasiado barullo cuando hay criollos dicen atorrancias de mayor calibre, como el Confucio que teníamos en el consulado en Miami. Lastimosamente, mucha de la gente que estudia la carrera diplomática muchas veces los dejan añejándose como funcionarios y no los llevan ni a Churuquita Chiquita, solo porque no son hermanos o primos de alguien influyente, pero eso ya es harina de otro costal.
Ahora para rematar, Trump le dijo a Siria Miranda en una entrevista que eramos nosotros los que ahora le debemos una disculpa…

Llevo ya un par de días postergando este post. Tal vez sea porque yo misma no creo que sea cierto sobre lo que estoy a punto de escribir, lo cual creo que hasta cierto punto creo que raya en la desfachatez, o que ya el tema del incendio en el correccional de Tocumen está perdiendo vigencia, pero igual aquí va:

Hacía un par de días recibí un correo del escritor Carlos Fong sobre los hechos del pasado 9 de enero en el centro de cumplimiento de Tocumen, al cual respondí lo que sirvió de base a mi entrada “El no era malo…”.

No recibí ninguna respuesta de vuelta ni tampoco la esperaba, en vista que recibí dicho correo por ser parte de su base de datos, sin embargo, unos días después de eso recibí otro correo de este escritor, quien esta vez compartía nada menos que un poema, como verán más abajo, dedicado a los jóvenes del centro de cumplimiento de menores.

Nuevamente respondí y para sorpresa mía, esta vez sí recibí respuesta, cargada con lo que creo fue producto de la impresión un tanto errónea de que soy una perra inmune al sufrimiento de estos muchachos y sus familiares.

No lo soy. Pero honestamente estoy bastante hastiada del drama y de que hablen de ellos y sus sueños, como si estuviesen hablando de los niños del Hogar Malambo. Ya nadie habla de los sueños de muchachos como Daniel Carrizo, quien hace casi un año murió a manos de otro chiquillo  (ver “Creo en Jesús…” y Daniel Carrizo / un legado de justicia y paz).

Saben… mi sueño es que mi hijo pueda crecer con su papá y eso casi me lo quitan los criminales.

A continuación, comparto el intercambio…

 

 

—–Original Message—–
From: Carlos Fong <carlosfong27@gmail.com <mailto:carlosfong27@gmail.com> >
Date: Sun, 23 Jan 2011 03:21:31
To: <carlosfong27@gmail.com <mailto:carlosfong27@gmail.com> >
Subject: Fwd: No fuimos héroes

No fuimos héroes
(Dedicado a los jóvenes del Centro de Cumplimiento de Menores).

No fuimos héroes.
Tan sólo un grito en una celda mojada,
un castigo silenciado por la
ira del fuego indiferente.
Aviones derribados
sin alas
sin nubes
sin destino.

No fuimos héroes.
Jamás merecimos un poema,
una canción,
o una ofrenda.
Ganamos un tributo amargado.
Sólo fuimos un enjambre de dedos pegados al barrote
implorando la piedad entre el humo y la risa.
Con ligeras y dulces caricias en las nalgas
escapamos para ir a morir uno a uno;
porque así morimos los pobres.

No fuimos héroes
la patria no tiene por qué recordarnos
Ni llorarnos
Ni honrarnos
Seremos sepultados sin bandera
Sin discursos
Ni resoluciones.

No fuimos héroes.
Sólo fuimos hijos de la violencia y el miedo.
El odio que consumimos, ya lo probamos.
La rabia que sentimos, se nos regresó con dedicatorias.
La deuda que debíamos, la pagamos
con cenizas y un rastro de piel .

No fuimos héroes, ni mártires.
Sólo fuimos una raza
una especie
criaturas
masacradas,
el dolor de un racimo de madres que
también lloró un 9 de enero.

Por Carlos Fong


Carlos Fong
Ciudad de Panamá
(507) 64032517
Visite: http://miradadenuchu.blogspot.com/
“La modernidad sin tradición es tan vacía como la tradición sin innovación “.
José Antonio MacGregor

El 22 de enero de 2011 20:15, Susana M. Lezcano <susanamveliz@hotmail.com <mailto:susanamveliz@hotmail.com> > escribió:
Estimado Carlos,
Como le había comentado en un correo anterior, nadie merece morir de la manera en que uno a uno estos muchachos está muriendo, pero ninguno de ellos se puso la mano en el corazón antes de llevar a cabo las fechorías que los llevaron a ese centro de cumplimiento.

Dices en tu poema que “así mueren los pobres”. Dime por qué ahora nadie recuerda que ser pobre no es excusa para ser maleante.

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—–Original Message—–
From: Carlos Fong <carlosfong27@gmail.com>
Date: Sun, 23 Jan 2011 04:21:33
To: <susanamveliz@hotmail.com>
Subject: Re: Fwd: No fuimos héroes

Hay muchas cosas que recuerdo, pero son más las que quisiera
olvidar.
Para mí hay dos clases de seres humanos: los que optan por salvar al hombre
y los que optan por destruirlo.
Estamos condenados a elegir.
Yo ya elegí y usted también.
cf

Exacto. Ellos eligieron también y aprendieron de una forma cruda que el crimen no paga.
Ser menores de edad no los hace menos responsables de sus actos y no es justo compararlos con los mártires de enero del 64. La fecha es pura coincidencia.
Dios quiera que al menos uno de los dos que aun quedan vivos pueda echar el cuento y evitar que otros jóvenes caigan.

Mensaje enviado desde mi BlackBerry® de +Móvil!

 

 

 

 

 

Justamente anoche estaba mi tío en casa comentando sobre las dichosas becas universales y estábamos debatiendo sobre si realmente era justo otorgar una beca a un estudiante con un promedio de 3.0, siendo esta la nota mínima para poder aprobar un curso.

Recuerdo que cuando yo estaba en la escuela, mi mamá me contaba cómo ella cuidaba las páginas de sus cuadernos para que estos le duraran y si le quedaban páginas en un cuaderno de un año para otro, ese lo guardaba para usarlo de borrador. El mismo cuento aplicaba para sus lápices de colores y otros insumos, que eran reciclados de año tras año, y compartidos entre los hermanos y los primos más cercanos. Con todo y lo limitado de los recursos, tanto mi mamá como mis tíos fueron estudiantes de cuadro de honor y ninguno tuvo acceso a una beca.

A pesar de que estoy consciente de que el  propósito de este programa es reducir las tasas de deserción escolar y proveer los útiles escolares básicos que un estudiante necesita, tengo la impresión de que el hecho que con un promedio de 3.0 seas elegible para este programa, estamos dando el mensaje de que no importa si no estudias mientras calientes la banca.

Hoy salió en La Prensa un artículo de opinión titulado “La razón de ser de la beca universal“, firmado por Yassir Purcait, diputado PRD del circuito 8-9, en el cual, a mi concepto, critica muy a la ligera, dando a entender que la beca no es tan universal porque no incluye a aquellos estudiantes con un promedio por debajo del 3.0… ¿Disculpe?

¿Quiere esto decir que un 2.9 está bien? En mi humilde opinión, deberían requerir al menos un 3.5 para poder mantener la beca. Hasta para la Red de Oportunidades exigían alguna clase de progreso por parte de las familias beneficiarias para continuar recibiendo ese dinero.

Este año, durante el proceso de selección para las entrevistas para el Programa de Becas Walton, una chica dejó varios mensajes de texto y voz en mi celular, diciendo que se había enterado que a una amiga de ella la habían llamado para las entrevistas y a ella no, que por favor le diéramos una oportunidad. Cuando fui a revisar los documentos que envió, la muchacha tenía notas de 2.8 en materias críticas para la carrera que quería estudiar y no me quedó más remedio que explicarle que al igual que cualquier otra beca académica, no podíamos aceptar a un estudiante con notas tan bajas. Y eso que en el Programa Walton el requisito mínimo de notas es 4.3, es decir, no hay que pertenecer al cuadro de honor, y aun así tenemos estudiantes que durante toda su carrera universitaria son estudiantes destacados.

Al igual que el diputado Purcait, tampoco tengo cifras ni estadísticas a mano, pero mi experiencia me dice que más que en becas, esos fondos se deberían invertir en la capacitación de profesores.

No estoy segura si he mencionado esto antes, pero parte de mi trabajo involucra evaluar cartas de solicitud de contribuciones. Muchas de estas vienen de las escuelas cercanas a las operaciones de la empresa de donde trabajo, y repetidas veces he recibido de estas cartas, tan llenas de atrocidades que dan ganas de llorar, y para rematar, firmadas por el director del colegio.

Realmente no sé qué clase de educación esperamos que los niños reciban si sus profesores a duras penas saben escribir, y eso que hay un sistema de puntos en el Ministerio de Educación para el nombramiento de los educadores, en el que se supone que como mínimo deben estar graduados de la escuela normal.

En contraste, mi abuela solo llegó hasta tercer año y la señora tiene una ortografía (y una caligrafía) impecable y sin duda es una de las personas más cultas que conozco.

Por cierto, tanto mi mamá como mis tíos son profesionales. ¿Debería tener que explicarle a ellos que hoy no hubieran tenido que matarse estudiando para tener éxito?

 

OPORTUNIDADES

La razón de ser de la beca universal

Yassir A. Purcait S.

opinion@prensa.com

Una de las promesas de campaña, con la que en su momento se el actual presidente, Ricardo Martinelli, y le significara una gran
cantidad de votos, era la de otorgar una beca a todos los estudiantes que cursen  estudios dentro de la República de Panamá.

La razón de ser de una beca universal, que por definición debería comprender a todos los estudiantes sin excepción, es la de bajar la deserción escolar y crear un mejor entorno para que el estudiantado con mejores condiciones estudie mejor y aprenda más.

Una de las principales virtudes de este programa es, sin lugar a dudas, que si eliminamos la deserción estudiantil, evitamos que un número plural de jóvenes ingresen a las pandillas y, por consiguiente, mejoraríamos los índices de seguridad en nuestro país.

Lamentablemente, por razones presupuestarias, la beca universal se estará pagando plenamente en el año lectivo 2014–2015 y se excluye de este beneficio a los alumnos cuyas calificaciones no promedien en su totalidad con tres puntos sobre cinco, perdiendo por definición el carácter de universal del programa.

Sin ser sociólogo o haber estudiado el tema a profundidad, me animo a imaginar que el mayor número de estudiantes que dejan los estudios son a los que no les va muy bien con las calificaciones, con lo que se pierde el objetivo primordial del sacrificio o inversión fiscal que estamos haciendo los panameños, destinando estos enormes recursos a los estudiantes.

Sin tener estadísticas a mano, me animo a afirmar que un porcentaje importante de los estudiantes que no aprueban todas las materias con un mínimo de 3, se encuentran en esa situación por no contar con los elementos básicos para que un adolescente o preadolescente pueda interactuar correctamente en la sociedad, por ejemplo: útiles escolares adecuados, buena alimentación,
acceso a un sistema digno de salud, un sistema digno y eficiente de transporte e instalaciones adecuadas en sus centros de estudio, por lo que negarles la beca por un resultado circunstancial, y en muchos casos subjetivo, constituye una tremenda canallada.

Lo correcto sería que las autoridades del gobierno central, principalmente las del Ministerio de Educación, no le tiren el problema al próximo gobierno y empiecen a pagar la totalidad de las becas desde ya, y que no se excluya a ningún estudiante de recibir este beneficio, porque todos deben tener (en lo posible) la misma oportunidad de demostrar que mejorando las condiciones y el entorno pueden mejorar sus calificaciones.

Ya se acabó la trifulca en Bocas y ahora vienen las especulaciones…

Que si fueron 4, 9 ó 15 muertos en los disturbios.

Que si Martinelli es persona non grata en Bocas.

Que si el PRD estuvo financiando a los manifestantes como táctica para desestabilizar el gobierno de turno…

Que si los sindicalistas se tomarron las emisoras. Otros dicen que ellos tenían las puertas abiertas y que estas son propiedad de un diputado opositor.

Ahora me llega por distintas fuentes el reporte de la gira de CEASPA con la Defensoría del Pueblo.

Según lo que entiendo del reporte, todas las versiones se contradicen: el hospital dice que no atendió niños producto de las manifestaciones, pero la iglesia dice que sí.

Yo lo único que sé es que lo que hoy quedan son escombros de una ciudad que hasta cierto punto ya estaba a un paso de convertirse en un pueblo fantasma.

El aeropuerto, que por cierto, había pasado meses en acondicionamiento, fue vandalizado y ni las sillas vi cuando pasaron los reportajes en la tele.

El Global Bank fue incendiado y en frente, el apartamento de uno de mis compañeros de trabajo fue desvalijado.

Lo peor es que cuando le preguntaban a la gente si sabían qué dice la Ley por la que estaban protestando, la respuesta era NO.

Ahora, hay proyectos de inversión grandes en la provicia, y según estadísticas de la Contraloría, el desempleo en Bocas del Toro ha disminuido de 9.6% en 2006 a 6.5% en 2009. Después de esto, quién va a querer invertir ahí?

Estas protestas no eran por justicia, sino por poder. El poder de unos pocos sinverguenzas en la cúpula del Suntracs que mantienen a punta de la ignorancia de los miembros de su sindicato, todo esto, mientras que algunos medios de comunicación idealizaban la lucha y satanizaban a la policía, que para rematar tenían sitiada en el cuartel.

La gente del Suntracs se aprovecha de la ignorancia de la gente, haciendoles creer que luchan por un ideal, cuando en realidad todos son titeres de Genaro, Saul y su combo, que no quieren perder el jugoso ingreso que representa la cuota sindical.

El Suntracs cobra el 6 % de su salario, cada quincena, a los trabajadores y me atrevo a apostar que es de ahí de donde sacan para las propiedades y las 4 x 4 de lujo mientras que los que realmente trabajan se comen un cable.

Amén

Amén. Nuff said.

TIEMPO DE PAGAR

Noriega nunca pidió perdón

Carlos David Abadía Abad
opinion@prensa.com

Desde que Noriega fue enviado a Francia, he escuchado a muchas personas expresar o pedir piedad para el dictador. Unos dicen que él ya pagó su pena, otros que deben dejar que goce a sus nietos en sus últimos años o que le pueden dar casa por cárcel, porque ya sufrió mucho.

Primero que todo, y como dice mi amiga Betty Brannan, él le pagó a la justicia norteamericana, no a la panameña. Aquí fue condenado y debe pagar con cárcel por los delitos cometidos, que no fueron ni pocos ni leves.

A todos los que se apiadan de Noriega y piden que lo dejen disfrutar a sus nietos, les pregunto: ¿Qué piensan de los hijos de Hugo Spadafora? Ellos crecieron sin su padre y –además del trauma que esto les habrá provocado– hoy sus hijos nunca recibirán un mimo de su abuelo, que fue decapitado. O qué piensan de los hijos de los 10 militares ejecutados, quienes crecieron sin sus padres. Ellos les contarán a sus hijos que sus abuelos fueron vilmente asesinados por un hombre que se creyó dueño de un país. Y qué decir de las “desapariciones” de Héctor Gallego y Heliodoro Portugal, aunque en esa época Omar Torrijos era el jefe y, por lo tanto, el principal responsable de esa crueldad. Torrijos al igual que Noriega no permitía que se disintiese, porque se creyó el amo de esta patria.

Pero veamos otros delitos cometidos por Noriega, quien humilló a Panamá; él permitió que los grandes narcotraficantes se pasearan por esta tierra, con pasaportes panameños, y le brindaba todas las facilidades para transportar su droga y lavar su dinero mal habido.

Aquel mismo hombre que amenazó a todo un pueblo, con la frase “plata para los amigos, palo para los indecisos y plomo para el enemigo” (el enemigo era todo un pueblo de panameños vida mía), fue quien cerró los medios de comunicación, llevando a los periodistas a situaciones muy difíciles; fue él quien ordenó que nos atacaran en la Iglesia del Carmen y en el parque de Santa Ana; fue quien ordenó la quema de La Mansión Danté y el edificio de El Machetazo; quien destruyó KW Continente; quien mandó al exilio a muchos panameños porque no pensaban como él.

Y lo peor de todo lo que hizo este irresponsable fue retar a la mayor potencia del mundo, apostando a que un organismo de esa Nación (a quien él le hacía trabajos) lo apoyaría de por vida. Así nos llevó a la mayor humillación que hemos sufrido como país, una invasión que provocó decenas de muertos; todo por la ambición de Noriega, por el deseo de mantener el poder, pero no por el bien de la patria, sino de sus negocios y de los negocios de los narcotraficantes.

Manuel A. Noriega tiene que cumplir su condena en una cárcel de Panamá, y en la misma cárcel en la que están los demás maleantes. Él no fue ni presidente ni jefe de gobierno; él se robó el poder que años antes Omar Torrijos había hurtado.

Cuando Noriega pida perdón público por sus delitos, cuando nos diga dónde están los cuerpos del padre Gallego y Portugal, y la cabeza de Spadafora, cuando nos informe cómo construyó la fortuna que amasó y quiénes fueron sus principales colaboradores, y cuando demuestre una verdadero arrepentimiento, solo entonces se podría disminuir su condena, pero no eliminarla.

A cada una de las personas que hoy quieren que todo se olvide, las invito a que piensen en las familias afectadas como si fueran las suyas; piensen en el daño que hizo a la imagen del país y en todas las secuelas que los panameños hemos sufrido y pagado.

No se puede perdonar al que no se arrepiente. Muchos de ese grupo cercano a Noriega han expresado que no tienen nada de que arrepentirse, ¡que descarados son!

Lástima que tenga que ser un extranjero y no un criollo en sacar todas estas verdades a colación.

EL MALCONTENTO

Canibalismo social

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

La vida me ha llevado por segunda vez a la subestación policial de El Chorrillo, no como detenido, pero sí como observador.

Debería ser visita obligatoria para estudiantes, jubilados, empresarios, miembros de organizaciones no gubernamentales, organizaciones de derechos humanos, ministros varios, presidentes de la República y esa especie agrupada bajo el sobrenombre de “honorables” –excluimos a turistas ante la obsesión de solo mostrarles imágenes bien lustradas–.

La gira permitirá conocer una parte de la Panamá real, tener un registro de casi todos los derechos humanos que se pueden violar, podrán hacer un análisis de por qué nuestros agentes de Policía son malencarados, de por qué los muchachos de El Chorrillo acumulan rabia y odio a toneladas, podrán sentir a qué huele la exclusión y las aguas negras y, de ñapa, sentirán en carne propia el miedo real… no el mediático.

La violencia que ejerce el Estado es doble: una hacia los funcionarios policiales que, sumado a su baja formación intelectual, deben trabajar en condiciones infrahumanas, en un entorno violento desde todos sus ángulos (social, económico, arquitectónico, etc…) y sintiéndose la última frontera entre la Panamá de la prosperidad y el Panamá marginal.

La otra es la que estos, como representantes del poder más perverso, ejercen contra los ciudadanos desprotegidos, los que no conocen ni tan siquiera sus derechos fundamentales, los que no tienen abogado, los que por su color de piel, corte de pelo o vocabulario son sospechosos y, por tanto, detenidos sin garantías.

Nuestro Estado es violento y gestiona una sociedad donde los valores económicos superan a los éticos, donde la baja formación es una garantía para los poderosos y una sentencia para los que nacen excluidos. Los policías, hijos de la misma pobreza, son víctimas y victimarios al tiempo. Algunos jóvenes del gueto nacen son víctimas y se convierten en victimarios para vengar sin sentido y con sangre tanta injusticia.

Si no hago propuestas se me reclamará con justicia que es fácil criticar pero complejo solucionar y, aunque no soy un experto en nada, me voy a atrever a sugerir lo obvio.

Hasta que el Ejecutivo y los otros dos poderes del Estado no instalen una cultura de derechos en su gestión y en sus políticas públicas poco podremos avanzar. La formación de los funcionarios medios y bajos en materia de derechos humanos; la dignificación de los espacios públicos (menos plata para megaproyectos faraónicos como el metro y más para adecentar desde centros de salud hasta estaciones policiales, desde oficinas de Migración hasta corregidurías; la capacidad de tener información confiable de las situaciones de vulnerabilidad social e indicadores para darle seguimiento; salarios dignos en lugar de tanta botella; escuelas que formen ciudadanos en lugar de recintos para perpetuar la pobreza…

Paralelamente, los ciudadanos y ciudadanas deben de dejar de pedir para exigir, pero basados en derechos. Que no se repita el lamentable espectáculo del virrey Martinelli escuchando las miserias de cada cual en audiencia tan pública como poco constructiva, que todas y todos sepamos nuestros derechos, nuestros deberes y las obligaciones del Estado para con esta sociedad…

Ningún Gobierno lo ha impulsado porque no conviene. Un país en el que los derechos priman es un lugar de gentes exigentes con sus autoridades, que no permiten que se pierdan las conquistas sociales y que, muy al contrario, trabajan permanentemente para lograr nuevas metas. Sería este un desafío al “país de los primos” (como lo define Julio Manduley en su libro Panamá: estructura–coyuntura), de los cuatro que se benefician gracias a la violenta condición en la que deben vivir los muchos.

En las calles, la Policía intimida; en las oficinas, muchos funcionarios desprecian; en los despachos donde se toman decisiones los burócratas de corbata deciden qué es bueno para el país sin tener en cuenta a la mayoría; en el Palacio de las Garzas, se feria el país en un clima de corrupción y arbitrariedad que supera lo antes visto (y eso parecía difícil).

Cuando la violencia comienza desde arriba, abajo se convierte en canibalismo social.

Comparto este artículo cortesía a mi subscripción gratuita al boletín de CentralAmericaData.

Feliz Día de la Tierra, gracias al capitalismo

por Jerry Taylor

Jerry Taylor es Académico Titular del Cato Institute.

El Día de la Tierra (22 de abril) es tradicionalmente una fecha para la Izquierda—una celebración de la habilidad del Estado de entregar bienes ambientales y de amenazas sobre el desfile de desgracias que descenderán sobre nosotros al menos que no nos sometamos a los reguladores y administradores burocráticos. Esto es desdichado ya que es el empresario—y no el burócrata o el activista ambiental—quien merece la mayor parte del crédito por los avances ambientales del último siglo y quien representa la mejor esperanza por un mañana más verde.

De hecho, no tendríamos ambientalistas en nuestro medio si no fuera por el capitalismo. Los servicios ambientales son, después de todo, bienes de lujo. Estados Unidos—al igual que la mayor parte de los países subdesarrollados hoy en día—no tenía un movimiento ambiental del cual hablar hasta que los niveles de vida aumentaron lo suficiente de tal manera que nuestra atención varió de enfocarnos en proveernos comida, abrigo, y una educación razonable a otros asuntos que involucran “un nivel de vida más alto.” Entre más adinerado es uno, más probabilidades existen de convertirse en un ambientalista. Y la gente no sería rica si no fuera por el capitalismo.

La riqueza no solo engendra ambientalistas, sino que también calidad ambiental. Existen docenas de estudios que demuestran que, conforme el ingreso per cápita aumenta inicialmente de los niveles de subsistencia, la contaminación del agua y el aire aumenta de forma similar. Pero una vez que el ingreso per cápita se encuentra entre los $3.500 y los $15.000 (dependiendo del contaminante), la concentración ambiental de los contaminantes empieza a disminuir tan rápidamente como había aumentado previamente. Esta relación es cierta para virtualmente cualquier contaminante importante y en cualquier región del planeta. Es una ley de acero.

Dado que las sociedades más adineradas utilizan más recursos que las sociedades más pobres, tales conclusiones son de hecho contra intuitivas. Pero los hechos no mienten. ¿Cómo se explica entonces esto?

La respuesta obvia—que las sociedades más ricas están dispuestas a canjear los costos económicos de la regulación gubernamental a cambio de mejoras ambientales y que las sociedades más pobres no lo están—es solo parcialmente correcta. En Estados Unidos la disminución en la contaminación generalmente antecedió la aprobación de leyes que demandaban controles de polución. De hecho, en la mayoría de los contaminantes, las disminuciones fueron mayores antes de que el gobierno federal aprobara su panoplia de regulaciones ambientales que luego de que la Agencia para la Protección Ambiental entrara en escena.

Mucho de esto tuvo que ver con las demandas individuales por la calidad ambiental. Por ejemplo, la gente que podía costearse hornos menos contaminantes los compraron. Aquellos que querían servicios de recreo gastaron su dinero en éstos, generando oportunidades de ganancia para la provisión ilimitada de naturaleza. Los valores de la propiedad aumentaron en áreas más limpias y decayeron en zonas más contaminadas, desplazando capital de inversiones “Cafés” a inversiones “Verdes.” Los agentes del mercado suplirán cualquier cosa en lo que la gente quiera gastar el dinero; y cuando la gente está dispuesta a gastar su plata en calidad ambiental, el mercado la suplirá.

Mientras tanto, el capitalismo premia la eficiencia y castiga el desperdicio. Compañías hambrientas de ganancias encontraron formas ingeniosas de reducir las inversiones de recursos naturales necesarias para producir todo tipo de bienes, lo cual redujo la demanda ambiental sobre la tierra y el monto de desperdicios que fluyen a través de chimeneas y cañerías. Conforme aprendemos a hacer más y más con una cantidad dada de recursos, el desperdicio implícito (el cual se manifiesta en la forma de contaminación) disminuye.

Esta tendencia fue ampliada por el cambio de industrias manufactureras a industrias de servicios, las cuales caracterizan a las economías más adineradas y en crecimiento. Estas últimas son mucho menos contaminantes que las primeras. Pero las manufactureras son requisitos necesarios para las de servicios.

Los derechos de propiedad—un requisito necesario para las economías de libre mercado—también proveen fuertes incentivos para invertir en recursos. Sin dichos derechos de propiedad, nadie se preocuparía sobre ganancias futuras ya que nadie podría estar seguro de estar presente en el futuro para cosechar las ganancias. Los derechos de propiedad son también medios importantes mediante los cuales se pueden hacer realidad los deseos privados por la conservación y la preservación de los recursos. Por otra parte, cuando el Estado mantiene un monopolio en dichas decisiones, las preferencias de las minorías en las sociedades en desarrollo son impuestas (para detalles ver lo acontecido en al antiguo bloque soviético).

Además, únicamente las sociedades adineradas pueden costearse las inversiones necesarias para asegurarse mejoras ambientales básicas, tales como el tratamiento de aguas residuales y la electrificación. El agua insalubre y la contaminación del aire interior (causada principalmente por la quema de combustibles orgánicos en las casas para cubrir las necesidades de calefacción y cocción de alimentos) son directamente responsables por aproximadamente 10 millones de muertes al año en el mundo subdesarrollado, haciendo de la pobreza el asesino ambiental número uno del planeta hoy en día.

El capitalismo puede salvar más vidas amenazadas por la contaminación ambiental que todas las organizaciones ambientales juntas.

Finalmente, los avances tecnológicos que son parte de las economías en crecimiento crean más recursos naturales que los que consumen. Esto debido a que lo que es o no es un “recurso natural” depende de la habilidad de aprovechar el recurso de marras en beneficio del ser humano. Los recursos son, por lo tanto, una función del conocimiento humano. Ya que el acervo cognoscitivo aumenta de manera más rápida en economías libres que en economías socialistas, no debería sorprender que hoy en día la mayoría de los recursos naturales son más abundantes en Occidente que nunca antes, sin importar que medida se utilice.

Esto no quiere decir que las regulaciones estatales no hayan tenido ningún impacto o que no tienen valor alguno ocasionalmente. Sin embargo, quiere decir que el libre mercado es un aliado—y no un enemigo—de la Madre Tierra. La Izquierda, en consecuencia, no tiene ninguna reivindicación sobre el Día de la Tierra.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.

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