“Creo en Jesús, pero tengo necesidad”. Esas fueron las palabras que le dijera a la señora Carrizo uno de los delincuentes que la amordazaron a ella y a su familia en el asalto que le costara la vida de su hijo Daniel.
Mi hermana, quien conocía al muchacho desde el colegio y ahora eran compañeros de clase en la universidad, me cuenta que la señora compartió este intercambio en el funeral ayer.
“¿Tu no crees en Dios?”
“Creo en Jesús, pero tengo necesidad.”
El presidente Martinelli fue al servicio fúnebre y por supuesto, estaba eso lleno de cámaras y periodistas.
Ahora, ¿qué tenía este joven de especial para que se apareciera el mismísimo presidente con su séquito, y se hiciera una cadena humana desde Casa de Oración Cristiana, donde fue el servicio, hasta las criptas del Jardín de Paz?
Cuenta mi hermana que Daniel era una de esas personas de las que no se podía decir nada malo y tampoco decía nada malo de nadie. Venía de una familia cristiana, era una persona positiva, dispuesta a ayudar.
En cambio, según datos de La Estrella, los dos criminales que fueron arrestados sumaban prontuarios por homicidio, robo de autos y hurto en residencias.
Puede haber muchas personas con las cualidades que tenía Daniel, y otras tantas más que hayan muerto por la violencia en este país, sin embargo, este ha movido a los medios, al presidente y a la gente. ¿Será por que tantos le querían?
Tal como lo dije en mi última entrada, me costaba creer que los que hubieran hecho no fueran reincidentes, pero me impresionó que la señora Carrizo tuviera la fortaleza de compartir este intercambio con sus captores en este momento tan difícil.
“Creo en Jesús, pero tengo necesidad”. No hablamos de alguien que roba un molde de pan para comer, sino de criminales violentos, experimentados y fríos.
El dolor que hoy vive la familia Carrizo es resultado no solo de la violencia. Estamos hablando de mala distribución de la riqueza, falta de atención a las necesidades básicas de la población, marginalidad, programas de prevención y rehabilitación deficientes, un sistema judicial corrupto y un cuerpo de policía pobremente equipado.
Sea cual sea el caso, en Panamá se mueve demasiado dinero como para la gente se vea en la necesidad de robar.
Quiero saber dónde está la iglesia de los barrios marginados. Quiero saber dónde están los maestros que educan a nuestros muchachos, y las familias que deberían transmitir valores y procurar el bienestar de sus hijos, en lugar de pasarles la antorcha del “negocio familiar” o prostituir a sus hijas por unos dolares.
Por cierto, aun estoy esperando a que pase la ronda por mi casa…

Estimado escritor, mas alla que simplemente preguntar donde esta la educación, la familia, los valores y todo esto que a su concepto pudieron evitar esta tragedia, esta la pregunta donde esta Dios cuando ocurren esas cosas. La respuesta es fácil esta en el mismo lugar que ha estado siempre, esperando a que personas como tu o como yo se decidan a buscar de él y que nos rindamos de una vez por toda de buscar en el humanismo la solución a las cosas. Nada de lo que mencionaste como posibles soluciones podrían de alguna manera evitar esto, sino que cosas asi Dios deja que sucedan para que personas como el propio presidente habran los ojos y vean que hasta los buenos que no tienen nada contra nadie hoy dia son victimas del desenfreno que vivimos en este país. Por Daniel no se ocupen, él en este momento está en los brazos de nuestro Jesús más contento que nunca antes, y esa es la fé del cristiano y es la seguridad que nos brinda la palabra de Dios. Yo se que todo esto va a tener una repercusión muy grande en toda la sociedad y mucha gente entendera que la justicia de Dios no pide la pena de muerte para esos delincuentes, sino que pide que la gente gire su cabeza por un momento y vea la respuesta del chico a la pregunta de la Sra. Carrizo “creo en Jesús, pero tengo necesidades”. Esa es la respuesta de mucha gente a esta interrogante, creo en Jesús pero tengo que trabajar sobre tiempo para comprarme ese carro q tanto me gusta y no puedo ir a la iglesia, creo en Jesús pero me invitaron a la disco esta noche asi q ni pensar en leer la biblia, creo en Jesús pero los carnavales son 1 vez al año y hay q aprovecharlos. Todos creemos en Jesús pero alguien hace algo por conocerle en verdad? acaso te has detenido a pensar si Dios existe de verdad? y si existe quien es? como es Él? como es que lo sabe todo y está en todas partes? eso no lo enseña la sociedad, y en vez de preguntar donde estan las iglesias de los barrios marginados, la pregunta es que hacemos nosotros por apoyar a esas iglesias que tratan de ayudar a los más necesitados? como ayudamos a esas personas que salen de sus trabajos y luego van a servirle un plato de comida a esos niños q estan en las calles, que le ayudan a vestirse, y a educarse en medio de la miseria. Te has detenido a pensar cuantas personas atienden a esos niños y cuantos niños hay q atender? Por qué en vez de preocuparnos, nos ocupamos en ayudar a nuestro país a salir adelante, a rescatar a esos niños y adolescentes de la miseria, la delincuencia, y la prostitución. Dios te ama a ti, igual que a esos chicos q cometieron esa fechoría por eso es que con rencor y sed de venganza no se soluciona esto, sino dando un mejor ejemplo a seguir a estos chicos, siendo nosotros mismos gente de cambio, no esperar a que otros se ocupen de eso q es lo más cómodo sino trabajando por aquellos que lo necesitan y dejando de último nuestras propias necesidades, dejemos de ser tan vanidosos y egoístas. Busquemos de Dios y él nos ayudará a cambiar todas esas cosas.
Dios te bendiga.
Alexander Rodriguez R.
Comunidad Cristiana Maranatha
Volcán Chiriquí